Nunca he tenido reparos en declararme, pública y abiertamente, un ciudadano DE DERECHAS.
¿Por qué ‘de derechas’?
Porque estoy a favor de la libertad en todas sus manifestaciones: de credo, de pensamiento, de expresión, de prensa e información, de trabajo y etc.
Creo también en la alternancia en el poder, en la independencia y el equilibrio de poderes, en la pluralidad del pensamiento político, en las elecciones periódicas entre diferentes opciones y etc.
Y creo también en el modelo económico de libre mercado, porque estoy seguro de que es el único modelo que atrae inversión privada, la que genera riqueza y por ende disminuye los niveles de pobreza.
Por todo esto me declaro DE DERECHAS. Pero… Pero… viendo fríamente cómo se comportan otros que también se declaran DE DERECHAS, y lo que es peor DE CENTRO-DERECHA, me suelo topar con unos gigantescos muros de grandes ladrillos hechos de ESTÚPIDOS, los cuales, son igual o más cerrados y BRUTOS que los DE IZQUIERDAS. Viven totalmente alejados de la realidad y no son capaces de ver más allá de su zona de confort. Y con el agravante de una soberbia que impide toda posibilidad de debate constructivo.
Y se parecen tanto, pero taaaaanto a esos rojos que dicen odiar, que dejan claro que son las dos caras de una misma moneda. Es decir, dos extremos de un mismo fenómeno y de una mutua DEPENDENCIA INDISOLUBLE.
Estoy hablando de esa vieja DBA, que veía desde siempre, en cada voz discrepante, a un potencial TERRORISTA, y de tanto ver TERRORISTAS en cada esquina, Dios en su infinita sabiduría y para darles una lección, en el 2021 les puso en el gobierno a TERRORISTAS de verdad, para que hablen -ahora sí- con toda razón.
Vemos en nuestra fauna política, idiotas de un extremo al otro del hemiciclo sacando su lengua viperina y vociferando improperios e incoherencias.
Y de todo ese espectáculo grotesco, emergen los caviares… esa progresía inmunda que toma forma de manada de astutas hienas hambrientas, las que tienen la ventaja de ser sólo un poco menos idiotas que sus pares de la DBA y del ROJERÍO BÁRBARO… y terminan imponiendo su agenda. Se cumple el dicho ‘En la tierra de los ciegos el tuerto es rey’.
JODIDOS estamos compatriotas, con esta clase política ignorante y sus fanatizados seguidores más ignorantes aún.
Repito: JODIDOS estamos.
Veremos qué pasará, pero con certeza, NADA BUENO. De ingredientes de mala calidad no puede salir un buen postre.
Mauricio Rozas Valz.
Estudió Administración de empresas en la Universidad Católica Santa María de Arequipa. Escritor con dos títulos publicados de relatos y de poesía. Activista internacional contra el maltrato animal y miembro del colectivo “Arequipeños por Arequipa.
