Tras la batalla de Tarapacá, victoriosa para el Perú, ambos ejércitos se alistaron para una nueva batalla. Esta vez, en el Alto de la Alianza.
En el bando peruano, la confrontación entre jefes peruanos y bolivianos por la estrategia a seguir, así como los problemas logísticos sin solucionar, fueron determinantes. En el chileno, al contrario, la muerte de Sotomayor, no fue óbice para que Baquedano y su Jefe de Estado Mayor Velásquez, continuaran las operaciones.
El día 26 de mayo de 1880, en el campo de la Alianza, se dio la batalla. A los 143 años de dicha contienda, hablan los combatientes:
Del lado chileno, los jefes se vieron observados, los servicios logísticos deteriorados, pero la ofensiva prosiguió, esta vez hacia Tacna. El avance no fue fácil. Como señalo el sargento Manuel Salas en un carta a su padre, la situación se había tornado tan terrible que “hasta los oficiales tomaban su orina” …un cabo de apellido Cordero se suicidó, algunos de sus compañero se abrieron las muñecas con cuchillos, y otros también murieron (Vicuña, 1979, pp. 651-654) […] El comandante de la Cuarta Compañía del Atacama, el mayor Juan Martínez, perdió a sus dos hijos, Melitón y Walterio. Su única respuesta fue: “Los que Dios me dio, me lo quitó la patria” (Ídem anterior, p. 997)
En cuanto a los bolivianos, el General Narciso Campero, vio cómo, los soldados chilenos y aliados lucharon tan cerca unos de otros que se fusionaron en “una masa densa y oscura, impenetrable a la vista, pero iluminada de momento a momento, como cuando un rayo de luz cruza el espacio de una noche de tormenta” (Vicuña) 1979, pp. 651-654 […] En la batalla, “Seguimos peleando y las balas que nos caían como cuando llueve granizo y los compañeros caendo a más y mejor, saltando los cuerpos de un lado a otro. Era tanto el cerramiento de balas que a mí me pasaban por entre las piernas, por los sentidos, pero nada de temor, me parecía que una fier (h) ta ora una travesura”. (Hipólito Gutiérrez, soldado boliviano) […] “Mi batallón estaba cerca del batallón Colorado, boliviano, que fue el primer (o) en recibir la carga enemiga. El batallón Colorado se lanzó al combate con un vigor y un entusiasmo verdaderamente heroico; entraron al fuego entonando un wayno guerrero y paso de trote. Casi íntegramente este batallón fue aniquilado” (Guillermo Cáceres, combatiente)
En relación al lado peruano, dice el soldado Mariano Meneses, que “al amanecer del día siguiente (26 mayo) teníamos al enemigo al frente y acordado el plan de combate por los señores generales Montero y Campero, se inició la batalla. (Mendoza, 2017, pág. 89) […] Manifiesta el soldado Ramón Monzón que el señor General Montero notó la falta de Oficiales que había en algunos batallones del Ejército peruano y en principal en el No 5 y ascendió a 5 primeros a Oficiales, entre ellos el suscrito, esto con fecha 15 de mayo de 1880”. (Ídem Ant. Pàg 107) […] Dice el sobreviviente Román Morales Encalada, que pelie en la guerrilla del capitán que fue coronel López Saavedra; donde murió el 1er jefe Sr. Coronel Víctor fajardo, su ayudante y muchos oficiales; el que suscribe, saco un raspetón y se curó en July, provincia de Chucuito (Ídem Ant. pág. 111)
Luego de la batalla, los soldados aliados, se replegaron a Pachia. Allí, los peruanos, optaron por ir a Arequipa o Puno o al Altiplano. Los bolivianos marcharon hacia La Paz.
A los 143 años de dicha contienda, la voz de los combatientes debe ser escuchada. Para que su mensaje de paz y la concordia nos alcancen, ambos países deben ceder antes que enfrentarse. Si como nos recuerda el historiador Jorge Zapata, con Ecuador se alcanzó la paz cediendo ¿Por qué no Chile cede, empezando por reconocer que el llamado triángulo terrestre es peruano?
Víctor Velásquez Pérez Salmon. Coronel del Ejército del Perú en Situación de Retiro. Se ha desempeñado como Catedrático de Historia Militar en la Escuela Superior de Guerra, Director de la Comisión Permanente de Historia, y miembro del Proyecto Ejercito 2001. Es autor de varias publicaciones de historia, ensayos, poesía y cuento.


0 comments on “Batalla de Tacna (26 mayo 1880)”