Nací en Chiclayo. No es solo un lugar en el mapa ni un dato biográfico: es mi raíz más profunda, el origen de mi identidad y el punto de partida de una historia familiar que se extiende por más de un siglo. En esta tierra aprendí a vivir, a respetar y a entender que la identidad no se improvisa: se hereda, se honra y se devuelve con hechos.
Mi gratitud comienza mucho antes de mí. Gracias a mis abuelos, que llegaron a esta tierra hace aproximadamente 140 años, con esfuerzo, esperanza y voluntad de construir. Ellos sembraron las primeras bases de una familia que encontró en Chiclayo no solo un destino, sino un hogar. Su sacrificio silencioso permitió que las siguientes generaciones crecieran con oportunidades, valores y sentido de pertenencia.
Mi reconocimiento más profundo es para Juan Aita Valle, mi padre, cuya vida y ejemplo marcaron mi camino. Su nombre no solo representa una figura familiar, sino una referencia moral y humana. De él aprendí que el prestigio no se hereda, se construye con conducta; que el servicio a los demás dignifica; y que el apellido se honra con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Su legado sigue vivo en cada decisión que tomo.
Hoy, a mis 72 años, sigo llevando con orgullo una identidad que no ha cambiado con el tiempo. soy el hijo del doctor Aita. No como un título, sino como un compromiso permanente con los valores que me formaron. Chiclayo, mi familia y mi historia no han pasado; son presente activo y responsabilidad diaria. Todo lo que hago tiene como referencia esa cuna que me dio nombre, principios y sentido de deber.
Sigo trabajando porque creo en la deuda moral con el lugar que me formó. No se trata de devolverlo todo porque es imposible, sino de vivir agradecido, actuar con rectitud y aportar con honestidad. La familia es el hilo que une generaciones, la memoria que no se pierde y el amor que se transforma en deber.
Mensaje Final
Gracias, Chiclayo, por ser mi origen y mi identidad.
Gracias a mis abuelos, por haber llegado y sembrado el futuro.
Gracias, padre, Juan Aita Valle, por el ejemplo que aún guía mi vida.
Hoy, con gratitud y serenidad, reafirmo quién soy y de dónde vengo. Esta es mi historia, una historia de familia, de amor y de deber. Y mientras tenga voz y acción, seguiré honrando esa herencia con trabajo, lealtad y agradecimiento. Rafael Aita Campodónico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque
