Varios hechos recientes en países latinoamericanos ponen sobre la mesa la grave crisis de representación que padecemos. Quién sabe qué azares del destino han concurrido para que tengamos una de las peores camadas de presidentes que se recuerde. Y al final el saldo va a ser negativo. Temo que vamos a dar un salto en retroceso de al menos una década.
A donde se vea, a cuál mas de impresentables. Y poco tiene que ver con el modo en que hayan sido electos. Los hay desde votaciones amplias en procesos democráticos, cuestionados de origen, interinos.
La semana pasada se resolvió no declarar la vacancia en el caso de Perú, originado en su parte más reciente, en que el presidente Martín Vizcarra contrató la asesoría de un tonadillero de poca monta y carente de aptitudes artísticas (canta feo en serio), por una cantidad elevada de dinero. Escaló debido a que previamente había negado incluso conocerlo. Constituye el caso “Richard Swing”, mote del sujeto de marras, y para algunos legisladores esto fue suficiente motivo para intentar aplicarle una figura constitucional, sin definición jurídica, que se llama “incapacidad moral”. Uno se pregunta en donde tiene la cabeza un líder nacional metiéndose en este tipo de enredos tan absurdos, con un personaje atribulado que no parece gozar del dominio pleno de sus capacidades. Más allá del carácter anecdótico del suceso, el mandatario peruano enfrenta muchos otros problemas de gestión.
Por acá en México anda por las mismas Andrés Manuel López Obrador. La más reciente, hace una semana, fue rifar un Boeing 787, equipado como transporte de un jefe de estado, en posesión del gobierno mexicano por arrendamiento financiero. Es decir, el premio de la lotería era algo de lo que no es propietario. Pero además tampoco el premio era el avión, aunque si lo hizo creer en la publicidad, sino dinero en efectivo. Y además de los boletos, 6 millones en total, solo se vendieron poco menos de 4 millones. La mayoría adquiridos por un pequeño grupo de empresarios prácticamente obligados. Otros pocos los compraron sindicatos. Y el resto… ¡se los vendió a si mismo el propio gobierno! Todo con el noble propósito de comprar equipo médico. Cambiando de tema, al momento de escribir estas líneas, en la rueda de prensa diaria, el presidente pidió perdón a algunos países, entre ellos Perú, porque México “tiene menos muertos que ellos”. Hay muchos casos más de comportamientos inexplicables, que preocupan por que puedan esconder alguna enfermedad subyacente.
Casi desde el principio, desde la elección, la presidencia de Jair Bolsonaro se anticipaba como compleja por sus ideas y actitudes. Todo ello se magnificó en su gestión de la pandemia de Covid. Compartió, con otros presidentes populistas del mundo, como Trump y López Obrador, el no uso de mascarilla, no observar protocolos de distanciamiento, y en general minimizar el potencial de daño de la enfermedad, hasta llegar a ser el segundo país del mundo con mas contagios y muertes.
Muy poco que decir de Venezuela que no se haya dicho. Nicolás Maduro se lleva por muchos cuerpos de ventaja, si esto fuese una carrera ecuestre, a cualquier competidor. En días pasado un video de lo que ocurre por allá mostró una imagen sumamente dramática, que me impactó profundamente. Una mujer llorando fuertemente culpa al presidente por tener que agradecer que su hijo haya muerto en lugar de seguir padeciendo hambre. Un completo desastre aquella economía que no puede satisfacer un mínimo bienestar a su pueblo, extremos apenas paliado por el éxodo de familias enteras y las remesas que envían quienes pueden, desde ahí donde llegan. Y, así y todo, sus turbias maniobras, el control de todo los órganos del estado, de leyes electorales a modo, de opositores a modo, lo previsible es que le permitirán ganar las elecciones parlamentarias previstas para diciembre, con una oposición totalmente fragmentada y los países del concierto internacional dándole ya la espalda, sin más atención que a las propias preocupaciones.
La lista es larga. Estos son apenas botones de muestra. Varios atraviesan problemas de gobernabilidad importantes, como Duque en Colombia. Amigos míos de Chile y Argentina me comentan con desasosiego que también por ahí las consecuentes reacciones de los presidente y de parte de la población hacia ellos, son causa de inestabilidad e incertidumbre. Y se podría terminar de decir, que los pocos que se salvan es porque apenas están empezando, y ni así, como es el caso de Guatemala. Parafraseando a mi propio mandatario: los peores presidentes en el peor momento de la historia.
¿Dónde está el problema? ¿Qué mecanismos de la democracia se deben ajustar para evitar semejantes resultados? La pregunta es si esto es de diseño, es cultural, o simplemente es mala suerte. Porque no ocurre que todos los países tengan problema semejante. En particular, los que están encabezados por mujeres como Alemania o Nueva Zelanda, han sorteado mucho mejor la emergencia en curso.
Las secuelas apenas van a comenzar a observarse, conforme se agoten las pocas reservas, disminuyan los recursos fiscales con que se puede apoyar a la gente, se ralenticen las economías, todo esto va a tener un efecto en el aumento de los índices de pobreza. Con los países más desarrollados avanzando a otras velocidades, por otros senderos que no son la producción de materias primas o industrias de mano de obra barata. Y no hubo mandatarios que nos pudieran meter en a ruta del desarrollo, atrapados en las telarañas de frivolidad del poder, usándolo en beneficio personal sin asomo de conciencia social o sentido de la historia.
Pasaremos algunos años, algunos más que otros, a la emergencia de una nueva generación de liderazgos. Esperemos que el trigo cuaje a tiempo y sea cortado en sazón para evitar mayores males.
Arturo García Portillo.
Político mexicano miembro del Partido Acción Nacional, del que fue miembro de su dirigencia nacional por varios años. Fue Diputado Federal, miembro de las comisiones de relaciones internacionales y comunicación. Consultor en campañas electorales y comunicación. Colaborador habitual de la Fundación Konrad Adenauer. Actual asesor de la alcaldesa del municipio de Chihuahua, México.
