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El legado constructivo del APRA

Durante el segundo gobierno del APRA (2006–2011) liderado por el presidente Alan García Pérez, el Perú vivió una etapa de transformación silenciosa pero profunda, impulsada por una política de inversión pública sin precedentes, estabilidad económica y una visión de integración territorial que dejó huella. Aunque la figura del presidente Alan García fue siempre objeto de pasiones y controversias, los resultados en infraestructura, crecimiento y reducción de la pobreza durante este quinquenio son difíciles de ignorar y, para muchos, dignos de reconocimiento histórico.

Conectividad e integración

Más de 10,000 kilómetros de carreteras asfaltadas cambiaron el mapa vial del país. Más de 2,000 pueblos fueron conectados a los circuitos comerciales, reduciendo la brecha entre el Perú rural y urbano. Proyectos emblemáticos como la Carretera Interoceánica Sur no solo unieron el país con Brasil, sino que también integraron regiones postergadas como Madre de Dios y Puno, elevando su actividad económica y abriendo oportunidades al comercio exterior.

El Metro de Lima y Callao, congelado por décadas, fue reactivado y concretado en su primera etapa, beneficiando hoy a más de 800 mil usuarios diarios. Se modernizaron puertos estratégicos como el del Callao, Paita y Matarani, lo que redujo los costos logísticos de exportación y mejoró la competitividad del país.

Energía y servicios para millones

En el sector energético, la expansión de la red eléctrica alcanzó a más de 1.5 millones de hogares que por primera vez tuvieron acceso a la electricidad. Proyectos clave como Camisea II fortalecieron la seguridad energética y atrajeron inversión extranjera directa.

En paralelo, más de 3 millones de ciudadanos obtuvieron acceso a agua potable y saneamiento, elevando significativamente la calidad de vida en zonas urbano-marginales y rurales, y reduciendo enfermedades infecciosas.

Logros en Infraestructura de Salud y Educación

Se impulsaron una serie de iniciativas orientadas a mejorar la infraestructura pública, con énfasis en los sectores de salud y educación. Si bien los mayores avances se dieron en áreas como transporte y energía, la modernización de hospitales y colegios también tuvo un papel relevante dentro de la agenda estatal.

Avances en Infraestructura Hospitalaria

Uno de los objetivos del gobierno fue mejorar el acceso a servicios de salud modernos, en el marco de la implementación del Aseguramiento Universal en Salud. Como parte de este esfuerzo, se construyeron 47 nuevos hospitales a nivel nacional: 31 por parte del Ministerio de Salud (MINSA) y 16 bajo la gestión de EsSalud.

La inversión total en infraestructura de salud durante este periodo alcanzó los 1000 millones de nuevos soles, destinados a la construcción y mejoramiento de hospitales, centros de salud y postas médicas en diversas regiones del país.

Entre los proyectos más destacados figuran:

Estos avances permitieron ampliar la cobertura y calidad del servicio hospitalario, especialmente en regiones fuera de Lima.

Modernización de la Infraestructura Educativa

En el sector educativo, uno de los proyectos más emblemáticos del gobierno fue el Programa Nacional de Recuperación de Instituciones Educativas Emblemáticas y Centenarias, creado mediante el Decreto de Urgencia N.º 004-2009. Esta iniciativa contempló la intervención de 140 colegios emblemáticos en todo el país, de los cuales 59 fueron reconstruidos y 81 en proceso de reconstrucción.

El gobierno destinó 500 millones de soles en 2009 para la rehabilitación de colegios públicos, con intervenciones que incluyeron renovación de aulas, laboratorios, bibliotecas, talleres y áreas deportivas.

Algunos ejemplos representativos de este programa fueron:

El segundo gobierno del APRA se logró avances tangibles en la infraestructura de salud y educación en el Perú. La construcción de nuevos hospitales y la modernización de colegios emblemáticos reflejaron un esfuerzo por mejorar las condiciones de vida y el acceso a servicios básicos para la población. No obstante, varios de estos proyectos también pusieron en evidencia desafíos en materia de planificación, gestión y sostenibilidad de la inversión pública.

Obras que también movieron la economía

El impulso en infraestructura no solo transformó el país físicamente, sino que también fue uno de los principales motores del crecimiento económico, generando empleo masivo e impulsando la industria de la construcción, que creció a tasas superiores al 9% anual. El resultado: un crecimiento económico promedio de 8% anual, cifra que colocó al Perú entre las economías más dinámicas de América Latina y del mundo. Entre los años 2006 y 2011, el Perú creció más que Brasil, México, Argentina y Chile, siendo considerado uno de los “milagros económicos emergentes” de la región.

La crisis global y decisiones acertadas

Entre 2007 y 2009, el mundo enfrentó la peor crisis económica desde la Gran Depresión. La crisis financiera mundial afectó a casi todas las economías. Mientras Estados Unidos, Europa y América Latina caían en recesión, el Perú apenas desaceleró, registrando 1% de crecimiento en 2009, sin entrar en números rojos. Esto fue posible gracias a un rápido paquete de medidas contra cíclicas, es decir, políticas diseñadas para contrarrestar los efectos de la crisis mediante mayor gasto público, inversión directa e incentivos al consumo. El Estado no se replegó, sino que invirtió más y mejor.

Gracias a esa estrategia —junto con reservas fiscales sólidas, baja inflación y una política fiscal responsable— el país creció 8.5% en 2010, liderando América Latina.

¿Un milagro económico?

Medios internacionales como The Economist, Financial Times y Latin Business Chronicle comenzaron a hablar del “milagro económico peruano”. El término no fue solo decorativo: se refería a la capacidad del Perú para mantener su crecimiento, reducir la pobreza y sostener la inversión en plena crisis mundial, cuando otros países latinoamericanos enfrentaban recesión, fuga de capitales y caída del empleo.

Asimismo, organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional elogiaron la gestión macroeconómica del país y su compromiso con la estabilidad fiscal y la inversión en infraestructura. El Banco Interamericano de Desarrollo también destacó a Perú como un modelo regional en la promoción de asociaciones público-privadas (APPs) para financiar infraestructura clave.

El resultado más visible fue la reducción de la pobreza, que pasó de 48.7% en 2005 a 27.8% en 2011. Más de 6 millones de peruanos salieron de la pobreza, en parte gracias al crecimiento, pero también debido al impacto directo de las obras en sus regiones.

Un aspecto a destacar, es la gestión del Dr. Jorge del Castillo Gálvez como Presidente del Consejo de Ministros del Perú, en el segundo gobierno aprista. Puesto que, fue él quien lideró el equipo ministerial que logró el denominado “milagro económico”. La presencia de Jorge del Castillo contribuyó a consolidar una imagen de gobernabilidad desde el inicio del gobierno; tuvo un rol clave en la búsqueda de consensos con sectores empresariales, sociales y políticos. Durante su gestión se promovieron reformas orientadas a atraer inversión privada, especialmente en sectores como infraestructura, minería y energía; así como la implementación de estrategias de diálogo para afrontar conflictos sociales en temas ambientales, territoriales y laborales. Sin lugar a dudas, Jorge del Castillo fue una figura clave para el arranque político del segundo gobierno aprista, aportando estabilidad y experiencia de Estado.

Una visión que no debe olvidarse

En tiempos donde la política suele centrarse en escándalos, promesas incumplidas, enfrentamientos y polarización, resulta necesario revisar los periodos donde sí se logró avanzar, con obras tangibles, crecimiento real y estrategias acertadas frente a amenazas globales.

El segundo gobierno del APRA fue, sin duda, uno de esos momentos. Su impacto sigue vigente hoy, no solo en los puentes y carreteras que usamos, sino en las oportunidades que se abrieron para millones de ciudadanos. No exento de críticas ni errores, pero sí caracterizado por una visión clara de desarrollo, ejecución eficiente y resultados que aún hoy son visibles y difíciles de alcanzar y/o superar. Su legado en infraestructura es, sin duda, una de las columnas vertebrales del desarrollo del Perú en el siglo XXI, no solo porque conectó pueblos, sino porque conectó esperanzas. Y eso, en países como el nuestro, merece ser recordado con justicia.

Reconocer estos logros no es un acto de idolatría política, sino un ejercicio necesario de memoria y honestidad. En un país donde los proyectos suelen ser promesas que se diluyen con los años, el segundo gobierno del APRA (2006-2011) fue, en muchos sentidos, una realidad que vale la pena estudiar, valorar y replicar.

Edward Chávez Aparicio.
“Ingeniero Civil USMP”.

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