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Ustedes no entienden

Intento cada semana escribir de un tema diferente al anterior, en primer lugar porque la vida tiene diferentes matices y ángulos para entenderla y, por otro lado, como comunicador, aplico el dicho: ‘en la variedad está el gusto’. Sin embargo y pidiéndoles mil disculpas de antemano, esta columna volverá a ser de fútbol y creo que habrán algunas más.

Cuando hace 6 años un grupo de profesionales provenientes del mundo corporativo llegamos a la Federación Peruana de Fútbol lo hicimos con el único objetivo de hacer la transformación que todo el país clamaba. Muy rápidamente fuimos señalados y desacreditados con una frase categórica, emitida como un estribillo, por un grupo enquistado en esa industria por décadas: “Ustedes no entienden… porque no son gente del fútbol”.

Hoy, a la luz del nuevo escándalo arbitral, perpetrado en nuestra casa, una vez más, por un colegiado de un país directamente rival de nuestra selección, quiero analizar esa tristemente célebre sentencia: ‘Ustedes no entienden…’

No entienden, porque el fútbol mundial y por supuesto el peruano, tiene códigos, que hay que respetar. Es casi una religión, una cofradía. Ritos, mitos y supersticiones. Encubrimientos y padrinazgos. Un círculo cerrado impenetrable, que gente que no es del fútbol… nunca entenderá.

‘Ustedes no entienden…’ era un portazo en la cara, un rechazo con desdén. Era una condena adelantada. ‘Van a fracasar’ fue el mensaje de fondo.

´…No son gente del fútbol’, es decir, solo los que son del fútbol pueden entender, o hacer algo por cambiar las cosas. No importa sin venían de 35 años de fracasos, nadie de afuera podrá hacer nada. Entre la gente del fútbol lo seguiremos intentando.

Eran tan ciegos estos personajes que nunca lograron ver que eso, justamente eso, era lo que había que cambiar. Incorporar nuevos criterios. Plantear un modelo de gobierno corporativo. Renovar de raíz toda la plana dirigencial, que nos había sumido en lo más hondo de la tabla en el continente y brindarle todas las facilidades para que el innato talento peruano, con una correcta dirección futbolística, se despliegue y logre recuperar su espacio perdido.

Estos cambios tenían que venir con una transformación en la manera de hacer las cosas. De trabajar con integridad y transparencia. De proponerse objetivos y definir las metas para medir resultados. De atraer a gente que siempre quiso ayudar pero tan solo el hecho de mencionarles una institución vinculada al fracaso y a la corrupción los espantaba.

Había que planificar, pero no con objetivos a corto plazo, como siempre se hizo, sino mirando el mediano y largo plazo. Se definieron 4 pilares estratégicos: el deportivo, la profesionalización de los clubes y torneos, la renovación de la infraestructura y la recuperación institucional.

La primera gran decisión fue crear una dirección deportiva que permitiese hacer un trabajo coordinado en todas las categorías y que sea el nexo entre los comandos técnicos y los dirigentes.

No se trataba de clasificar a un mundial, ni siquiera Rusia fue el objetivo inicial. Se debía iniciar un cambio desde las raíces. Había que implementar un plan de menores que permitiese que aparecieran nuevos talentos a lo largo y ancho del país, no solo en la capital. Se lograron poner en marcha 24 Centros de Alto Rendimiento. Haciendo visorías en todas las regiones. Potenciando y creando espacios de competencia para todos.

Pero éramos muy conscientes que la locomotora seguía siendo la selección absoluta y por eso, luego de una intrépida contratación del profesor Ricardo Gareca, pues era su primera ocasión como director técnico de una selección nacional, la nueva directiva no solo lo respaldó a muerte, sino que le brindó todas las facilidades a él y a su comando técnico para lograr sus objetivos. Pocas veces vi en mi vida un grupo humano tan profesional, tan coherente, tan lleno de humanidad, y tan sencillo, sin ningún tipo de aspaviento o majadería. Pero lo raro era que, siendo gente del fútbol, siempre estuvieron dispuestos a dialogar y escuchar, a intercambiar ideas. A diferencia de los tótems peruanos que creían tener todas las respuestas.

Todos podíamos tener el anhelo de una pronta clasificación al siguiente mundial, pero con una dosis de  realidad, éramos muy conscientes que eso era casi un imposible, pero no para el ‘Flaco’ y su team. Partido por partido, peldaño a peldaño, jugador por jugador. Nunca abandonaron sus sueños. Y sin darnos cuenta el jugador de la selección peruana recuperó la confianza en sí mismo, jugó asociado y podía ganar o perder, pero nunca entregarse.

Como complemento, con un par de buenas decisiones llegó el mensaje de erradicar las indisciplinas, tan arraigadas, protegidas y escondidas por la ‘gente del fútbol’.

Este mismo grupo es el que sigue dando que hablar. Ojo, lean bien: GRUPO. No son 4 fantásticos. No son 11, 15 ó 20 jugadores. Es un conjunto. Hay recambios y continúa funcionando. Hay partidos malos, claro. Hay errores, por supuesto, somos humanos. Pero hay una idea clara y una voluntad de levantarse y de no agachar la cabeza, ni ante el campeón de América, ni frente al campeón del Mundo.

Lo del arbitraje del martes pasado no sorprende. Conmebol pareciera no se transformó después del escándalo mundial. Diera la impresión que sigue manejándose dentro de los mismo cánones que llevaron a la prisión, hace pocos años, a todos sus líderes. Tengo la idea que ellos no pueden permitir que Perú vuelva a crecer, que los arbitrajes se programan y manejan con esos criterios. Arreglos de cuello y corbata.

Lamentablemente este proceso de transformación en el país, del que seguiré escribiendo próximamente, se vio interrumpido. Una maniobra con ribetes políticos y pseudo judiciales, con el apañamiento de una parte de la prensa deportiva, permitió que regrese la ‘gente del fútbol’ a manejar los destinos peruanos. Esos mismos que lo destruyeron por tres décadas. Aquellos que no han tenido reparos en ser ‘revendedores’ oficiales y repartidores de las entradas de los partidos de la selección. Que amontonaban denuncias de arreglos de partidos, compra de árbitros, de jugadores y de vender la categoría de ascenso por un plato de lentejas. Qué hacían contratos bajo la mesa. Y que tenían el rechazo del 90% de la población. Y lejos de recibir la sanción que merecían al encontrárseles culpables de estas faltas, les dieron una palmadita en la espalda. Total seguimos siendo los mismos.

Pero estoy convencido que hay una luz al final del túnel. Cuando se ve el fruto del trabajo en un grupo humano tan corto como la selección mayor. Cuando gente como Ricardo y su equipo sigue creyendo en el talento peruano y no tiran la toalla. Cuando analizamos lo que se avanzó en 4 años. Entonces, solo entonces creemos que Sí se puede transformar el fútbol nacional.

¡Arriba Perú!

Guillermo Ackermann Menacho.
Desde hace más de 38 años me desempeño en la industria de las comunicaciones y el marketing, ejerciendo tanto en medios tradicionales, como radio y televisión, así como en la producción independiente de contenidos audiovisuales, documentales, videos institucionales, programas televisivos y radiales y publicidad. He sido productor ejecutivo de material realizado en 24 países. Desde mi juventud he estado involucrado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como gestor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar y quiero ser protagonista.

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