A veces me pregunto si estamos en el siglo XXI o en el medioevo. El contraste entre los avances tecnológicos y científicos de la humanidad y quienes dudan ahora de si nuestro planeta es redondo o plano es de no creerlo. Pero lo cierto es que hay un grupo cada vez mayor de personas que empieza a creer en teorías de conspiración y expresiones de seudociencia de tal calibre que nos retrotraen a la época del oscurantismo del medioevo.
Los terraplanistas o Flat Earthers, por ejemplo, aseguran que la Tierra es plana y que es una mentira que se haya probado su redondez. Son muy activos, han producido información y hasta videos para demostrar que el planeta es plano y que lo demás es cuento. Los miembros de la Sociedad del Planeta Plano rechazan toda demostración científica de lo contrario. Piensan que si pueden caminar sobre una superficie plana es porque el planeta es plano. Punto. Consideran que las fotografías tomadas desde el espacio de nuestro hermoso y redondo planeta azul son solo fabricaciones de la NASA y otras agencia gubernamentales.
Artistas famosos, celebridades del mundo del deporte y de la música se están convirtiendo al terraplanismo y lo declaran. Por ejemplo, Shaquille Rashaun O’Neal, exjugador estadounidense de baloncesto, considerado como uno de los grandes de la historia de la NBA, dijo hace poco «Yo conduzco de costa a costa, y la Tierra es jodidamente plana para mí. Yo conduzco de Florida a California todo el tiempo y el camino es plano para mí. No voy hacia arriba ni para abajo en un ángulo de 360 grados. Tres formas de manipular a la gente: lo que lees, lo que ves y lo que oyes» (Peru21, julio 2019). Aunque dé risa, aunque parezca mentira, este movimiento está creciendo. Para ellos, la Tierra es plana.
Hay otros movimientos que cobran fuerza. Los negacionistas, por ejemplo, que dicen que el hombre jamás llegó a la luna o que el holocausto es un invento de los judíos y que nunca existió. Siempre han habido teorías de conspiración, como afirmar que famosos que fallecieron todavía estaban vivos (casos de Anastasia de Rusia, Adolfo Hitler, Elvis Presley y Jim Morrison, para citar algunos). Pero hoy en día estas teorías se diseminan como la pólvora, gracias a las redes sociales, y preocupa que mucha gente joven y no tan joven se crea cuanta estupidez difunden. Ha surgido con fuerza en los Estados Unidos el movimiento QAnon, cuyos seguidores apoyan furibundamente a Donald Trump. Este, por cierto, a veces ha retuiteado mensajes de dicho movimiento y recibió a uno de sus principales líderes en la Oficina Oval de la Casa Blanca, donde se retrataron. Este grupo de ultraderecha, fundado en 2017, cree que hay un estado profundo (deep state) actuando contra Trump y ha generado información acerca de una supuesta red de tráfico sexual infantil en la cual estarían involucrados famosos actores liberales de Hollywood, políticos del partido demócrata y altos funcionarios de gobierno. Hace poco el FBI determinó que QAnon era una fuente potencial de terrorismo doméstico. Es la primera vez que una teoría de conspiración es calificada de esta manera por la agencia. No obstante, el movimiento crece, así como su influencia y, a pesar de la calificación del FBI, el presidente Trump felicitó a inicios de agosto a Marjorie Taylor Greene, candidata republicana de extrema derecha con vínculos con QAnon, la mañana después de que ganó una segunda vuelta de las primarias republicanas en Georgia.
Y ahora, con el surgimiento del covid-19, las teorías de conspiración se han multiplicado. Se dice que esta es una acción de China para dominar el mundo; que es una epidemia selectiva de grupos de poder para eliminar a la población de ancianos y dominar el mundo; que Bill Gates está detrás de esta pandemia para vender su vacuna o que forma parte de un complot para sacrificar a la humanidad e imponer un sistema de vigilancia global; que es un experimento social para manipular a la población; que la vacuna que están desarrollando en los Estados Unidos tiene un elemento que modificará nuestro ADN a fin de dominarnos; que este es un virus creado en laboratorio; o que la tecnología 5G ayuda a transmitir el virus. Por cierto, científicos británicos tuvieron que desmentir esto último luego de que personas influenciadas por esta teoría quemaran torres de telefonía en Birmingham y Merseyside, en el Reino Unido.
Ante este cúmulo de inexactitudes, medias verdades y falsedades, muchos científicos y médicos han alzado su voz de protesta y de llamado de atención. La Asociación Americana de Salud Pública de los Estados Unidos, por ejemplo, acaba de publicar un informe donde señala que una respuesta pública exitosa ante la pandemia de covid-19 depende de la diseminación y la aceptación de información precisa, pero que lamentablemente en las últimas semanas ha crecido la difusión de información falsa o engañosa. En su informe indican que siempre han existido rumores cuando hay pandemias similares, pero ahora el asunto es mucho más serio. “Lo que parece diferente hoy en día es que nos enfrentamos no simplemente a engaños y declaraciones erróneas, sino a un profundo escepticismo sobre la idea misma de que la verdad existe. En nuestro mundo de la posverdad, la línea entre hechos y opiniones se desvanece”.
Es bastante desconcertante este período de la historia en el que vivimos. Cansa mucho también pasársela todo el día tratando de responder a cuanto mensaje falso le llega a uno por WhatsApp u otros medios, procurando demostrar que esas teoría de conspiración afectan los esfuerzos de científicos serios que luchan por sacarnos de esta pandemia. Pero es nuestra realidad y habrá que tratar de comunicar permanentemente los hechos reales con evidencias sólidas para desmontar todas estas teorías cada vez que uno pueda. ¿Será un esfuerzo vano? Espero que no.
Inés Scudellari.
Comunicadora social. Fue directora de la Oficina de Cooperación Internacional del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Oficial a cargo del Centro de Información de las Naciones Unidas en Perú, Oficial de Prensa y Asuntos Públicos de la Embajada Británica en Perú, docente de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, Coordinadora de Imagen y Comunicación de la Universidad del Pacífico, Gerente de Información de Unión Radio y Jefa de Información de RCTV, en Venezuela, entre otras responsabilidades.
