El escándalo de tráfico de influencias que envuelve al presidente José Jerí toca también a su partido Somos Perú a pesar de las maromas de su candidato presidencial y de sus congresistas en funciones para deslindar de las acciones sospechosas de su correligionario que, hay que recordarles, ha sido formado en su seno, bajo la batuta de la “mami”, así que el partido y sus miembros deben asumir la responsabilidad ante el elector, quieran o no quieran.
A lo largo de su administración, la presidenta del partido Patricia Li se ha caracterizado por lanzar candidaturas mediáticas en cada elección general, por eso no se puede pasar por alto la lavada de manos olímpica con la que pretende zafarse de la responsabilidad de llevar a una sarta de personajes, propios y/o extraños, con antecedentes y comportamientos sinuosos; además, siendo beneficiaria directa del financiamiento a partidos políticos desde 2022 al percibir una remuneración mensual, Li Sotelo está obligada a rendir cuentas; por ello, no puede hacerse la desentendida y enviar a sus emisarios a ensayar condenas tibias por el escándalo Chifagate cuando todos sabemos que muchos de los nombramientos responden a las sugerencias del partido y que no es verdad su falta de injerencia en el gobierno; no sería extraño que estos acercamientos con la colonia empresarial china respondan a conexiones que han tenido un inicio con la dirigencia del partido del corazón. La investigación recién comienza.
Y como esas rasgadas de vestiduras siempre son sospechosas, fueron altamente carentes de credibilidad las opiniones destempladas del candidato al Senado por Somos Perú Daniel Salaverry, quien pidió la inmediata censura de su compañero de partido para evitar “soportar este tipo de comportamientos”; las opiniones de Salaverry, salvado de una condena de 8 años por falsificar reportes del Congreso para cobrar gastos de representación, no serían sospechosas si, en claro deslinde contra la corrupción, el partido que lo postula hubiese presentado un pedido de vacancia a Jerí o por lo menos se hubiese plegado a alguno de los seis pedidos de censura, pero eso, quizás, sería pedir demasiado. El mismo día, otro enviado del partido del corazón encarnado en su candidato presidencial George Forsyth culpó al Congreso por haber colocado a Jerí como presidente, liberando a su partido de toda responsabilidad; a este candidato reincidente habría que refrescarle la memoria: Jerí es de su partido, Somos Perú apoyó su elección, Somos Perú es parte del bloque democrático y si está tan disgustado con su actuación no se entiende por qué postula por un partido que ha demostrado que a la hora de elegir candidato privilegia la popularidad sin importar si el candidato es inepto o si es corrupto; así que carece también de autoridad para hablar de limpieza si va por un partido que ha promovido candidaturas sumamente cuestionadas como las del sentenciado por corrupción Martín Vizcarra o la de la congresista Kira Alcarraz que podría ser desaforada del Congreso por su falta de idoneidad en el ejercicio público.
Mención aparte merece el deslinde del vocero somista Héctor Valer que anunció “inmediato proceso disciplinario” a sabiendas de su improcedencia pues Jerí está con licencia partidaria desde que asumió la Presidencia de la República. Pero como al ex premier efímero de Pedro Castillo le encanta la peliculina, culpó a Jerí de negarse a debatir el informe final de la comisión investigadora de contratos chinos, sólo que olvidó agregar que, en su calidad de presidente de la citada comisión, solicitó un cuarto intermedio en diciembre de 2024 con el propósito de incorporar al informe sugerencias recibidas y que a 13 meses de dicha solicitud no cumple con presentar ni el informe corregido ni la solicitud respectiva para su debate y mientras no lo haga el informe seguirá “encarpetado”. Habría que preguntarle a Valer por qué no lo hizo? por oportunismo o por corrupción?
Con la autoridad moral de estos seudo indignados, que es conocido responden a las directivas de Patricia Li, alguien duda que el disforzado esfuerzo por desmarcarse del escándalo no es otra cosa que la confirmación que Jerí no actúa solo y que, aunque Fortsyth jure que “este no es el gobierno de Somos Perú”, la mano somista en este lobby chino es probablemente la mano que mece la cuna?
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.


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