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Ir superando el caos del transporte público urbano

A simple vista se constata el desorden de transportar pasajeros en vehículos (ómnibus y otros) en ciudades. Es porque hay mucha informalidad en los transportistas y también del público usuario que requiere transportarse cotidianamente. No todos los ómnibus pertenecen a empresas debida y legalmente constituidas como personas jurídicas y/o naturales, lo que evidencia la existencia de muchos transportistas informales en casi todas las líneas. Virtualmente no tienen establecidos paraderos obligatorios a lo largo de sus recorridos desde su estación inicial hasta la última ni se conoce el tiempo en que deben estar en paraderos obligatorios. Los choferes al conducir los ómnibus no siempre respetan las normas de tránsito y como conductores paran donde “se les ocurre” sin respetar la luz verde del semáforo congestionando el tránsito; también para “decepcionar” uno o más pasajeros y paran donde ven que las personas les hacen señas. En algunos lugares hay personas informales que les indican las horas a cambio de una “propina” que entrega el chofer de la caja de cobro de pasajes.

Uno de los problemas es que el pasajero paga su pasaje en dinero al subir al ómnibus directamente al chofer o al “cobrador” – si lo tiene –. Es frecuente que a veces los usuarios “pagan” con billetes o monedas de S/.5,oo y tienen que esperar para que les den el vuelto con lo que, por un lado, demoran y por otro el chofer se descuida del tránsito en la vía pública. No siempre entregan “boleto” o dan uno que no corresponde al valor cobrado. Este sistema contribuye a la anarquía. Solamente en el Metropolitano, el Metro (Ferrocarril) y servicios auxiliares los pasajeros ingresan pagando el pasaje con tarjetas que son únicas. El servicio es eficiente, y además tienen paraderos obligatorios para los choferes y el usuario.

La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) proyecta un sistema de pago de pasajes con tarjetas únicas y otros métodos de pago electrónicos, como tarjetas bancarias y aplicaciones móviles, para integrar los diferentes servicios de transporte público. El objetivo es integrar los pagos de modo que los usuarios paguen con una sola tarjeta en diferentes sistemas de transporte, como el Metropolitano, el Metro, los Corredores, y algunas empresas de transporte. Realmente amplia el cobro de pasajes y simplificando el pago y uso del servicio der transporte del pasajero.

El pago con tarjetas únicas no sólo beneficia al pasajero en el uso del servicio de transporte de diferentes líneas, sino que también reporta utilidad y control para los propietarios de las líneas y/o de cada unidad de transporte, porque sabe prontamente en qué lugares han subido los pasajeros, cuanto han pagado y el dinero lo tienen a su disposición en la cantidad exacta que han acumulado cada día transportando pasajeros. Además, es una forma de garantizar la honestidad del chofer y no se requerirá de personal de “cobradores”. También se contribuye a que el chofer se concentre en la conducción de su unidad y en cumplir las normas de tránsito.

El sistema de pago con tarjetas únicas ha resultado muy eficiente en muchísimas ciudades del mundo. El usuario tiene muchos lugares donde puede adquirir las tarjetas y pagar cantidades para varios viajes en diferentes líneas de transporte público de la localidad y evitarse llevar dinero para “cada viaje” y sus respectivas conexiones. Ha contribuido a que los conductores se concentren en la conducción del vehículo y evita las congestiones en los paraderos o problemas con los usuarios sobre el “monto” que un chofer le pide. El pasajero para ingresar al ómnibus en una máquina que está luego de la puerta, marca su tarjeta y entra al interior. Demora poquísimo tiempo. También en una forma eficiente de capacitar al usuario (de todas las edades) no solamente en la forma de pago de su pasaje sino en subir o bajar sólo en paraderos obligatorios. Si desea transportarse, debe esperar al vehículo en el paradero obligatorio de la línea.

Ante el virtual desorden actual en el transporte público de pasajeros en todas las ciudades, debe legalmente implantarse – ya mismo – el sistema de pago de pasajes para el transporte público citadino, con tarjetas únicas que se expendan en lugares y/o establecimientos públicos.

José Roberto Rendón Vásquez. 
Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).

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