Cecilia Palacios C.
Si hay dos corruptos que han recorrido el mismo camino del blindaje fiscal, modorra y desinterés en llevarlos a juicio eso son Martín Vizcarra y Susana Villarán, ambos recibieron dinero de sobornos siendo funcionarios públicos entre los años 2013 y 2016 para beneficiar, en el primer caso, a constructoras en el caso Club de la Construcción en los proyectos Hospital de Moquegua y Lomas de Ilo; y, en el segundo, los “aportes disfrazados” para la Campaña de la No revocatoria de las brasileras Odebretch y OAS a cambio de “mejorar” sus beneficios en los contratos Rutas de Lima y Línea Amarilla.
El sábado último al finalizar el día un Lagarto retornó feliz y fortalecido a su casa luego que el juez Victor Alcócer desechara el pedido de prisión preventiva por 6 meses tardíamente presentado por la Fiscalía; este juez que, sospechosamente retrasó 2 horas la lectura de su resolución, permitió al acusado el uso del celular en plena audiencia avalando su transmisión en vivo vía Tik Tok, Alcócer obvio analizar debidamente la conducta del encausado que permanentemente muestra un desprecio hacia mandatos de instituciones e insiste en estafar a incautos seguidores, Alcócer no analizó debidamente: 1. Falta de arraigo laboral sin probanza como empleo que le otorga su propia esposa y sus hijas accionistas, por el que no ha girado un sólo recibo de honorarios por los S/ 30 mil trimestrales que percibe, tampoco requirió a la defensa mostrar los recibos de honorarios por los S/ 3 mil mensuales que percibe como “asesor” de su propio partido Perú Primero a pesar que se encuentra impedido de participar en política, recordemos que la reciente resolución en última instancia del Jurado Nacional de Elecciones que confirma que no puede ser candidato a nada, sumada a la reciente sentencia del Tribunal Constitucional que declara infundado su recurso por inhabilitación por 5 años al no evidenciarse violación a sus derechos durante el proceso de control político que ejerció el Congreso. 2. Tampoco este juez consideró las «escuchas legales” en el caso Los Intocables de la Corrupción, en el que MV es cabeza, a través de éstas se pudo comprobar las coordinaciones previas del resguardo entre el amiguísimo presunto testaferro Hugo Missad y el resguardo de Seguridad del Estado que deja en evidencia que por orden de don Lagarto falseaba los informes de sus actividades a gusto del “vigilado”. 3. Con todos esos antecedentes Alcócer no solo rechazó asegurar su presencia en el juicio sino también omitió entre sus medidas restrictivas la obligación de gestionar permiso de viajes, informar con antelación de actividades que realizará en viajes. 4. El tremendo juez tampoco analizó la conducta cínica sistemática del acusado, que ya podría estar sentenciado si hubiese voluntad del Poder Judicial de programar por lo menos 2 audiencias semanales y que, al igual que el Ministerio Público, sólo ha trabajado para favorecer a este ex presidente corrupto mientras se desempeñaba como Gobernador Regional de Moquegua en 2013 y que a 12 años de cometidos los delitos recién está enfrentando a la justicia gracias a la protección y blindaje del sistema de justicia.
La desaparición de José Miguel Castro, ex gerente municipal y hombre de confianza de la ex alcaldesa Susana Villarán se produce ad portas del inicio del juicio oral confirmado para la segunda quincena de setiembre próximo. Tras un largo proceso de investigación de 6 años y dos años de control de acusación, el Poder Judicial confirmó el inicio del juicio oral desestimando el pedido del Ministerio Público de adelantarlo. Hay que decir que el responsable directo de la lentitud es el fiscal José Domingo Pérez, responsable de que a la fecha la ex alcaldesa no tenga ya una sentencia en primera instancia, el caso se torna complicado con el fallecimiento de Castro pues se pierde uno de los testimonios claves en contra de Villarán, testimonio que no podrá ser utilizado debido a que insólitamente Castro no había concluido su proceso de colaboración eficaz por tanto no está homologado por el Poder Judicial; especialistas señalan que el testimonio de “Budián en calidad de testigo podrá utilizarse siempre y cuando no forme parte del proceso de colaboración eficaz.
Recordemos que en 2019 Villarán confesó en un programa televisivo la recepción de aportes de Odebretch y OAS por una cifra superior a los $ 11.3 millones, desde entonces la Fiscalía ralentizó su caso, aun cuando ya tenía la confesión de la propia autora recién en agosto 2022 presentó acusación. Hoy, tras fallecimiento de principal colaborador del caso, el mediático fiscal ha deslizado la posibilidad de solicitar «un aplazamiento del juicio»; y es que el Equipo Lava Jato, entretenido en firmar acuerdos de colaboración entreguistas y en perseguir a enemigos políticos de su cofradía, no previó baches en el futuro, ha basado sus investigaciones en testimonios y pruebas de corruptos brasileros; actualmente, la tiene complicada, Brasil ha suspendido la cooperación internacional del caso Odebretch acusando a la justicia peruana de usar testimonios y pruebas consideradas ilegales en Brasil, hoy los conmina a devolver lo actuado y amenaza con medidas más gravosas de continuar utilizando delaciones y pruebas “prohibidas” en otros procesos. Sin las pruebas prohibidas brasileras, sin la participación en el juicio oral de los coautores de Odebretch, con la muerte del principal colaborador del caso, el caso se debilita y su inicio visibiliza las deficiencias y el desgano, así como la negligencia de José Domingo Pérez para cerrar acuerdos de colaboración eficaz, no sólo con el cómplice principal de Villarán sino con el directivo de OAS Leao Pinheiro, cuyo abogado reveló en Willax TV que colaboración culminó en 2021 y desde esa fecha ha cursado 6 oficios a Pérez para homologar colaboración sin que haya recibido respuesta alguna.
Ambos políticos en libertad a 12 años de haber delinquido han recorrido el mismo camino, el de la impunidad proveída desde el Ministerio Público y el Poder Judicial y en algún momento los autores de este manejo negligente deberán responder al país por esta desidia.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.
