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Crónica de una muerte anunciada

¡Cuántas veces habremos utilizado esta frase!

¡Se ha hecho público el documento en el cual 1190 Sports informa que ha tenido más de 40 millones de dólares de pérdida para el primer año 2023!

¡Hace un año lo advertimos!

¡Lo que mal empieza mal termina!

Hagamos historia.

En 2018 Perú había clasificado después de 36 años a una Copa del Mundo.

El mundo futbolístico global miraba con mucho agrado el retorno de nuestro seleccionado a las grandes ligas.

En diversos congresos, foros y eventos, nacionales e internacionales, la FIFA, máximo ente rector del fútbol mundial, ponía como ejemplo el modelo de gestión corporativa que se estaba aplicando en Perú.

Previo a la Copa del Mundo de Rusia 2018 una misión del departamento de fútbol profesional de la FIFA, presidida por Nick Coward, ex Director de la Premier League, recomendó al entonces presidente de la FPF, Edwin Oviedo y a su equipo gerencial, que la gestión de transformación que se venía llevando a cabo, entre el 2015 al 2018, requería un impacto mayor en el modelo de gestión de sus clubes profesionales, y para ello se debía tomar el control y gerencia temporal de los torneos de primera y segunda división, transformarlos y manejarlos de una manera profesional, con los estándares corporativos, de buena gobernanza, que se estaba gestionando la FPF, con integridad y transparencia.

‘¿Para cuándo?’ Fue la pregunta.

‘¡Para hoy!’ Respondieron contundentemente. No hay tiempo que perder.

Así nacieron la Liga 1 y la Liga 2, que serían manejadas por la FPF de manera transitoria y luego de 3 o 4 años, como máximo, debía crearse una estructura en la que participaran los clubes con la supervisión de la FPF, con independencia y autonomía.

A finales del 2018, una historia de traición, deslealtad, ascos selectivos, intención de ocultamiento, desacreditación y difamación sobre aquella destacada gestión, la autodenominada “gente del fútbol”, apoyada por alguna prensa y medios de comunicación afines, retomaron el control, cambiaron la administración de la FPF y empezó el descalabro total de esta propuesta de cambio y mejora.

Retornó la manipulación en los ascensos y descensos en los torneos. Forzadas decisiones extemporáneas de las comisiones de justicia. Se perdieron casos en el TAS que devolvían equipos a la primera división. Todo mal.

Los torneos locales eran una lágrima y vino la lamentable eliminación para el Mundial de Qatar 2022, con una clara responsabilidad dirigencial. Los medios y periodistas afines pasaron por agua tibia este fracaso y lo minimizaron. Más bien inventaron una narrativa de que no era tan importante clasificar a los mundiales de fútbol y que, en todo caso, se clasificó a Rusia 2018 por pura suerte.

Los mismos que planearon la salida de Oviedo ahora complotaban para la salida de Gareca.

A mediados de 2022 la FPF anunció que desde 2023 la Federación asumiría la negociación de los derechos de transmisión de la Liga 1 y la Liga 2.

Importante hacer un alto para recordar que, desde una década atrás, estos derechos los negociaba cada club con el Consorcio del Fútbol Peruano, conformado por dos empresas transnacionales: Telefónica y GOL TV, quienes se aliaron y crearon el nuevo canal de cable GOL Perú para el fútbol peruano.

Se calcula que el 2022 el Consorcio aportaba a los clubes, por estos derechos, alrededor de 50 millones de dólares anuales.

Solo entre los dos clubes principales, Universitario de Deportes y Alianza Lima, alcanzaban entre ambos, más de 10 millones. Los otros 40 millones se repartían entre los otros 16 clubes. 

Cuando se da este anuncio casi todos los clubes tenían aún contrato vigente y los otros estaban en vías de renovar.

En ese momento el Consorcio ofreció duplicar los montos a los clubes principales, ofreciéndoles incluso un contrato por 10 años.  

Algunos errores garrafales de la FPF en el proceso:

  1. En primer lugar, no considerar el desprestigio y mala reputación que la gestión que empezó en 2019, había cosechado. Con sanciones al propio presidente Lozano por reventa de entradas, que incluía a varios integrantes de su directorio, y algunos funcionarios que aun permanecen en la FPF.
  2. Creer que el personal de la Federación, sin experiencia y con muy bajo nivel profesional, podría llevar a cabo un concurso de precios, con empresas nacionales e internacionales, con transparencia, legalidad y honestidad, que brinde las garantías y seguridad a los potenciales postores.
  3. No haberse asesorado con expertos serios, reconocidos y globales en la valorización y venta de estos contenidos.  
  4. No haber trabajado junto con todos los clubes profesionales los objetivos, el propósito, los indicadores de un concurso de esta importancia, sobretodo tratándose de la propiedad intelectual más importante de todo club. Importante tener en cuenta que FIFA había indicado que se requería la aprobación explicita y mayoritaria de todos los clubes para llevar este proceso de forma justa y profesional.
  5. Fracasar en la convocatoria y comercialización de un contenido tan demandado internacionalmente, obteniendo cero ofertas de todas las empresas mundiales de televisión abierta y de cable.
  6. Aceptar una carta de una empresa desconocida que les propuso, de manera sorpresiva y todo parece indicar, pre acordada, un invento de modelo de negocio ‘asociativo’ bajo una supuesta democratización del fútbol y eliminando la exclusividad de los que tenían estos derechos.
  7. Lanzar un modelo de negocios erróneo de streaming propio con pago por suscripción en un momento de la industria cuando hoy las grandes plataformas globales de TV abierta y Cable están invirtiendo ingentes recursos en la adquisición de competencias deportivas asegurando los ingresos de los generadores del contenido.
  8. Un nuevo fracaso de gestión.

Pareciera que las inapropiadas palabras pronunciadas, cierto tiempo atrás, por el mandamás de la Conmebol: ‘no más Casals en el continente’ fueron tomadas al pie de la letra por el sancionado revendedor de entradas Agustín Lozano y la consigna era sacar del partido al Consorcio, como sea, por las buenas, o por las malas.

Fuentes muy confiables revelan que semanas antes de la convocatoria al cuestionado concurso para la adjudicación de los mencionados derechos, ya en la Junta Directiva FPF se sabía que la ‘beneficiada’ sería una empresa cuyo nombre era desconocido: 1190 Sports, que no era una cadena televisiva, sino una intermediaria, o revendedora de derechos.

El ‘arreglado’ concurso fue anunciado en agosto 2022 para realizarse en Chile, algo insólito que a la fecha nunca se ha dado una explicación del por qué. Esta fallida licitación fue declarada desierta, pues no se presentó un solo postor. Solo hubo una propuesta totalmente diferente a las bases de la licitación.

¿Quién había presentado esa propuesta?: 1190 Sports.

Días después la FPF anunciaría que había llegado a un acuerdo con 1190 Sports y que desde 2023 sería esta empresa la encargada de negociar los derechos y pagarles a los clubes.

La propuesta de 1190 ofrecía un incremento de 20% para cada club sobre lo que el Consorcio otorgó el 2022 y una participación del 70% de las utilidades de las ventas totales.

Como punto de partida había que contemplar que los dos clubes principales no estaban en el paquete inicial ya que Universitario tenía contrato con el Consorcio hasta 2025 y Alianza Lima había renovado por 10 años su contrato.

Todo lo que ha estado alrededor de ese acuerdo es oscuridad. Disputas, medidas cautelares, chantajes. Esto sumado a la cantidad de denuncias que la FPF viene recibiendo del Ministerio Público por Organización Criminal, entre otras.

Que en el primer año hayan tenido más de 40 millones de pérdidas significa que, evidentemente, no habrá utilidades que repartir, ni en este, ni en los próximos años, así que, como lo advertimos hace un año, el modelo nació quebrado.

No hay indicador alguno que este año la situación vaya a mejorar, por el contrario, todo apunta a que se seguirá perdiendo valor.

Significa que en los próximos años los fondos de inversión que han puesto ese dinero para pagarle a los clubes el 2023 buscarán recuperar su dinero. También pueden decidir no continuar y ejecutarán garantías. O quizá decidan continuar, pero con condiciones mucho más gravosas para la Federación y para todos los clubes profesionales que la conforman.  

¿Saben los clubes en qué condiciones y a quiénes han sido entregados los derechos que les corresponden y son de su propiedad?

¿Quién es 1190 Sports y quién está detrás?

¿Quién es 777 Partners y quiénes están detrás?

¿Quiénes son los fondos que han puesto el dinero para pagarle a los clubes el 2023 y a cambio de qué?

¿Qué intereses subalternos ha habido detrás de esta absurda decisión?

¿Por qué 1190 Sports también ahora comercializa los derechos de transmisión de la FPF y las selecciones nacionales?

¿Por qué 1190 Sports comercializa los Patrocinios y Auspiciadores de las selecciones?

¿Con qué concurso público y condiciones se les ha otorgado este inmenso poder?

¿Cuáles son las comisiones y quiénes las están cobrando?

¿Por qué algunos periodistas y medios de comunicación que se ocupan del deporte en nuestro país no están investigando esta grave situación?

Son preguntas que tiene que responder la Federación, su presidente, su junta directiva, su director general de fútbol. Tendrán que dar explicaciones y asumir la responsabilidad de la quiebra del fútbol peruano.

Guillermo Ackermann Menacho
Desde hace más de cuatro décadas me desempeño como gestor en el campo de las comunicaciones, marketing y responsabilidad social, tanto en empresas del mundo corporativo, instituciones con fines sociales, medios de comunicación, radios, televisión, digitales, así como en la producción de contenidos audiovisuales, publicidad, documentales, videos institucionales y diversos programas. He sido productor ejecutivo de material producido en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como promotor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

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