Frente a todo lo que se dice y se dirá sobre la expedición militar de los Estados Unidos que con milimétrica eficacia capturó al tirano Maduro y su esposa Cilia Flores, podemos sacar algunas rápidas conclusiones. En primer lugar que la diplomacia multilateral en el continente americano representada por las Naciones Unidas y la OEA ha pasado a un segundo plano. Ninguno de los dos organismos pudo frenar ni menos modificar la tiranía representada por dicha pareja que hoy debe enfrentar a la implacable justicia de los Estados Unidos por narcoterrorismo entre otros delitos. Ya lo advirtió, la Attorney General Pam Biondi, que incluyó la palabra “ira” en un mensaje anunciando lo que vendrá después. Sin embargo, al momento de escribir estas líneas aún perdura la dictadura venezolana representada por el trío Deicy Rodríguez/Diosdado Cabello/Vladimiro Padrino, que controla el territorio del país, hasta el momento que se retire voluntariamente del poder, o sea depuesto por la cúpula militar venezolana que no ofreció demasiada resistencia al ataque aéreo ordenado por el Presidente Trump.
Entonces, ¿quién manda en Venezuela? En estos momentos esa interrogante resulta una incógnita, porque si bien Trump anunció que los Estados Unidos gobernará Venezuela durante un tiempo de transición, hasta ahora no tiene “botas americanas pisando la tierra” que sería la expresión ostensible de su control sobre el territorio del país. Trump ha insistido que entregará la autoridad en el momento que resulte apropiado y legal, vagas palabras que podrían significar un tiempo indefinido. ¿Será eso posible? Sin duda que sí, pero no sería lo más conveniente para Venezuela ni tampoco para los Estados Unidos, porque estaría convirtiendo una expedición libertadora aún no culminada, en una agresión militar pura y dura al estilo del ataque de Putin sobre Ucrania.
En su discurso del día sábado 3 de enero, entre otros aspectos, Trump mencionó la palabra petróleo, señalando que los Estados Unidos recuperaría el oro negro que les fue robado por Venezuela. La primera pregunta que me planteo es ¿cuándo ocurrió semejante robo? Trump afirmó que el gobierno venezolano les había robado millones y billones de dólares invertidos en la explotación del petróleo venezolano por empresas de los Estados Unidos, que presuntamente no habrían sido compensadas adecuadamente hace algunas décadas, en realidad hará 50 años, cuando el gobierno venezolano expropió a las empresas norteamericanas para crear la entidad estatal conocida por su sigla PDVSA. Desde entonces según Trump la producción petrolera en Venezuela ha caído constantemente hasta llegar a niveles ridículos por el deterioro permanente de sus instalaciones y la falta de una apropiada dirección gerencial.
Con el objeto de corregir esta lamentable situación Trump ha sugerido el retorno a Venezuela de empresas petroleras de los Estados Unidos, sin perjuicio de Chevron que ya viene operando en ese país desde hace algún tiempo. Dicho retorno empresarial implicaría la inversión de ingentes capitales norteamericanos en la industria petrolera venezolana hoy controlada por PDVSA, con lo cual se crearía la liquidez suficiente para restablecer las finanzas de dicho país, mejorar el nivel de vida de su población y además pagar a los Estados Unidos el costo de la operación militar realizada en la madrugada del sábado 3 de enero último.
¿Será posible esta maravilla? Sin duda podrá serlo teniendo en cuenta que Venezuela posee las mayores reservas del mundo, calculadas en un 20% del petróleo del planeta. En otras palabras, es un país de una inmensa riqueza de hidrocarburos líquidos, que puede ser explotada en las próximas décadas generando incalculables beneficios para los capitales provenientes de los Estados Unidos que retornen a dicho país. A lo que debemos agregar que Trump ha vuelto a mencionar la famosa Doctrina Monroe de principios del siglo XIX, como parte de una política activa de su gobierno en el continente americano, para asegurar la dominación y control de los Estados Unidos desde Alaska en el norte hasta Tierra de Fuego en el sur. Estamos por lo tanto notificados, hemos vuelto en alguna forma a la olvidada diplomacia del dólar, como justificación indirecta de la liberación de Venezuela del tirano Maduro.
Martín Belaunde Moreyra.
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos. Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.
