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La izquierda en nuestro país toma como bandera la justicia y en nombre de ella comete las más grandes injusticias; toma como bandera la moral y en nombre de ella comete los peores actos de corrupción. La derecha se arroga el patriotismo y la peruanidad pero no forma un frente, no hay objetivos, estrategia ni agenda y más dividida que nunca, así pasó cuando nos invadieron los españoles, así pasó cuando nos invadieron los chilenos, así nos pasa siempre. Este es el Perú para estudio de los sociólogos, donde vale más perseguir la política que al crimen, donde se odia más a un político que a un narcotraficante o a un terrorista, y en lugar de ser una actividad que busca consensos y acuerdos, los odios en la política la convierten indefectiblemente en una guerra.

Moisés Naim, ex Director Ejecutivo del Banco Mundial y otros cargos importantes, escritor best seller, dice que al Perú hay que liberarlo de los demagogos, los corruptos y los incompetentes, que el Perú ahora es ingobernable, que un presidente puede dar los discursos que quiera, pero que lo que más importa son las decisiones que toma, pero lo más interesante que dijo es que “el Perú no sólo tiene malos líderes sino también malos seguidores”, aquellos que están dispuestos a votar por cualquiera con tal de no elegir a quien odian, que la democracia es hacer un análisis, que es compleja, y que implica a veces votar por el menos malo, pero los odios y rivalidades extremas lo hacen  un país ingobernable, así el mal elector busca castigar con su voto a quien odia, sin importarle nada más, y las consecuencias son catastróficas.

Por otro lado, el presidente Guillermo Lasso del vecino Ecuador, tildado de imperialista y toda esa verborrea, anuncia después de su gira que renegociará la deuda con China (que el populista Correa le dejó) alargando plazos y con menor interés y otros acuerdos de comercio y salud como la instalación de un laboratorio fabricante de vacunas Sinovac dentro de una cartera de proyectos e invitándolos a invertir con seguridad, ahora sí, en beneficio de Ecuador. Además de China, como responsable de la política exterior de su país, Lasso ha logrado que el senado de Estados Unidos declare de interés nacional las relaciones con Ecuador, hecho considerado histórico y exclusivo, y que sin duda traerá un intercambio comercial y ayuda para nuestros vecinos, así como el anuncio de la OCDE del inicio de la incorporación de Ecuador a ese organismo internacional. Anunció que la política de salud tendrá un sistema de abastecimiento de medicinas donde el médico receta y el paciente puede retirar su medicina en cualquier farmacia del país, el estado pagará esa medicina, de manera que con visión y decisión Lasso está logrando para los más pobres lo que ningún otro presidente logró, incluyendo al prófugo y socialista Correa, sin ser de izquierda logra lo que ningún izquierdista hizo por su país, y sin ser de derecha está logrando el mayor crecimiento económico e inserción internacional de su país.

Una cosa es ser candidato, otra ser presidente, es pasar de representar a un solo partido político a representar a toda una nación. Eso lo ha entendido muy bien Lasso y de candidato ganador por su Movimiento CREO (Creando Oportunidades) pasó a ser estadista de inmediato, y hoy gobierna para todos, sabe qué es lo que le conviene al país, qué necesitan los pobres, los trabajadores, los empresarios, cómo se genera riqueza, qué programas sociales sí son necesarios y cuáles son los programas que caen en el “puro asistencialismo” y que desincentivan el trabajo. Acá aún nos hemos quedado en ese discurso de “izquierdas y derechas” y mientras peleamos sin rumbo (porque lo más probable es que nadie gane esta guerra política sino que el conflicto sea la constante), se nos va la oportunidad de crecer, de producir y vender más, para educar, sanar y alimentar más.

De modo que una cosa es marchar de candidato de protesta en protesta, y otra ser un estadista que resuelve los problemas nacionales, que sabe el ciclo virtuoso, que la inversión genera empleo y que el empleo genera consumo, que el consumo genera mercado y el mercado empresarios, que el estado debe apoyar a los inversionistas, a los empleados y trabajadores, a los consumidores, a los empresarios, y así generar riqueza para todos sin excepción, para los pobres, para la clase media, para los ricos, para todos, como diría Lasso y su CREO “creando oportunidades”, oportunidades que él aprovecha muy bien internacional y comercialmente ante la crisis “zurda” de Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Venezuela, y atrae inversiones dando inicio a su ciclo virtuoso, mientras nosotros “matamos las oportunidades” y no salimos del ciclo vicioso.

Ismael Iglesias
Oficial FAP en retiro. Licenciado en Ciencias de la Administración Aeroespacial. Graduado en Inteligencia. Bachiller en Ciencia Política. Inteligencia en EE.UU. Imágenes Satelitales en Francia. Estudios de Maestría en Ciencia Política. Fue Gerente Municipal y Gerente General del Servicio de Administración de Inmuebles en Trujillo. Escribe en Correo. Ha escrito en La Industria, Revista Aviación, Revista Air Power de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y otros. Miembro del Instituto de Estudios Vallejianos – Universidad Nacional de Trujillo.

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