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El reto del gobierno para resolver problemas sociales

La prevalencia del desarrollo

El desarrollo de un país requiere que la sociedad pueda alcanzar ciertos niveles de calidad de vida muchas veces vinculados a los servicios básicos que recibe (acceso al agua, disponibilidad de electricidad, acceso a la educación de calidad, atención adecuada de salud, entre otros) y además, el nivel de la atención a las expectativas de desarrollo particulares de cada población (respeto a los boques, no contaminación de las fuente hídricas, no destrucción del medio ambiente, limpieza y conservación del mar, etc.).

Estas condiciones básicas de desarrollo van de la mano de necesidad de contar con un Estado con instituciones sólidas y enfocadas en sus objetivos específicos. Para ello se debe contar con las normas adecuadas para actuar y hacer cumplir esos objetivos. Debe asegurarse de contratar solo profesionales con las competencias y conocimientos técnicos adecuados para las funciones que debe de desempeñar y la suficiente disponibilidad de recursos que les permita operar adecuadamente.

Los conflictos socio ambientales en el país.

En este contexto, nuestro país adolece de muchas de las condiciones necesarias para que se pueda lograr esta visión de desarrollo sostenido, consciente de las necesidades de cada población y el respeto al medio ambiente sobre el que se desarrolla cada actividad económica específica. Dadas estas deficiencias, cada cierto tiempo estallan conflictos sociales en las diversas regiones del país por diversas razones.

De acuerdo a la defensoría del pueblo de un total de 183 conflictos sociales 115 (lo que representa el 62.8%) estuvieron vinculados a temas socio ambientales. Dentro de los casos socio ambientales 73 están vinculados a minería y 17 a hidrocarburos (representando el 39.9% y 9.3% del total de casos de conflictos sociales respectivamente), lo que nos daría luces que la mayor parte de conflictos se generan a partir de la actividad minera y de hidrocarburos.

Si bien las actividades mineras y de hidrocarburos, por si mismas colaboran significativamente al crecimiento de la economía nacional su impacto en el desarrollo de las zonas donde se desarrolla su actividad ha sido pobre. El sentimiento negativo de la población aledaña ha sido alimentado por: 

El punto de vista olvidado

Si queremos profundizar en el sentimiento de la población pongámonos en su lugar por un momento. Imaginemos que somos agricultores, para nosotros el agua y la tierra es lo más importante. Por generaciones hemos vivido cultivando y criando ganado. Somos autosostenibles. De pronto vienen unos desconocidos a instalarse, crean sus campos de labor, traen sus propias costumbres, no se integran a la comunidad. Ves como capas de polvo cubren tus cultivos, como la productividad de tus sembríos caen por la contaminación, como el agua ya no es lo que solía ser. Ves como el supuesto dinero que pagan se lo llevan las autoridades, y finalmente, en el extremo terminan perdiendo sus cultivos, sus animales y sus tierras, y ellos no hicieron nada y nada bueno les trajo la actividad de los foráneos.

Si no somos conscientes de esa realidad, no seremos capaces de entender lo que necesitamos hacer para poder lograr que la actividad minera y de hidrocarburos se alinee con la actividad de la zona, que se adecue al medio ambiente, y no al revés como viene ocurriendo. Como consecuencia de ello se generan conflictos sociales que terminan siendo aprovechado por inescrupulosos que usan esta desazón socio ambiental para chantajear y robar a las empresas que operan. Generando un circulo negativo que afecta a toda la sociedad y a la economía nacional.

Impacto de los conflictos socio ambientales

De acuerdo al Ministerio de Energía y Minas el objetivo de inversión minera es de US$ 6,300 millones, monto superior a los US$ 6157 millones del año 2019. Pero el empresariado considera que será complicado para el país lograr esas metas. Más aun con las restricciones que viene enfrentando varios proyectos mineros como Tía María, dados los conflictos socio ambientales que están deteniendo el avance de estos proyectos.

En la medida que el estado no alinee las políticas sobre la minería y que se respeten los derechos de las comunidades a mantener su nivel de vida y calidad de desarrollo que ellos consideran importantes, siempre habrá fricción social. Las cuales, si no son manejadas adecuadamente puede terminar en una revuelta social que no permita la implementación de proyectos mineros y perjudiquen al crecimiento nacional.

De la problemática a la acción

Si enfocamos la problemática y las acciones que deberíamos ver como nación podemos considerar lo siguiente:

Yang Chang.
MBA por INCAE con Especialización en Finanzas y Licenciado en Economía por la Universidad de Lima. Actualmente se desempeña como Gerente General y Director en Globokas Peru; Director en Agencias de Cobros KasNet; Vicepresidente del Comité de Administracion de Coopera (Cooperativa de Ahorro y Credito); Catedrático en UDEP (Universidad de Piura) en Temas Financieros; y Consultor de Empresas.

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