Site icon Vox Populi Empresarial

Hincha de las mujeres

Tengo sólidas razones para afirmarlo. Razones que van más allá del amor y cariño que tengo por mi maravillosa esposa, cuatro hijas, tres nietas, cuatro hermanas y mi suegrita.

El talento de las mujeres lo aprecio y reconozco desde hace cuarenta años que trabajo en publicidad. La mujer ha sido la gran impulsora de la industria. Cerca de las dos terceras partes de los que trabajamos en ese fascinante mundo, son exitosas mujeres. Su creatividad, junto a su disciplinada orientación estratégica, han contribuido para ubicar a Perú en el podio de los principales premios mundiales.

Atrás viene quedando nuestra cavernícola sociedad machista en que la “hija-mujer” era relegada dentro del ámbito familiar por el “hijo-hombre”, quien era el “indicado” para estudiar y tener un oficio o profesión. La mujer de antes estaba destinada a casarse, ser madre a muy temprana edad, criar hijos y atender al esposo.

La educación escolar, especialmente la experimental, capacitó a la mujer, le dio una especialidad técnica que le permitió conseguir un empleo al salir del colegio y generar ingresos desde joven. Las carreras cortas en institutos técnicos y la educación universitaria le dieron autonomía e independencia. La mujer comenzó a ganarse su espacio a empujones, a mirar desde otro ángulo su perspectiva de vida, en la que el matrimonio es una opción, no un fin, y los hijos su decisión.

Una mujer empoderada ahora hace la diferencia. Ha estudiado, se ha capacitado. Ganó respeto y reconocimiento para exigir ocupar posiciones más importantes en la empresa privada o la administración pública. Está calificada, se ha especializado y tiene las credenciales para ganar igual o mejor salario que el hombre. 

Todo este esfuerzo y logros alcanzados se ensombrecen ante hechos de violencia y feminicidios, que vemos a diario en los noticieros. Parece que viviéramos la lucha contra la independencia de la mujer. Pobres “hombres”, muy machos, se oponen. Se niegan a aceptarlo. Quieren seguir imponiéndose a golpes. La mujer ha puesto TODO de su parte, se ha defendido con uñas y dientes, pero no ha sido suficiente.

Ahora la pelota está en nuestra cancha. Nos toca ser parte de los que protestan y no de los que miran para otro lado ante el abuso. No todas las mujeres pueden ser tan heroicas, para oponerse a la agresión como Micaela Bastidas, María Parado de Bellido o María Elena Moyano. La mujer necesita de nuestro compromiso y leyes severas para impedir seguir siendo víctimas de la violencia por parte de cobardes “hombres” que abusan ante el silencio y pasividad de la autoridad que no siente suyo el problema porque la agredida, violada o asesinada no es su esposa, hija o nieta.

Mi madre se llamaba Severa, el nombre más duro que le pudieron poner a la mujer más dulce y sensible. Severita fue una mujer corajuda, trabajadora, valiente y junto a mi padre sacó adelante una familia con ocho hijos, a los que inculcó a estudiar para ser mejores personas y a nunca ser conformistas. Ella siempre repetía algo que nunca olvido: “los hijos tienen que ser mejores que los padres”.

Si los peruanos nos propusiéramos poner en práctica lo que hacía y decía Severita, nuestro país podría comenzar a cambiar. Esto se inicia cuando conversamos con nuestros hijos en la mesa de casa. Pasando por lo que dice el padrecito en la parroquia del barrio, lo que enseñan al niño en el colegio y a nuestros jóvenes en la universidad. Terminará cuando exijamos coherencia a la autoridad, al político, que hablan de valores y con sus actos promueven lo contrario. Tenemos urgencia de recuperar valores.

El Bicentenario y los años por delante nos traen compromisos y retos. Quizá uno de ellos debería ser comenzar a aceptar, dejando de lado el machismo ancestral, que en un futuro cercano una mujer será presidente del Perú. Para que eso suceda es la misma mujer la que debe procesar, entender y convencerse, que tiene capacidad y sensibilidad para ocupar tan importante cargo.

Si proyectáramos el rol de la mujer en el mundo, quizá la vemos algo relegada en la Iglesia Católica. No debería estar lejano el día que veamos humo blanco, en la Plaza del Vaticano, anunciando una Mama en vez de un Papa.

Luis Otoya Trelles.
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

Exit mobile version