El Perú nunca fue un país unificado, es un país de diferentes naciones y culturas donde Huancas, Aymaras, Quechuas, Shipibos, Criollos, Europeos y Asiáticos entre otros conforman este país llamado Perú. Gobernarlo es una tarea muy difícil y para ello se necesita la capacidad de poder vender una visión de unidad en una realidad de diferencias. No se puede ocultar la pobreza y el estado de ignorancia de la mayor parte de la población del sur del país. Esto es un reto para la economía política del Perú, si es que queremos mantener la unidad de la patria llamada Perú. Se creyó en un momento que la regionalización y empoderamiento local traería desarrollo y eficiencia en la funcionalidad socioeconómica local. Nada más equivocado. La regionalización ha traído más fracturas políticas y sobre todo ineficiencia en la gestión pública y corrupción. ¿Qué hacer entonces? La respuesta es trabajar desde la base de un modelo de centro que promocione lo social en conjunto con lo privado y lo público – privado. Este es un tema complejo y es tarea de un equipo de técnicos que no hay ahora o se ha perdido en los últimos ocho meses del gobierno actual. El presupuesto del estado como botín de guerra, el hambre de poder y el conflicto político entre los extremos que azuzan la justas e históricas reivindicaciones sociales para que se concreten a cualquier costo sobre la economía del país, están descomponiendo la viabilidad del estado como ente rector de los destinos de nuestro país pluricultural. Reconocer que somos un país complejo para gobernar es un acto de confesión, pero eso no justifica lo que se está haciendo ahora, es decir seguir el camino de enfrentar y fracturar aún más al país.
Dimitri Vavoulis.
Soy economista de la Universidad del Pacifico con MBA en la Universidad de Esan. Tengo una experiencia en banca, finanzas y negocios por más de treinta años, y estoy fascinado con el cómo se fusionan las diferentes disciplinas económicas y financieras aprendidas en el sector inmobiliario. Soy por naturaleza emprendedor y proactivo, llevando a buen término los proyectos de negocios complejos que me tocan desarrollar.
