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Desempoderar para empoderar

La lucha intestina de bandos que reina en el Ministerio Público hace urgente refundarlo, la estructura que hoy lo rige sólo abona a un enfrentamiento por arrancarse cuotas de poder, ello genera corrupción. Una estructura que amplíe la base de fiscales supremos democratizaría al órgano de persecución del delito, le otorgaría mayor legitimidad y la empoderaría como institución.

En el improbable caso que la suspendida Patricia Benavides, regrese a dirigir la Fiscalía de la Nación no mejorará el panorama, más bien podría empeorar. Me pregunto cómo podrá ejercer autoridad efectiva si está empapelada, es obvio que tendrá que dedicar gran parte de su tiempo a defenderse y sus decisiones  serán cuestionadas pues ha perdido legitimidad; aun cuando, al final del camino, logre demostrar que muchas de las acusaciones que hoy la envuelven  son falsas como asegura, Benavides sabe que hacerlo le tomará años.  Un camino más digno sería que regrese  y de un paso al costado luego de impulsar una reforma integral del MP dirigida a desempoderar los pequeños feudos creados en su interior, desactivar los equipos especiales que sólo han generado falsos héroes,  magros resultados y asociaciones poco santas,  transparentando así la administración de justicia.

Si Benavides está deslegitimada también lo están los otros supremos. El  fiscal supremo Pablo Sánchez la está pasando muy bien en la investigación casi inerte a cargo del fiscal interino pese a haber sindicado como autor de la entrega al periodista Gustavo Gorriti de un grueso paquete de audios del caso “Cuellos Blancos del Puerto”  que sirvió para amenazar y chantajear veladamente a jueces y fiscales en los últimos años, aun cuando su contenido no tenía carácter delictivo. Tampoco se salva el Fiscal Interino Juan Carlos Villena, involucrado también por el aspirante a colaborador del momento Jaime Villanueva, quién en uno de sus famosos chats afirmó estaba sometido a supuestas amenazas de IDL. Pueden y deben estos tres supremos seguir dirigiendo la institución? Una base más ancha de fiscales supremos no generaría mayor legitimidad y menor concentración de poder?

Lo cierto es que hace mucho el Ministerio Público dejó de ser un órgano técnico persecutor del delito para convertirse en un órgano político que busca empoderarse congraciándose con políticos, asociaciones no gubernamentales  y periodistas. Mención aparte merece el papel que juega  la prensa en el último lustro, es lamentable  constatar que un sector importante del periodismo es parte activa de esta lucha por el poder entre los órganos de justicia afectando profundamente la democracia. En este escenario se aplica la justicia del “vale todo”, esta justicia aplicada por los mismos administradores de justicia ha herido de muerte a conceptos tan elementales en sociedades desarrolladas como la presunción de inocencia,  la reserva de los procesos y  la prudencia en aplicar la ley sin afectar el derecho  de los investigados a la igualdad ante la ley. No es acaso también el Poder Judicial cómplice en esta afectación de derechos fundamentales? No somos testigos acaso que el Poder Judicial  aplica celeridad para unos y abandono de procesos para otros dependiendo del apellido o del origen ideológico del individuo y que replica las tesis fiscales sin chistar?

Cabe preguntarse si cualquier reforma de los órganos de justicia  será efectiva si  primero no incluye  la reforma de selección y calificación de jueces y fiscales. Es vital repensar en la utilidad a favor de la administración correcta de justicia que ha tenido la Junta Nacional de Justicia en sus 4 años de vigencia, periodo en el que no ha demostrado un ejercicio imparcial sino más bien sesgado. Puede seguir teniendo tanto poder un organismo que ha perdido credibilidad?

Mientras los organismos de administrar justicia sigan aplicando el criterio de cómo te llamas, a qué ideología perteneces  y veré cómo te investigo, cómo te juzgo, cómo te sanciono o cómo te liquido,  seguiremos retrocediendo como sociedad y no habrá desarrollo económico que nos libere de este empantanamiento.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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