Entre la construcción del bien común y la degradación del poder: un llamado a recuperar el sentido estratégico de la política. A pocos días de un nuevo proceso electoral, el Perú enfrenta no solo una elección de autoridades, sino una disyuntiva más profunda: recuperar la política como instrumento de construcción del bien común o seguir atrapado en dinámicas que distorsionan su verdadero propósito. #Política #Democracia #Perú2026
En la literatura clásica y contemporánea, la política ha sido definida como una actividad orientada a organizar la vida en sociedad, resolver conflictos y construir acuerdos colectivos. Desde Aristóteles, quien concebía la política como la búsqueda del bien común en la polis, hasta enfoques modernos como los de Max Weber, que la definía como la dirección o influencia sobre la conducción del Estado, existe un elemento común: la política es una actividad pública orientada a fines colectivos.
Sin embargo, en la práctica contemporánea —y particularmente en contextos de alta fragmentación institucional como el peruano— emerge un fenómeno distinto: lo que podría denominarse “falsa política”, es decir, prácticas que utilizan el poder no para construir institucionalidad ni desarrollo, sino para objetivos de corto plazo, intereses particulares o estrategias de supervivencia política. #CrisisInstitucional #Gobernabilidad
La diferencia entre política y falsa política no es meramente retórica; es estructural. La política, en su sentido más riguroso, se basa en tres pilares fundamentales:
- la construcción de instituciones sólidas,
- la generación de políticas públicas sostenibles,
- y la orientación hacia el bien común de largo plazo.
Por el contrario, la falsa política se caracteriza por:
- el predominio del corto plazo,
- la ausencia de visión estratégica,
- la fragmentación de decisiones,
- y la utilización del poder como instrumento de conflicto más que de solución.
Este fenómeno ha sido ampliamente analizado por la ciencia política contemporánea. Francis Fukuyama señala que los Estados fracasan no necesariamente por falta de recursos, sino por debilidad institucional y captura del poder por intereses particulares. De manera similar, Daron Acemoglu y James A. Robinson han demostrado que el desarrollo económico depende de la calidad de las instituciones políticas, distinguiendo entre instituciones inclusivas y extractivas.
El Perú ofrece un caso ilustrativo de esta tensión. En las últimas décadas, el país ha experimentado crecimiento económico significativo en determinados periodos, pero también una marcada inestabilidad política. La sucesión de crisis institucionales, cambios de gobierno y conflictos entre poderes del Estado ha debilitado la capacidad del sistema político para generar políticas públicas sostenibles. #InestabilidadPolítica
En este contexto, la falsa política se manifiesta de diversas formas: discursos simplificados que reemplazan el análisis técnico, decisiones orientadas a la popularidad inmediata, confrontaciones institucionales sin construcción de soluciones y ausencia de planes de gobierno coherentes y ejecutables.
Pero el problema no es únicamente de los actores políticos. También responde a un entorno donde la desconfianza ciudadana, la fragmentación del sistema de partidos y la debilidad de la cultura institucional generan incentivos para prácticas políticas de corto plazo.
Frente a este escenario, la elección de 2026 adquiere una dimensión estratégica. No se trata solo de elegir entre candidatos o ideologías, sino de definir qué tipo de política quiere construir el país.
¿Una política orientada a la confrontación permanente o una política basada en acuerdos?
¿Una política centrada en el corto plazo o una orientada al desarrollo de largo plazo?
¿Una política basada en discursos o en evidencia y planificación estratégica?
La literatura es clara en este punto: los países que logran desarrollarse sostenidamente son aquellos que construyen Estados capaces, instituciones estables y políticas públicas consistentes en el tiempo (North, 1990; Acemoglu & Robinson, 2012).
En esa línea, el desafío del Perú no es únicamente político, sino institucional y cultural. Requiere recuperar el valor de la política como herramienta de construcción colectiva, fortalecer la calidad del debate público y exigir mayor rigor en la formulación de propuestas de gobierno.
El economista peruano César A. Novoa Ch., especialista en estrategia, finanzas y transformación institucional, ha planteado que el país necesita evolucionar hacia una lógica de “política estratégica”, donde las decisiones públicas se articulen con el desarrollo económico, la inclusión financiera y la construcción de ecosistemas productivos. #CesarNovoa #EstrategiaDeEstado
Desde esta perspectiva, la política no debe entenderse como un espacio de confrontación permanente, sino como un sistema de decisiones orientado a crear valor público y condiciones para el desarrollo sostenible.
El Perú tiene hoy una oportunidad —y una urgencia—: distinguir con claridad entre política y falsa política.
Porque cuando la política pierde su sentido, el Estado pierde capacidad.
Y cuando el Estado pierde capacidad, el desarrollo se vuelve inviable.
Por el contrario, cuando la política recupera su esencia —la búsqueda del bien común, la construcción institucional y la visión de largo plazo— se convierte en una de las herramientas más poderosas para transformar un país.
A 2026, la decisión no es menor.
No se trata solo de elegir un gobierno.
Se trata de elegir el tipo de política que definirá el futuro del Perú. #FuturoDelPerú #Instituciones
Referencias
Acemoglu, D., & Robinson, J. A. (2012). Why nations fail: The origins of power, prosperity, and poverty. New York: Crown.
Fukuyama, F. (2014). Political order and political decay. New York: Farrar, Straus and Giroux.
North, D. C. (1990). Institutions, institutional change and economic performance. Cambridge: Cambridge University Press.
Weber, M. (1919). Politics as a vocation.
Aristóteles. Política.
César Augusto Novoa Chávez
CEO de NOZA Investment Company SAC Perú y un líder estratégico con más de 25 años impulsando crecimiento, innovación y transformación en entornos altamente competitivos. Su trayectoria integra finanzas, gestión de riesgos, tecnología y dirección comercial, con posiciones clave en Derrama Magisterial, Banco Azteca / Grupo Salinas y Banco del Trabajo. Reconocido por convertir la visión en ejecución, diseña e implementa modelos escalables orientados a valor, rentabilidad y sostenibilidad. Es docente internacional de posgrado y columnista. Economista (Universidad Nacional de Piura) y MBA (ESAN), con especializaciones en Riesgos Financieros (ESAN & Tecnológico de Monterrey), Transformación Digital & Fintech (Copenhagen Business School) y Business Sustainability (University of London).
