Si existe un personaje que expresa una vena fraudulenta en su máxima expresión ese es el ex presidente Martin Vizcarra Cornejo, un sujeto cuyo tránsito político marca una permanente intencionalidad de estafa al incauto ciudadano sin que asome en su anguloso rostro un mínimo rictus de pudor y menos aún de decoro. Por ello no ha extrañado que al inicio de la campaña rumbo a las elecciones 2026, el popular Lagarto haya estrenado a su hermano de candidato presidencial enarbolando el lema que lo distingue: La mentira Primero!, y es que mientras los flamantes precandidatos contendores en su discurso inicial centraban su discurso en ofrecer la lucha frontal contra la delincuencia como primer objetivo de campaña, su ventrílocuo parental ha anunciado que en aras de “la reconciliación” va a liberar corruptos; así como lo escuchan, su estrategia contra el crimen se basa en la promesa de indultar corruptos, en prodigar impunidad a ex presidentes sentenciados, ad portas de ser sentenciados o con gruesas acusaciones que podrían llevarlos a la cárcel como es el caso de Dina Boluarte. Pero la mentira llegó por partida doble pues el tres veces inhabilitado quedó inscrito en la plancha presidencial del partido que postula a su hermano en la primera vice presidencia aun cuando sabe que se trata de una inscripción inviable dado que, al estar inhabilitado, fue desafiliado del partido político, la ley prohíbe su postulación y la promesa del indulto es un caramelo que reparte entre seguidores de estos personajes que albergan la esperanza de librar a sus líderes del brazo de la justicia.
A este oscuro personaje lo sufrimos durante la pandemia en la que montó un programa diario de mediodía en el que, fiel a sus habilidades de manipulación, dedicó sus acciones a regalarnos discursos solitarios de más de 60 minutos para asegurar que no había «un padre» más capaz que proteja a sus hijos como él lo estaba haciendo; mientras arrancaba la perorata con flagrantes mentiras decenas de peruanos iban día a día directo a la fosa común producto de su estrategia torcida e incompetente que hoy sospechamos se basaba en sus intenciones de cerrar grandes negocios con proveedores de vacunas y suministros médicos sin remordimiento alguno de las consecuencias de sus retorcidas acciones y omisiones. Al final de la pandemia las letales consecuencias de su comportamiento político quedaron registradas irrefutablemente, quedamos marcados como el primer país de peor manejo de la pandemia en el mundo con la tasa más alta de fallecidos por muertos por cada 100 mil habitantes: Pero el «padre que todos quieren tener» no escarmentado con la cachetada estadística continuó con sus falsas narrativas, sagazmente avanzó a sus nuevos retos judiciales como la víctima de la justicia, pese a que fue él quien encarnó una persecución descarnada a sus opositores.
En el umbral de la campaña política, ante la avalancha de procesos judiciales que lo persiguen desde su paso en la Gobernatura Regional de Moquegua, Vizcarra advirtió la imperiosa necesidad de constituir un partido político que le conceda soporte en el periodo 2026-2031 ante los nuevos procesos de corrupción gestados durante su paso como titular de la cartera de Transportes y Comunicaciones, ex presidente de la República y candidato presidencial. Lamentablemente, la memoria ciudadana es frágil, pocos se acuerdan de las miles de personas cuyas muertes podrían haberse evitado de haberse aplicado una estrategia sanitaria técnica o de los cientos de personas que murieron asfixiados por falta de oxígeno en inmediaciones de establecimientos médicos; este ser despreciable, sin conciencia social ni moral hoy es el pre candidato a una primera vicepresidencia en un partido político en el que no está afiliado y asegura a sus seguidores que pronto será salvado por la justicia internacional; una narrativa que persigue declararse perseguido político ante un proceso judicial avanzado que en 10 días escuchará alegatos finales y una pronta sentencia que podría llevarlo 15 años a prisión.
Fiel a su ADN fraudulento, Vizcarra Cornejo ha lanzado en su reemplazo a su hermano Mario que ha prometido en nombre de “la reconciliación nacional” que de llegar a la presidencia pondrá más delincuentes en la calle y no sólo indultará a su hermano corrupto sino también a los sentenciados Toledo y Humala y al golpista Pedro Castillo una oferta temeraria que revela que este par de aventureros sólo busca llegar al poder para prodigarse impunidad y que son una versión más de las Lilia Paredes, Nadine Heredia y Betssy Chávez, todo gracias a la falta de mecanismos judiciales efectivos que garanticen la presencia de los acusados hasta escuchar su sentencia.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.
