Desde que en uno de esos consejos descentralizados nefastos bajo la batuta de Aníbal Torres , la entonces vicepresidenta y titular del MIDIS, Dina Boluarte, sorprendiendo a propios y extraños, interpretó “Falsía” en Huancayo, ha corrido mucha agua debajo del puente. Su canto clamando justicia e igualdad no fue espontáneo, fue más bien parte de un montaje que enfrentaba a peruanos y la gasolina que encendió el sur tras el golpe de estado fallido del 7 de diciembre de 2022.
Haría muy bien nuestra mandataria en gobernar siendo realista y pragmática; la población no la quiere, sea porque carga en su haber las muertes producidas durante las violentas revueltas desatadas tras la caída de Castillo o sea porque aquellos que hoy la sostienen no votaron por ella. El camino que Boluarte debe emprender es la dosificación de sus discursos, implementar políticas efectivas en la lucha contra la delincuencia, la consolidación de inversiones, la mejora de la economía, enfocándose, principalmente, en obras que lleven desarrollo y mejor calidad de vida a esas poblaciones que hoy la detestan porque les recuerda que un individuo poco preparado, corrupto y pusilánime perdió el poder en sólo 18 meses. En lugar de alardear de “los amigos” que tiene en el Congreso debe más bien planificar cómo le va a dar estabilidad al país cuando con la proximidad de la convocatoria a elecciones esos “amigos” de los que hoy presume se esfumen.
Hay que decirle a doña Dina que pierde tiempo, energía y esfuerzo en trabajar la posibilidad de convertirse en una gobernante popular, no necesita el autobombo, necesita gobernar, ejecutar, comunicar si es que quiere asegurar su permanencia en el sillón de Pizarro hasta julio de 2026. Ser realista significa asumir que es una huérfana política, no tiene un partido que la defienda por convicción, debe asumir que sus acciones serán escudriñadas con el ojo censor del rival político más radical, digerir que los aliados políticos que hoy la sostienen lo hacen para garantizar la continuidad democrática y que esa “amistad” tiene fecha de caducidad; una mirada pragmática del panorama que la rodea podría ser su seguro de vida.
Por eso resulta importante el nombramiento de un Vocero oficial de la Presidencia de la República, su gestión podría contribuir notablemente a mejorar la hosca relación que mantiene con la prensa y la ciudadanía. Comunicar profesionalmente las acciones de gobierno podría neutralizar el rechazo a la mandataria, evitando respuestas destempladas cuando se siente atacada por una prensa fiscalizadora sin reparar que lo único que logra son más titulares y nuevos frentes de investigación. Si el flamante vocero Fredy Hinojosa no se dedica a hacer el papel de escudero, podrá contribuir a colocar en agenda lo importante y no lo accesorio, no habrán más defensas cerradas al “hermanísimo”, habrá controlado al ingenuo Ministro de Economía y quizás nos ahorremos que nuestra Presidenta se autoproclame como “la madre de la nación” mientras posa junto al padre de los “Mochasueldos”. El país no necesita gritos destemplados, necesita respuestas oportunas y coherentes, un manejo profesional de la vocería podría mejorar la imagen del gobierno y podría tender puentes con la prensa.
Es cierto que la prensa ha sido implacable con Dina, su camino es asimilar que ella no es Vizcarra, a ella la Fiscalía no le perdonará 200 mil muertes, ni que haya recibido sobornos. menos que coordine con sus asesores cómo obstruir a la justicia. Debe digerir que sus otrora votantes son enemigos poderosos, manejan a operadores de justicia y tienen alto manejo mediático; mientras menos torpezas cometa la señora Boluarte, mientras ejecute más y hable menos estará menos expuesta a ser presa fácil de ataques, para lograrlo deberá controlar la boca floja, esforzarse por ser tolerante ante el escrutinio público y reevaluar a sus consejeros post Otárola que han fracasado en el control de daños y sólo han logrado mantenerla en la vitrina del escándalo y el escandalete.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.