El primer trimestre de 2026 muestra una economía peruana en fase de recuperación moderada, pero aún frágil frente a choques internos y externos. Comparado con el mismo periodo de 2025 marcado por desaceleración, conflictividad social y menor inversión, el país evidencia señales positivas en crecimiento, estabilidad macroeconómica y control inflacionario. Sin embargo, estas mejoras todavía no se traducen plenamente en bienestar ciudadano ni en una recuperación sólida de la confianza.
1. Crecimiento económico: leve rebote con base baja
En el primer trimestre de 2025, el crecimiento fue débil debido a factores climáticos, paralizaciones y caída de la inversión privada. En 2026, el PBI muestra un repunte moderado impulsado por minería, servicios y comercio. No obstante, este crecimiento parte de una base deprimida, por lo que no refleja aún una expansión estructural.
2. Inflación y estabilidad monetaria, mejor control
Durante 2025, la inflación fue una preocupación constante. En este inicio de 2026, el Perú logra estabilizar precios gracias a la política prudente del Banco Central de Reserva del Perú, lo que ha permitido recuperar parcialmente el poder adquisitivo. Aun así, persisten presiones en alimentos y servicios básicos.
3. Inversión privada, recuperación lenta y cautelosa
En 2025, la inversión privada cayó por incertidumbre política. En 2026, se observa una leve reactivación, pero todavía con cautela. Los inversionistas exigen señales claras de estabilidad jurídica, reglas de juego previsibles y reducción de trabas burocráticas.
4. Inversión pública, ejecución irregular
El año anterior evidenció problemas de ejecución en gobiernos regionales y locales. Este 2026 mantiene avances, pero aún con ineficiencias. La falta de capacidad técnica sigue siendo un cuello de botella que limita el impacto del gasto público.
5. Empleo e informalidad: problema estructural persistente
El empleo muestra una leve mejora respecto a 2025, pero la informalidad continúa superando el 70%. La calidad del empleo sigue siendo baja, afectando ingresos, productividad y recaudación fiscal.
6. Sector externo, precios favorables pero vulnerabilidad latente
Los precios de minerales han favorecido las exportaciones en este trimestre, mejorando la balanza comercial respecto a 2025. Sin embargo, el Perú sigue expuesto a la volatilidad internacional y a la desaceleración de socios importantes.
Análisis comparativo de fondo
El 2025 fue un año de estancamiento y desconfianza; el 2026 inicia con señales de recuperación, pero sin reformas estructurales profundas. La diferencia central no es solo económica, sino política, sin estabilidad institucional, la economía avanza a media marcha.
Recomendaciones urgentes para el nuevo gobierno
- Recuperar la confianza como política de Estado
La confianza no se decreta, se construye. Se requiere coherencia, transparencia y mensajes claros al mercado y a la ciudadanía. - Shock de inversión privada
Simplificación administrativa, destrabe de grandes proyectos y seguridad jurídica inmediata. Cada día de retraso es crecimiento perdido. - Reforma del Estado y profesionalización pública
Eliminar la improvisación en cargos clave. Se necesita meritocracia, equipos técnicos y gestión por resultados. - Impulso a infraestructura estratégica
Puertos, carreteras, irrigaciones y energía deben ser prioridad nacional para dinamizar empleo y competitividad. - Formalización inteligente
Reducir costos de formalidad, incentivar la productividad y facilitar el acceso a crédito para MYPES. - Seguridad jurídica y ciudadana
Sin orden no hay inversión. La lucha contra la delincuencia y la corrupción debe ser frontal y efectiva.
Sugerencias clave para fortalecer la confianza
- Mensaje económico unificado y creíble desde el Ejecutivo
- Respeto irrestricto a contratos y reglas de juego
- Diálogo permanente con sector privado y regiones
- Estabilidad política como prioridad nacional
- Resultados visibles en los primeros 100 días
Conclusión
El Perú no está en crisis, pero tampoco en despegue. Está en un punto de inflexión. La comparación con 2025 muestra una mejora, pero insuficiente para las necesidades del país. El verdadero desafío del 2026 no es solo crecer, sino hacerlo con confianza, sostenibilidad y liderazgo.
“La economía puede recuperarse en cifras, pero solo despega en confianza; sin ella, todo crecimiento es temporal y toda oportunidad, incompleta.” con conocimiento y responsabilidad, Rafael Aita Campodónico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000. Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.


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