El sufrido pueblo de Cuba saltó de la sartén al fuego. Pasaron de ser el burdel de los Estados Unidos donde Batista era el caficho, a ser un campo de concentración gigante, una suerte de isla/penitenciaría, pero encerrando a millones de inocentes.
El miserable de Fidel, se burló de las ilusiones de todo un pueblo, al que nunca le llegó la prosperidad soñada por décadas. Son miles de miles de almas las que se fueron de este mundo sin ver a su país libre y desarrollado.
En ese pobre país NO HAY NADA DE NADA. Ni siquiera LIBERTAD. Es un estado policíaco en el que no existen libertades, ni de expresión, ni de pensamiento, ni de prensa, ni de trabajo, ni de NADA. ¿Qué mente enferma puede ver como ideal una sociedad así de triste? ¿En qué alma perturbada puede albergarse un sentimiento tan bajo de desear tantas carencias y sufrimientos?
En Cuba miles de jovencitas se prostituyen por un blujean y hasta por una pasta de dientes. Son miles los que han muerto ahogados intentando huir de ese INFIERNO. Sus cárceles están llenas de valientes inocentes que cometieron el delito de querer liberarse de su pesadilla diaria de despertar y no tener esperanza en NADA.
Eso es Cuba, esa es la realidad de ese pobre pueblo que nunca vio un nuevo amanecer ni un ápice de desarrollo, en el que todo es viejo y sucio: casas viejas y despintadas sin la menor comodidad, paredes sucias, carros destartalados y mugrientos, miseria tras miseria, carencia tras carencia, atraso y más atraso; subdesarrollo puro.
¿Ese desastre de sociedad admiran? ¿Ese desperdicio de vida quieren para el Perú?
Realmente hay que ODIAR a un pueblo para desearle un sistema tan TRISTE.
Mauricio Rozas Valz.
Estudió Administración de empresas en la Universidad Católica Santa María de Arequipa. Escritor con dos títulos publicados de relatos y de poesía. Activista internacional contra el maltrato animal y miembro del colectivo «Arequipeños por Arequipa.
