En el marco del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico – APEC 2024, los peruanos hemos tenido la oportunidad de retomar la discusión sobre los temas que deberían los gobiernos encarar prioritariamente para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; la inauguración del mega puerto de Chancay, el anuncio de la construcción de una estación espacial en Talara proyectada para 2028, la materialización de donaciones para la lucha contra el narcotráfico y para la mejora de la red ferroviaria, así como la suscripción de acuerdos de cooperación y de entendimiento con economías sólidas y en desarrollo son marcos de oportunidades que al corto, mediano y largo plazo generarán crecimiento y contribuirán a mediano y largo plazo a reducir la pobreza que, tras la pandemia, se ubica por encima del 27.5%, una tasa similar a la de los años 2010 – 2011.
La semana APEC 2024 ha tenido un desempeño pulcro, hay que destacar el trabajo previo de la Cancillería, de los equipos técnicos de diversas entidades públicas y privadas para lograr la suscripción de acuerdos bilaterales que beneficiarán a diversos sectores de la producción, el comercio, la exportación y el turismo; la novedad esta vez son aquellos vinculados al desarrollo de tecnología, innovación y digitalización, así como al ensamblaje de vehículos, la construcción de submarinos, la construcción de sondas espaciales que abren nuevos espacios y proyección a nuestros jóvenes para interesarse en carreras profesionales afines. Los resultados de este trabajo son una buena señal que con voluntad política se puede lograr con éxito un trabajo integrado en torno a objetivos comunes; el Estado debe salir de su marasmo y retomar el dinamismo que perdió a partir de 2011; contentarse con un crecimiento de 3% es apostar por la inercia y contribuye a permanecer enfocados en el escándalo de la semana o la moción de vacancia del mes.
La inauguración del megaproyecto de Chancay, de propiedad de la empresa china Cosco Shipping Port y la peruana Volcan Compañía Minera, marca un hito en nuestro desarrollo comercial posicionándonos como el hub portuario más importante de América del Sur y abre un abanico de posibilidades de desarrollo no sólo en el Norte Chico sino a nivel nacional; se estima que el impacto de la inversión se reflejará en casi 1% del PBI, sus beneficios los empezaremos a ver a partir de 2025, convierte a la zona de Chancay en un polo de desarrollo en el que el Estado tiene la ardua tarea de trabajar en la materialización de infraestructura vial, de vivienda, de saneamiento, electrificación, hospitalaria, educativa, tecnológica, construcción de comisarías y de servicios que viabilicen su operatividad. Junto a ello, está pendiente la eventual creación de una Zona Económica Especial en Chancay que defina si la tasa de Renta será 0% con incrementos graduales después del quinto año de operaciones como proponen asociaciones empresariales o se fijará en 15% como sugieren otros economistas.
La algarabía y celebración de la población de Chancay durante la inauguración de la mega obra ha sido una de las cosas más gratificantes del evento y reflejan la convicción mayoritaria de este distrito a 80 kms. de Lima, con poco más de 200 mil habitantes, que su vida, la de sus hijos y de sus nietos cambiará, que se abre un abanico de posibilidades de desarrollo, empleo y numerosas posibilidades de comercio. Es la primera vez que una obra privada de envergadura es recibida por la población local con pasacalle, banda, sinfónica, fuegos artificiales y fiesta popular y es que el costeño de la zona ha logrado digerir que la mega obra generará desarrollo, empleo directo e indirecto, desarrollo de infraestructura y crecimiento que impactarán positivamente en su economía; hay que decir que el camino para la consolidación de este proyecto estratégico no ha sido ni corto ni fácil, su inicio data de 2008, han sido años de transferencia y venta de acciones, de estudios de impacto ambiental y de férrea oposición local; finalmente, se logró sociabilizar la obra hasta conseguir mayoritaria acogida.
En medio de las celebraciones no faltaron los aguafiestas que a toda costa buscaron ensombrecer el evento, sectores vinculados a la izquierda han sido incapaces de asimilar que Dina Boluarte es un ave pasajera en la historia peruana, que el éxito del evento no es su éxito, es el éxito de nuestro país, que los tratados firmados con China, Estados Unidos, Corea del Sur y otros países son nuevos marcos de oportunidades para el desarrollo de actividades diversas y crean espacios de desarrollo. Los peruanos debemos tener la capacidad de agruparnos alrededor de objetivos comunes mínimos que nos aseguren un futuro mejor sin que se anteponga la politiquería, la mezquindad y el cortoplacismo.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.
