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Razones de conciencia

La acelerada atomización del Congreso actual pone en evidencia la débil convicción de los novatos políticos sobre los principios que en la teoría los convocaron a postular en las filas de un partido político. En 2021 seis bancadas conformaron inicialmente el Parlamento Nacional, hoy tenemos 12 bancadas y con la cercanía a julio próximo se perfila que la cifra podría cambiar según las ofertas de captación de miembros de bancadas al mejor postor. A menos de 45 días de la elección de una nueva Mesa Directiva para el periodo 2024 – 2025 
es escandalosa la retahíla de renuncias,  reacomodos, disolución y/o conformación de nuevas bancadas; la danza no excluye a colores políticos, parlamentarios de derecha, centro o izquierda, súbitamente son iluminados y renuncian al partido político que los acogió inicialmente, no sin antes “agradecer la oportunidad”, justificando el alejamiento por “razones de conciencia”.Así, vemos que la bancada de Renovación Popular se partió en dos, una al mando del General Jorge Montoya inscrita como bancada “Honor y Democracia” que integran el General José Cueto, Gladys Echaíz, Javier Padilla y un saltimbanqui profesional, el señor Héctor Acuña, quien ingresó por el partido APP pero como no logró candidatura a la presidencia de la mesa directiva 2021 buscó mejores perspectivas futuras para tentar aspiraciones personales y en esa búsqueda ha transitado por otras 4 bancadas; anunciado el quiebre, se recompuso la bancada de López Aliaga y lentamente anunciaron el retorno congresistas como Diego Bazán, todo hace suponer que próximamente también se reintegrarán a esa bancada Norma Yarrow y Esdras Medina, quiénes, a poco de juramentar en julio 2021, se alejaron de Renovación Popular por discrepancias con la vocería. Apelando al viejo cuento de las “razones de conciencia”, en la misma semana renunció a la bancada de Fuerza Popular  el congresista Juan Carlos Lizarzaburu sin que se conozca aún qué nuevos proyectos políticos le removieron de pronto  la conciencia. Por si no fuera suficiente el movimiento en distintas tiendas políticas días atrás la vocera de Perú Libre Margot Palacios anunció también su alejamiento del partido del lápiz por “razones de conciencia” dejando a la bancada de Vladimir Cerrón con sólo 10 miembros de los 37 que la conformaron en julio 2021; no se puede dejar de precisar que la bancada de Perú Libre en menos de 3 años ha perdido el 73% de congresistas y se ha desmembrado en 4 bancadas: Perú Libre, Bloque Magisterial, Perú Bicentenario y Cambio Democrático – JPP, sin contar a algunos No agrupados del lápiz que seguro van a reacomodarse antes de julio 2024.Lo cierto es que este fenómeno de renuncias por “razones de conciencia” nos persigue de julio de 2018 cuando el Tribunal Constitucional en mayoría instituyó en la práctica el transfuguismo; las consecuencias las hemos visto en los últimos años: fragmentación parlamentaria, lesión a los partidos políticos, castigo a la disciplina partidaria y premio a individuos con actitudes personalistas que en vez de velar por el bien común sólo van en busca del brillo con luz propia y se
pliegan a una disidencia por una vocería, por la presidencia de una comisión o por tentar la presidencia sino un asiento en la mesa directiva.Faltando menos de dos meses para la elección de una nueva mesa directiva del Congreso y con el fantasma de la vacancia presidencial a cuestas queda claro que estas renuncias, reacomodos, retornos y actos de contrición de nuestros padres de la patria  no son por razones de conciencia sino por razones de conveniencia; en breve, los peruanos tendremos ocasión de ver a cada uno de estos pensadores disidentes en distintas posiciones más convenientes tal vez de lo que les ofrecían sus partidos originales por lo que es oportuno reflexionar si lo que toca es seguir avalando esta práctica distorsionada o modificar la ley para viabilizar la pérdida de curul del congresista  renunciante para ser reemplazado por su accesitario, porque la curul no es del parlamentario, es del partido político que lo llevó al Congreso, por tanto debe castigarse el oportunismo y los proyectos personalistas. Probablemente así, las renuncias por “razones de conciencia” se esfumarán y tendremos grupos políticos más cohesionados que trabajen en favor de la sociedad y no personalidades independientes que trabajen en favor propio.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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