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Bono demográfico: otra ventaja perdida

Siempre en el Perú  hablamos de las oportunidades perdidas o los grandes saqueos de riquezas  que hemos sufrido a lo largo de nuestra historia. El guano y el salitre, el caucho son ejemplo de ello.  Nos lamentamos después repitiéndonos una y otra vez que no nos volverá a pasar, nada más alejado de la verdad.

Hoy en pleno siglo 21, estamos perdiendo una de las riquezas o ventajas que más envidian los países desarrollados para su viabilidad social, económica y financiera: El Bono Demográfico o la Pirámide Poblacional Positiva, que en sencillo significa que tenemos más jóvenes que viejos para desarrollar y sostener el crecimiento del Perú.

Pero está mayoría de niños y jóvenes, que según especialistas empezará a revertirse en el 2025, la estamos desaprovechando ya que no cuentan con las herramientas de conocimientos, inteligencia emocional, pensamiento crítico y orientación a la innovación que requiere nuestro país para su desarrollo.

La falta de prioridades para invertir en infraestructura y calidad educativa es una constante en los últimos gobiernos. Los sectores responsables han olvidado priorizar y desarrollar temas trascendentes para el desarrollo adecuado de niños y jóvenes en toda su etapa formativa, y nos entretienen en discusiones sobre enfoque o ideología de género cuando la igualdad de oportunidades debe ser un fin en sí misma.

De otro lado, los economistas repiten y repiten que para dar empleo digno a los 350 mil jóvenes que se incorporan a la Población Económicamente Activa todos los años, se requiere crecer a tasas del 6% anual como mínimo, lo cual está muy lejos de los estimados del BCR y del MEF.

Esfuerzos aislados se han venido desarrollando a través de programas como los Colegios de Alto Rendimiento o Beca 18, pero estos  alcanzan a un número reducido de la niñez y juventud, incluso amplían la brecha discriminatoria. Se dirá que es mejor que nada, pero si no somos como país ambiciosos en el tema educativo estaremos condenándonos a ser un país mediocre y con grandes carencias. Las políticas de Estado deben ser inclusivas y no excluyentes, deben alcanzar a todos los niños y jóvenes.

Este problema se agrava cuando los jóvenes culminan sus estudios profesionales o técnicos y quieren acceder a las oportunidades del mercado laboral que demandan las empresas. No se le ha dado importancia a recientes encuestas o estudios del BID y de la Confiep, que nos hacen ver la realidad de la falta de conexión entre la demanda y oferta laboral:

Ante ésta  realidad, que empieza desde la desnutrición, la anemia y atraviesa toda la realidad de la etapa educativa y formativa  de niños y jóvenes, podemos afirmar que estamos dejando escapar la ventaja quizás más importante del Perú, esto nos obliga a cuestionar y reclamar eficiencia dentro del aparato público, así como políticas claras que deben ejecutar los sucesivos gobiernos empezando por el actual. Estamos tan retrasados que mañana es ayer.

Quedan entonces algunas interrogantes a responder, como:

 Necesitamos como país tener respuestas claras, capacidad de autocrítica y de corrección, liderazgos claros, roles claramente definidos, una línea base, metas conocidas y rendición de cuentas sobre el alcance progresivo de las mismas, caso contrario seguiremos siendo posibilidad y necesidad.

Alejandro Jiménez.
Lic. en Ciencias Marítimas Navales, MBA ESAN, Alta Estrategia y Política CAEN. Coach ICC y Arbitro CCL. Experiencia en Sector Público como Gerente Administrativo de SUNAT, Gerente General Defensoría del Pueblo, Secretario Gral. Ministerio de Trabajo y Viceministro de Promoción del Empleo,  Vicepresidente de EsSalud, Jefe Gabinete de PRODUCE y Viceministro de Pesquería, Director Ejecutivo de JUNTOS, Gerente Gral. OSIPTEL y Gerente Gral. Poder Judicial. Actual Gerente de All Business Solutions.

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