Pedro Castillo parece no darse cuenta que desde hace dos meses es el gobernante del Perú.
Es evidente que prefiere la popularidad y la libertad de un candidato en campaña, que los compromisos y funciones que le corresponde asumir como presidente. Como candidato hizo propuestas que pudo modular y cambiar en función a los votos que podía obtener en los lugares que visitaba, sacando provecho de las inmensas necesidades de los pobladores a los que se dirigía. Ahora como presidente sabe que los reflectores están puestos en lo que hace y no hace, en lo que promete y no cumple. Ya algunos han comenzado a levantar la voz para exigirle que cumpla lo que prometió durante la campaña, pero ya hemos comprobado que Castillo ha desarrollado habilidades para escapar rapidito, sin dar respuestas, con la ayuda de sus resguardos.
Mientras Pedro Castillo sigue en su papel de gobernante – candidato, Cerrón al interior de Perú Libre lucha en dos frentes. En uno para no perder espacio en el gobierno, pugnando por defender a su “gente” en la maratón de nombramientos, tratando de evitar que, los invitados, con los que no simpatiza, desplacen a sus partidarios. En el segundo frente, se defiende de las investigaciones y denuncias, por su pasado reciente, teniendo que enfrentar a la justicia y al poder caviar para no volver a prisión, lo que lo dejaría fuera de este gobierno.
Se especula que hay tres facciones que participan en el gobierno. Una de ellas es la de Pedro Castillo, sus maestros, junto a Verónica y los caviares. La segunda liderada por Cerrón y sus aliados en Junín, desde que era gobernador. La tercera, el grupo radical que parece haber sido aportante importante en la campaña.
Los tres grupos parecen tener voz y voto en las decisiones del gobierno de Pedro Castillo. Esta hipótesis, de ser válida, podría ser la explicación de las demoras en importantes decisiones sobre temas que aún no se terminan de resolver, como las renuncias no aceptadas, los nombramientos y destituciones de funcionarios, la cremación o entrega del cuerpo del genocida, el BCRP con o sin Julio Velarde, etc. etc.
Todo lo que NO pasa, es una clara señal que a Pedro Castillo no le gusta decidir o quizá piensa que ante su silencio las cosas se arreglan solas. Sabemos que esto no es lo que sucede. Ante la indecisión e incertidumbre, el espacio que alguien no ocupa, otro lo toma. El problema son las consecuencias de no decidir. Nadie sigue, ni respeta, ni le confiere autoridad, a alguien que no lidera la toma decisiones.
Esta es una de las razones por las que en la semana que el gobernante ha estado fuera del país se han agudizado las disputas por tomar control del poder o por no perderlo. En pleno damero de Pizarro hemos visto a un Bellido empoderado por Cerrón, salir a embestir con su burro al caballo de uno de los alfiles del canciller, con la excusa de defender al gobierno de Maduro y de paso pechar al mismo Maurtua, que algunos vocean como el próximo primer ministro. Los ministros peones afines a Pedro Castillo se han ubicado junto a las torres para subir el puente a tiempo y así evitar que alguien pueda tomar el palacio y coronar antes que vuelva el “rey”. Las lealtades están jugando un rol importante. Para Castillo permitiéndole controlar la insurgencia y por el lado de Cerrón para evitar que el “rey” sea secuestrado por los “caballeros” caviares.
La Corte de Justicia va a jugar un rol determinante en las próximas semanas en las que se decidirá quiénes subsisten a esta pugna. ¿Podrá conservar el poder Castillo? ¿Se mantendrá en libertad Cerrón? ¿Los “caballeros” caviares serán parte de un nuevo gobierno? ¿Abdicaran todos al poder, abrumados ante las evidencias de un gobierno conquistado de forma ilegítima?
Cualquier parecido con la realidad sería sólo una coincidencia. Pero, para avanzar en lo que está en nuestras manos, será muy importante que la oposición democrática en el congreso trabaje unida, dentro de la permisiva legalidad, tratando de encontrar coincidencias con los millones de peruanos que, como ellos, queremos seguir viviendo en libertad en nuestro Perú en el que siempre se respeten nuestros derechos.
Luis Otoya Trelles
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.
