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En la ciudad de pelagatos

Abelardo “El Tunante” Gamarra, gran escritor, mejor patriota, buen periodista y honrado político, tuvo entre sus tantos logros y obras, el bautizar a nuestro baile nacional como “La Marinera” en homenaje a Grau y a nuestra Marina de Guerra justo después de la infausta guerra del guano y el salitre. Es autor en 1892 de La Concha Perla, considerada la primera marinera.

Hombre de sátiras y pluma punzante y certera, nació y creció en el pueblo de Sarín y luego en el cercano Huamachuco, hermosos pueblos de la sierra de La Libertad, luego termina sus estudios en el colegio Guadalupe de Lima y lo sorprende allí la guerra, combatiendo como soldado en San Juan y Miraflores. Tras la derrota de Lima regresa a Trujillo y se une a la resistencia de Montero y desde su Huamachuco edita y publica el periódico Bandera del Norte, arengando siempre el patriotismo de los soldados peruanos. Electo diputado nacional por Huamachuco es autor de muchas leyes en favor de la educación, la prensa y los pueblos de la sierra. Es separado del Congreso por oponerse al Contrato Grace que a decir de él mismo “el contrato había puesto candado de oro en los labios de los dirigentes del país y había regalado sus mercedes a multitud de prensas del Norte y Sur”.

Se dedica a escribir literatura, muchas piezas teatrales cómicas como “Ya vienen los chilenos”, “El cuarto número tantos”, “Rasgos de pluma”, etc. Frecuenta diferentes círculos literarios y escribe en varios periódicos, se hace amigo de Gonzales Prada y se vincula ideológicamente con él en la formación del partido Unión Nacional. Escribió de todo en más de 30 libros, en temas referidos a la guerra, el costumbrismo, el patriotismo, pero especialmente la sátira a todos los personajes y autoridades, a las instituciones, en su famoso “Algo del Perú y mucho de Pelagatos” que luego fue renombrada como “En la Ciudad de Pelagatos”, obra muy difícil de encontrar en la actualidad, donde narra la verdad, la pura verdad, sin disfraces, de nuestros defectos como sociedad, lanza acusaciones a sus autoridades vendidas al dinero y al clientelismo político, causa principal de la desgracia nacional, de la derrota de la guerra y del fracaso de la república, y a partir de allí defender y promover los valores nacionales, los buenos hombres públicos y la política nacional honesta y eficiente que necesita con urgencia la República. Algunos pasajes de esta genial obra publicada por primera vez en 1905 narran cada costumbre y realidad política con precisión, sarcasmo y precisión sobre nuestra política, justicia, y esa hipocresía y falsa moral que practica una buena parte de la sociedad, pareciera escrita para cada etapa de nuestra vida republicana, incluyendo, como no, la de ahora:

“El 28 de julio en Pelagatos ha dividido a los pelagatunos, el Congreso está con don Fulano que ganó las elecciones, y don Zutano se queda sin congreso y también sin alcaldía y con ella todos los puestos municipales, no es posible dice don Zutano, este orden de cosas, porque el único orden de cosas que a su juicio debe subsistir es aquel en que hasta su mujer tuviera sueldo…Y así don Zutano pasa un tristísimo 28, a diferencia de don Fulano, que además de 6 años de Congreso también son 6 años de poder conseguir subprefectos acomodaticios, jueces complacientes, maestros y empleados, todos de casa….y empiezan a llegar los ausentes de la familia triunfadora….van y vienen criados por los corredores de la casa, en la cocina pelan gallinas, matan cuyes, ponen a hervir jamones…mientras en la sala sigue la borrachera:

“Somos libres, seámoslo siempre

Antes niegue sus luces el sol

Que faltemos al voto solemne

De mamar hasta más y mejor.

Largo tiempo el estómago escuálido

Largo tiempo en silencio gimió

Más apenas el grito sagrado

De “a mamar” desde Lima se oyó

Cuando tuti le cuanti gandules

¡A la teta! Dijeron desde hoy.”

Lea usted los capítulos de este magnífico libro, tales como el 28 de Julio en Pelagatos, la barriga de un diputado, el juez de Pelagatos don Juan Pichón, el retrato de nuestros hombres públicos, la última mecha del estado: la prensa, un ministro, Lima al vuelo, etc. y se va a confundir, no sabrá si está leyendo “En la Ciudad de Pelagatos” del gran Abelardo Gamarra, o los diarios del día de hoy

Ismael Iglesias
Oficial FAP en retiro. Licenciado en Ciencias de la Administración Aeroespacial. Graduado en Inteligencia. Bachiller en Ciencia Política. Inteligencia en EE.UU. Imágenes Satelitales en Francia. Estudios de Maestría en Ciencia Política. Fue Gerente Municipal y Gerente General del Servicio de Administración de Inmuebles en Trujillo. Escribe en Correo. Ha escrito en La Industria, Revista Aviación, Revista Air Power de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y otros. Miembro del Instituto de Estudios Vallejianos – Universidad Nacional de Trujillo.

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