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Entre la ruptura del viejo orden y la soberanía compartida

una visión de cooperación para las potencias medias y el caso del Perú
En el Foro Económico Mundial de Davos 2026, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, lanzó un pronunciamiento que ha resonado en todo el orden internacional: afirmó que el “orden internacional basado en reglas” ha llegado a un punto de ruptura, marcada por el uso de la integración económica y las instituciones como herramientas de presión más que de cooperación. Según su análisis, algunas grandes potencias están abandonando la aplicación imparcial de normas y utilizan la fuerza económica y política para imponer sus intereses, erosionando la confianza en marcos multilaterales tradicionales como la Organización Mundial del Comercio o, incluso, la ONU.
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Carney subrayó que esta situación obliga a las potencias medias a actuar con pragmatismo y principios compartidos: diversificar relaciones exteriores, fortalecer capacidades internas (energía, alimentos, seguridad) y construir alianzas que no dependan exclusivamente de grandes potencias. Su frase más repetida fue que “si no estás en la mesa, estás en el menú” un llamado enfático para que Estados de tamaño medio no renuncien a influir activamente en la gobernanza global.
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Su discurso, aunque ampliamente aplaudido por muchos líderes entre ellos la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por reconocer la necesidad de articulación entre países medianos, también provocó tensiones con actores dominantes como Estados Unidos, con críticas públicas e incluso la retirada de invitaciones a iniciativas multilaterales bajo argumentos de falta de “gratitud”.
Este pronunciamiento no solo se centra en el diagnóstico de cambio estructural, sino en la necesidad de asumir una autonomía estratégica compartida. construir sistemas de cooperación que no dependan de la benevolencia de las grandes potencias y que respeten la soberanía nacional sin deteriorar la integración global. Perú en este contexto global
Perú, como país de tamaño medio con una inserción global creciente, puede situarse directamente en la agenda que propone Carney. Tradicionalmente, el Perú ha jugado un rol activo en foros multilaterales, es miembro fundador de la ONU desde 1945 y participa en misiones de paz, temas de comercio, clima y seguridad internacional.

En el contexto actual de transformación del orden mundial, este papel de interlocutor activo puede reforzarse en varios ejes.
Diversificación de relaciones estratégicas: Perú ha firmado acuerdos comerciales con bloques y países diversos. En un orden global menos centrado en hegemonías, la diversificación mitiga riesgos de dependencia económica unilateral.
Integración regional y cooperación Sur–Sur ,La promoción de agendas conjuntas con otros países latinoamericanos fortalece un bloque de potencias medianas con intereses comunes, generando mayor peso en la toma de decisiones globales.
Soberanía económica y resiliencia interna. Carney subraya que países que no pueden autoabastecerse en energía, alimentos o capacidades críticas están en desventaja. Para el Perú, invertir en infraestructura, seguridad alimentaria, cadenas de valor y tecnología es clave para robustecer su posición.
Liderazgo en temas globales: Perú puede articular su experiencia en cooperación internacional, cambio climático y desarrollo sostenible, contribuyendo a una visión compartida que combine principios democráticos con pragmatismo estratégico.
Conclusiones, visión compartida de soberanía y cooperación
El diagnóstico de ruptura redefine reglas. El discurso de Carney sintetiza una percepción extendida de que el viejo orden con hegemonía garantizada ha cedido ante un escenario más competitivo y fragmentado, donde la fuerza y la coerción han reemplazado la certeza normativa. Para las potencias medianas, la respuesta no es aislarse sino coordinar estrategias conjuntas basadas en valores compartidos y objetivos pragmáticos.
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Autonomía estratégica como objetivo común. La diversificación de relaciones económicas y políticas, y la construcción de mecanismos multilaterales flexibles, permite a países como Canadá, México y Perú fortalecer su voz y capacidad de influir en decisiones globales sin depender exclusivamente de bloques dominantes.
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Perú como actor activo y facilitador regional, El Perú puede capitalizar su historia de cooperación internacional y su inserción en mercados globales para fortalecer una agenda compartida de potencias medianas, promoviendo estabilidad, soberanía nacional y desarrollo sostenible en un orden internacional en transformación.
Con responsabilidad, Rafael Aita Campodónico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque

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