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Grau y su mar

Acabo de leer un Post X (antiguo twitter) que dice literalmente: “Hoy conmemoramos el 145 aniversario del combate de Angamos…” No puedo estar más de acuerdo con ese encabezamiento porque la fecha del 8 de octubre, feriado nacional desde hace cerca de 40 años, implica no una celebración, dado que una muerte por heroica y gloriosa que sea no se celebra   sino se conmemora, para traer a la mente las virtudes del héroe así como de quienes lo acompañaron en el heroico sacrificio de servir a la patria. 

Los peruanos debemos sentirnos orgullosos de Grau y de sus compañeros con una misión que hoy considero principalísima, no de revancha porque ese concepto  hoy carece de sentido, sino transformar una derrota naval dolorosa pero pasajera, en un triunfo nacional así como en una afirmación de la paz y del desarrollo del Perú en todo sentido. Esa tarea implica varias cosas,  la primera defender y cautelar  nuestro mar de Grau para la mejor y más provechosa explotación de sus riquezas. Ese mar de 200 millas se define constitucionalmente como “dominio marítimo”, que implica soberanía pero que no va más allá de ese límite. El alta mar es un concepto del Derecho Internacional que primero estuvo sujeto a la costumbre pero que desde hace 30  años está regulado por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, en corto CONVEMAR,  de la cual son parte  168 países soberanos, casi todos con litoral, si bien algunos no lo tienen.

Entre los países con litoral que no son parte podemos citar a dos ejemplos, los Estados Unidos y el Perú. El primero sin, embargo, por una disposición del Presidente Reagan, aplica unilateralmente sus normas en cuanto concierne a las 200 millas, vale decir respecto a sus aguas interiores, mar territorial de 12 millas, zona contigua de la milla 12 a la 24 y la zona económica exclusiva de la milla 12 a las 200 millas (que se superpone a la zona contigua sin suprimirla). El Perú, de otro lado, la firmó ad referéndum pero no la ha ratificado hasta ahora, si bien en el juicio de delimitación marítima con Chile, nuestro representante señaló que “en el Perú se aplica de manera consistente con las zonas marítimas establecidas en la Convención de 1982”. (su año de firma en Montego Bay, Jamaica).

Entonces, ¿por qué no se adhiere a ella? En opinión del autor de estas líneas es un grave error no adherirse a la CONVEMAR, por un sentido de nacionalismo trasnochado que conspira contra nuestros intereses más elementales. En estos días los periódicos informan que flotas pesqueras chinas pescan pota en el la línea de las 200 millas, incluso a su interior. En cuanto a la pesca dentro de las 200 millas, el Perú en ejercicio de sus derechos puede sacar a esas flotas invasoras que no corresponden a un país amigo como es el caso de China. Pero más allá de las 200 millas el Perú no puede hacer nada, salvo que invoquemos la CONVEMAR.

¿Cómo así? La CONVEMAR tiene un articulo el 116, inciso b), en virtud del cual todos los Estados tienen derecho a pescar en alta mar, pero respetando los derechos y deberes de los Estados ribereños conforme al párrafo 2) del artículo 63 y los artículos 64 a 67. ¿Qué dicen   estos artículos? Básicamente que se deben respetar las poblaciones pesqueras más allá de las 200 millas del Estado con litoral frente a ese mar. Todo esto implica por cierto una observación científica permanente y de haber una depredación de las especies pesqueras que afecten las 200 millas, negociar con el Estado de esas flotas para que no sigan depredando tales especies pesqueras. ¿Lo está haciendo el Perú? No que se conozca, pero todo ello implica también una negociación con la  República Popular China que si es parte de la CONVEMAR. ¿Cómo comenzar? Por el principio y eso significa adherirnos a la CONVEMAR.

En tal virtud, en el siglo XXI la mejor forma de rendir un homenaje histórico y práctico al caballero de nuestro mares, Miguel Grau Seminario, debe concretarse en la adhesión del Perú a la CONVEMAR.

                                   Lima, 8 de octubre del 2024

Martín Belaunde Moreyra. 
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos. Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.

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