Site icon Vox Populi Empresarial

El Perú y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Según el informe “Evaluando la Agenda de Desarrollo Sostenible en el Perú” del año 2016, en el año 2012, época en la cual se desarrolló la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Rio+20, las naciones y gobiernos se comprometieron en proponer un conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se vislumbraría en periodo posterior al año 2015.

Dichos ODS, fueron formalizados en el septiembre del año 2015, los cuales establecieron la sustitución respecto a los conocidos Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM), los cuales tuvieron vigencia hasta dicho año.

Los ODS para su desarrollo tomaron en consideración las experiencias positivas de los ODM y los aspectos que fueron excluidos o no se alcanzaron con los mismos.

Cabe resaltar que una de las grandes diferencias entre los ODM y los ODS radica en el carácter universal es decir son de aplicación para todos los países.

Para contribuir a la discusión en curso sobre la agenda post-2015 y de la revisión efectuada se ha encontrado que se establecieron estudios para examinar cómo los ODS pueden ser aplicados y monitoreados en todos los países de bajos, medios y altos ingresos y la identificación de los desafíos y oportunidades que los países pueden enfrentar durante la implementación de las ODS.

Para el caso de nuestro país el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE) fue la institución de investigación responsable del estudio. Dicho estudio incluyo un análisis de los objetivos e indicadores de aproximadamente 12 de los 17 candidatos a ODS, agrupados en siete áreas principales: (i) la pobreza, (ii) educación, (iii) el empleo y el crecimiento inclusivo, (iv) energía e infraestructura, (v) la sostenibilidad ambiental y la capacidad de recuperación de desastres, (vi) la gobernabilidad y (vii) la asociación mundial para el desarrollo sostenible, acción que represento un importante espacio para la preparación de la implementación y  aplicación de los ODS en nuestro país.

Uno de los ODS que representa un gran desafío para nuestra nación es, “la erradicación de la pobreza siendo una condición indispensable para el desarrollo sostenible”. Esta declaración es particularmente relevante para América Latina, incluyendo Perú, ya que es una de las regiones más desiguales en el mundo.

En Perú, las minorías (por ejemplo, mujeres, indígenas, afro-peruanos) son las personas que necesitan la mayor atención. En ese sentido, existe una necesidad por contar con datos más desagregados para comprender mejor cómo viven, piensan y sienten estos grupos, por ello es  necesario para que el Perú se siga desarrollando generar conexiones más significativas con los principales grupos representativos del país.

En cuanto a los avances del Perú, tanto el sector público, como las organizaciones internacionales y miembros de la academia en el país han participado en el desarrollo de la agenda post-2015 y la elección de los indicadores asociados a aquella. Un ejemplo es que para su desarrollo se sostuvieron  conversaciones con diferentes sectores sobre los ODS desde antes de la creación de los mismos. Por su parte, el Sistema de las Naciones Unidas en el Perú llevó a cabo un proceso de consulta nacional para la agenda post-2015 entre noviembre del 2012 y marzo del 2013. En detalle, las consultas buscaron responder a la pregunta «¿qué tipo de futuros ciudadanos se quiere en el Perú?». De esta manera, la definición de la agenda de desarrollo sostenible fue un proceso altamente inclusivo e incluyó aportes del gobierno, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y la academia.

Como resultado, se propuso una agenda temática y mensajes clave para el monitoreo participativo y la rendición de cuentas de la agenda post-2015. Las consultas demostraron que los peruanos consideran que el país ha “progresado” en los años recientes, pero “hay mucho por hacer” para llegar a ser un país desarrollado.

Asimismo, se concluyó que la sociedad civil valora los problemas sociales y económicos (es decir aquellos relacionados a educación, salud, empleo, etc.) como prioridades y tiene interés en el fortalecimiento de los mecanismos de gobierno (descentralización, inseguridad, corrupción) y en la protección del medio ambiente (regulación de recursos hídricos, gestión de la tierra, riesgos de desastres naturales y efectos del cambio climático).

Por lo expuesto para el caso del Perú, se concluye que las políticas necesitan centrarse en: (i) la igualdad de género, (ii) el cambio climático, (iii) la inclusión financiera y (iv) la innovación técnica industrial para la producción diversificada. También se debe incluir (i) las mujeres, (ii) los pueblos indígenas, (iii) los niños en edad temprana y (iv) los jóvenes, como grupos prioritarios que necesitan una atención especial en el país. Para ello se ha desarrollado indicadores nacionales específicos para estos temas y grupos.

El Perú aún necesita fortalecer su actuación en distintas áreas durante el periodo post-2015. De esta forma, los objetivos a los cuales debe apuntar son los siguientes: (i) reducir la pobreza en todas sus formas, (ii) mejorar la educación en todos los niveles educativos y la infraestructura, (iii) mantener el balance entre el crecimiento económico y la protección del medio ambiente, (iv) mejorar la calidad del aire y el agua, (v) asegurar el pleno acceso a la 4 infraestructura desarrollada, (vi) establecer un fuerte estado y lucha contra la corrupción, (vii) mejorar las relaciones entre el gobierno, las empresas y las comunidades, y (viii) mejorar la seguridad y reducir la violencia en todas sus formas.

En ese sentido crear a nivel del país una herramienta que permita sistematizar y mapear todos los datos e información disponibles, así como identificar los vacíos de datos en diferentes áreas, para ello los ministerios deben realizar los siguientes cambios con el fin de mejorar su proceso de producción de datos:

(i) implementar el presupuesto por resultados, (ii) difundir información y análisis sobre los procesos y resultados de las intervenciones del gobierno, (iii) mejorar el capital humano y estandarizar las visiones heterogéneas, (iv) construir una cultura de rendición de cuentas que se retroalimenta en la gestión, (v) fortalecer el desarrollo de indicadores y mejorar la claridad de las prioridades de política, (vi) colaborar con el INEI para la estandarización de los procesos de recopilación de datos, (vii) mejorar la coordinación entre los gastos corrientes y de capital, y (viii) fortalecer la articulación territorial.

Por último, debo manifestar que el esfuerzo peruano por alinearse con la Agenda 2030 se puede distinguir por demostrar y evidenciar la acción del gobierno, lo que están haciendo las empresas privadas, y lo que sucede en el espacio de las organizaciones no gubernamentales.

Todo ello sucede en un ambiente ecológico caracterizado por las consecuencias del Fenómeno del Niño, todavía no superadas; los friajes anuales en el sur con su secuela de muertes infantiles; y la crisis del sistema político carcomido por la corrupción.

Desde el espacio del gobierno, el Perú presentó un primer Informe Nacional Voluntario del año 2017, con los avances iniciales para implementar la Agenda 2030. Se ha comprometido a la elaboración de informes anuales para dar cuenta de los avances respecto a los ODS. El Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) es la entidad que opera como punto focal para la Agenda 2030, en la actualización del Plan Estratégico de Desarrollo Nacional (PEDN).

El CEPLAN está impulsando la construcción de la visión país al 2030 y el proceso de formulación del Plan Estratégico de Desarrollo Nacional (PEDN), alineado con los ODS, que tiene un horizonte temporal al año 2030.

La propuesta de imagen de futuro al 2030 incluye los siguientes indicadores: porcentaje de pobreza monetaria total; porcentaje de nacidos vivos con bajo peso; porcentaje de estudiantes de segundo grado de primaria que comprenden lo que leen; porcentaje de la población rural con acceso al agua potable; cobertura de alcantarillado u otra forma de disposición de excretas en áreas rurales; tasa de crecimiento anual del PBI real per cápita; porcentaje de la población ocupada con empleo formal; coeficiente GINI de ingresos (índice); tasa de victimización del ciudadano frente a hechos delictivos (% de población de 15 años o más víctima de un hecho delictivo en el área urbana); porcentaje de detenidos que no han sido sentenciados como proporción de la población carcelaria total; ingresos corrientes del gobierno central (como por ciento del PBI); inversión extranjera directa (como por ciento del PIB).

Se trata de alinear la política de 19 sectores, ministerios e instituciones adscritas con los ODS, para ello es necesario promover decididamente el alineamiento de los tres niveles de gobierno (nacional, regional y local) con los ODS, para garantizar la asignación de presupuesto.

El gobierno del Perú ha elaboro su primer Informe Nacional Voluntario1, referido a la aplicación de la Agenda 2030, para ello implemento tres niveles de seguimiento:

  1. El INEI ha desarrollado un Sistema de Monitoreo y Seguimiento a los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sobre la base del marco global de indicadores desarrollado por la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas.
  2. El CEPLAN ha planteado indicadores ilustrativos de una imagen futura compuesta por los rubros de: personas, planeta, prosperidad, paz y alianza. Estos rubros agrupan a los ODS en el Perú.
  3. El seguimiento es llevado a cabo con la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza (MCLCP), constituida por organizaciones de base en todo el país.

Los 17 ODS están integrados ya que reconocen que las intervenciones en un área afectarán los resultados de otras y que el desarrollo debe equilibrar la sostenibilidad medio ambiental, económica y social.

Siguiendo la promesa de no dejar a nadie atrás, los países se han comprometido a acelerar el progreso para aquellos más atrasados. Es por esto que los ODS han sido diseñados para traer al mundo varios “ceros” que cambien la vida, lo que incluye pobreza cero, hambre cero, SIDA cero y discriminación cero contra las mujeres y niñas.

Todo el mundo es necesario para alcanzar estos objetivos ambiciosos. Se necesita de la creatividad, el conocimiento, la tecnología y los recursos financieros de toda la sociedad para conseguir los ODS en cada contexto. 

Según Servicios en comunicación Intercultural – Servindi el “II Informe nacional voluntario sobre la implementación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, presentado por el Perú ante la ONU, marca un horizonte de pesimismo respecto al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); ello resulta de la prioridad del Estado peruano por atender la contención del COVID-19 y reactivar la economía en un futuro de incertidumbre.

El Informe nacional: Perú a mayo 2020 aborda la situación del país –en atención de los ODS y objetivos nacionales– en la coyuntura del nuevo coronavirus. El documento aduce que las políticas del Estado se enmarcan en dos prioridades: salud y economía. La primera para salvar y proteger la vida; la segunda, recuperar la capacidad productiva.

Dada la crisis actual por el estado de emergencia, el panorama político amerita atender principalmente esos dos ejes, ya que de ellas dependen los demás sectores que son de suma importancia.

Referencias

http://southernvoice.org/wp-content/uploads/2016/02/Final-Peru-Data-Test-highlights_SP1.pdf

http://www.socialwatch.org/es/node/18300Héctor Béjar
Grupo Emancipador, Perú; Cátedra política del pueblo; Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Ciencias Sociales.

https://sustainabledevelopment.un.org/content/documents/15856Peru.pdf – Centro Nacional de Planeamiento Estratégico. – CEPLAN.

http://ods.inei.gob.pe/ods/objetivos-de-desarrollo-sostenible/fin-de-la-pobreza

https://www.servindi.org/26/10/2020/cumplimiento-de-los-ods-una-mirada-desalentadora

Jaime Castro.
Coordinador académico del Área de Innovación Empresarial de la Carrera de Administración de la Universidad de Lima. Docente e Investigador de la Especialidad. Servidor y funcionario público con más de 25 años de experiencia dedicados a la gestión pública en diversas instituciones, Doctorando en Gestión Estratégica por el Consorcio de Universidades Privadas del Perú, Maestro en Administración de la UNFV, Master en Gerencia Pública de la Eucim Business School – España, Postgraduado en Gestión y Dirección de Empresas por la Pontificia Universidad Católica del Perú – PUCP, Especialista en  Gobernabilidad y Gerencia Política por la PUCP y la George Washington University – USA. Licenciado en Administración.

Exit mobile version