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Legado en disputa

La semana pasada ardió Troya ante la inesperada dada de baja del proyecto especial Legado que durante años fue la muñeca bonita de su impulsor Carlos Neuhaus y que, efectivamente, ha tenido un papel destacado sin cuestionamientos en el último quinquenio; sin embargo, los proyectos especiales con carácter de temporalidad no pueden ser eternos, en algún momento debía reevaluarse su permanencia sin fecha de cierre; el análisis cerrado a favor de Legado o el IPD imposibilita un análisis certero de lo que es conveniente para el deporte en este momento; una mirada sin apasionamientos indica que no es sostenible que un proyecto especial con responsabilidades inferiores tenga un presupuesto 300% superior al organismo que programa y ejecuta la política deportiva en todo el país. 

Escuchando a una parte y a otra, hay que precisar que no se puede comparar al Instituto Peruano del Deporte con el proyecto Legado, en principio sus responsabilidades y funciones son de un calibre diametralmente diferente, mientras el IPD es el órgano rector de todo el deporte nacional, Legado está encargado de administrar 5 sedes y por ello llama la atención la diferencia presupuestal entre un ente y otro, siendo el IPD el ente rector a cargo del deporte a nivel nacional, con 75 federaciones a su cargo, sólo maneja un presupuesto que, en el mejor de los casos, llega a no más de 70 millones de soles anuales, mientras que Legado el año pasado tuvo asignado un presupuesto de 275 millones de soles  para administrar y mantener las 5 locaciones a su cargo. Es verdad que en lo que se refiere a ejecución presupuestal, Legado alcanzó durante sus años de funcionamiento más del 90% de eficiencia en el gasto y ejecución y que el IPD, en el mejor de los casos, superó poco más del 50% de eficiencia en la ejecución, pero no tiene justificación alguna, por ejemplo, que en 2024 el IPD haya tenido un magro presupuesto de 3 millones para dar mantenimiento a más de 170 sedes nacionales; la pregunta se cae de madura, se puede seguir manteniendo indefinidamente este proyecto especial y que el ente rector de todo el deporte mantenga un presupuesto irrisorio? Si bien los defensores a rajatabla de Legado aducen que en Inglaterra su par es permanente, la distancia en recursos entre ambas naciones no admite la comparación aunque es vital que se mantengan los procesos, la eficiencia en la ejecución en el gasto y a cierto personal especializado no administrativo; si el IPD pretende llevar sus procesos y la mediocridad a Legado en pocos años sus cinco recintos hoy 100% operativos serán recuerdo y tendremos nuevos monumentos a la incompetencia pública; si, por el contrario, mantiene el modelo especializado, reduce la “duplicidad” administrativa y genera ahorro logrará una fusión y reingeniería  exitosas; probablemente, podremos tener mayor financiamiento para competencias y preparación de deportistas y presupuesto para el mantenimiento de sedes a nivel nacional cuyo estado actual es calamitoso por presupuesto insuficiente. 

En los últimos cinco años, Legado recibió fondos para ejecutar la administración de las sedes y actividades conexas la cifra de 1,500 millones de soles, el reto del Instituto Peruano del Deporte será brindar mantenimiento a los bienes administrados y garantizar que la inversión haya sido sostenible en el tiempo, hasta la fecha Legado no ha logrado el autofinanciamiento como estaba previsto desde su creación y su permanencia indefinida genera un alto costo que perjudica a todo el sistema deportivo. Toca solicitar una auditoría general de los ingresos y egresos del proyecto especial antes de realizar la reingeniería anunciada, no cabe duda que al principio fueron necesarias e imprescindibles consultorías para que el proyecto sea exitoso e implementar infraestructura pero ya en marcha esos gastos deberían haberse reducido considerablemente; hasta ahora no se tiene conocimiento de la escala de sueldos, la cantidad de personal y de asesores internos y externos del proyecto especial, es vital transparentarlos, luego estaremos en condiciones de exigirle al instituto rector del deporte nacional eficiencia, fiscalización y reestructuración del flujo de egresos en cada rubro. 

El ex Jefe del IPD 2014, Saúl Barrera, en su cuenta Facebook,  aporta datos interesantes sobre las diferencias odiosas entre Legado e IPD, entre ellos las planillas, “el presupuesto 2024 en planillas y locadores de servicios de este proyecto ascendió a 50 millones de soles, mientras que en el caso del IPD a 38 millones de soles”. Agrega Barrera que “la estrategia de crear regímenes especiales temporales que contemplan tratamientos distintos para atender un mismo problema público genera distorsiones y al ser soluciones parciales a la larga no resuelven el problema de fondo”.

En el análisis final, es inviable eternizar proyectos especiales como Legado aún bajo el argumento de la eficiencia y la especialización, es inviable traslaparlos a cada estamento del estado para hacerlo eficiente, lo real y viable es apuntar hacia la modernización de todo el estado, replicar modelos de eficiencia y contratar personal especializado en cada área, no somos Inglaterra, debemos encaminarnos a mejorar el estado en su conjunto no a instalar islas fantásticas en las que se pagan los sueldos soñados, con presupuestos de magníficos, con exceso de personal y consultorías a granel;  no responde a nuestra realidad y no abona a lograr un estado eficiente con menor y mejor burocracia; lo demás, son espejismos.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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