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No hay voluntad para combatir la corrupción en el Estado

Fernando Cillóniz B.
CILLONIZ.PE

La corrupción en el Estado ha hecho metástasis. Así lo dijo en su momento el recordado – y apreciado – Roberto Abusada (QEPD). Y lo dijo con conocimiento de causa. Efectivamente, la corrupción se ha propagado a todos los poderes del Estado: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial.

Increíble. El poder encargado de fiscalizar al Poder Ejecutivo, y el poder encargado de impartir justicia en el país, también han sido infestados por la corrupción.

Y ojo; cuando me refiero al Poder Ejecutivo, me refiero también a los tres niveles de Gobierno: Gobierno Central, Gobiernos Regionales, y Gobiernos Municipales. Incluso, dentro del Poder Ejecutivo, me refiero también a las Fuerzas Armadas y Policiales. A todos. La corrupción en el Estado es total.

Sin embargo, aclaro. Corruptas son las personas (ciertas personas), no las instituciones. Ergo, cuando hablo de corrupción metastásica en el Estado, me refiero a que muchos funcionarios del Estado – Presidentes, Ministros, Congresistas, Jueces y Fiscales, Policías y Militares, Gobernadores Regionales, Alcaldes, y demás – son corruptos. Coimeros, ladrones, déspotas, cínicos, codiciosos, mentirosos, soberbios, histriónicos, explotadores, proxenetas, violadores, narcotraficantes, taladores y mineros ilegales, criminales, estafadores, dueños mafiosos de universidades truchas… El Estado – nuestro Estado – está infestado de lo peor de lo peor de la especie humana.

También debo aclarar. Hay excepciones. En el Estado peruano – aunque muchos digan lo contrario – hay funcionarios públicos honestos, trabajadores, serviciales, buenos profesionales… extraordinarios. Sin embargo – eso sí – son los menos.

Mi experiencia política en el Gobierno Regional de Ica – en el período 2015 / 2018 – fue muy aleccionadora, a ese respecto. Mi equipo – y yo – vivimos al monstruo por dentro y lo combatimos… y nos fue bien. Grande fue el mérito de los excelentes funcionarios que me acompañaros en la gestión regional.

Gracias a ellos, mejoramos la salud y la educación en la región. Nos hermanamos con Huancavelica y Ayacucho a través del agua. Todas las demás direcciones regionales – Transporte, Trabajo, Energía y Minas, Comercio y Turismo, Producción, Vivienda, etc. – también mejoraron ostensiblemente sus servicios, de cara a la ciudadanía.

Todo lo logramos gracias a la depuración de funcionarios corruptos, que llevamos a cabo con eficacia y firmeza. Las encuestas mensuales de satisfacción ciudadana dieron cuenta de ello de manera objetiva e irrefutable.

¿Qué hicimos para identificar y depurar a los funcionarios corruptos del Gobierno Regional de Ica? Pues aquí van algunas medidas que tomamos:

Súper simple. Con sólo validar tres tipos de documentos – Títulos Académicos, Certificados de Trabajo, y Facturas y Boletas – descubrimos y destituimos a numerosos funcionarios corruptos.

Las cámaras de video también aportaron lo suyo. Médicos que abandonaban los hospitales en horario de trabajo, y que – con total desparpajo – volvían a la hora de salida oficial, para marcar el registro de asistencia como si hubieran trabajado la jornada completa, y cobrar sus remuneraciones sin descuento alguno.

Gracias también a las cámaras de video cayó la mafia de los brevetes. Mismo Dinámicos del Centro de Vladimir Cerrón, en Junín. Los videos del llenado de sobres con las millonarias coimas del día eran de película. Gracias a dichos videos pudimos procesar y destituir a los capos de la mafia de los brevetes.

Y así, con medidas sencillas pero incontrastables, la lucha contra la corrupción en el Gobierno Regional de Ica resultó muy eficaz y productiva. Cerca de 500 funcionarios corruptos fueron sancionados – la mayoría, destituidos – y la atención de la institución regional mejoró significativamente.

El problema fue que todo lo avanzado se paró en seco, tan pronto asumió funciones el nuevo Gobierno Regional, en enero de 2019. No obstante, la nueva gestión regional puso de manifiesto otros vicios que resultan aleccionadores para la lucha contra la corrupción en el Estado. A continuación, detallo algunos de esos vicios:

¿Qué espera el Ministerio Público y el Poder Judicial para dejar sin efecto dichos descarados convenios de cooperación interinstitucional? Repito. La corrupción también está en el sistema de justicia de nuestro país. ¡De locos!

A lo que quiero llegar es que – aunque se diga lo contrario – la lucha contra la corrupción en el Estado es fácil de identificar, e incluso de sancionar. Yo puedo dar fe de ello: sí se puede depurar al Estado de la lacra de la corrupción. En Ica lo hicimos, y nos fue bien. Para ello, sólo se necesitó voluntad y decisión… al más alto nivel. 

Conclusión: la corrupción metastásica en el Estado peruano subsiste porque no hay voluntad política para encararla, ni decisión – al más alto nivel – para sancionarla.

O – peor aún – la corrupción en el Estado está enquistada en los niveles más altos del escalafón gubernamental. Por eso no hay voluntad política, ni decisión para sancionar la corrupción en el país.

¡Al que le caiga en guante, que se lo chante!

Ica, 30 de marzo de 2026

Fernando Cillóniz.
Culminó sus estudios de Ingeniería Económica en la Universidad Nacional de Ingeniería (Perú). Estudió un MBA en Escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pennsylvania. Ha sido director del Banco Internacional y miembro del Consejo Consultivo del Diario El Comercio. Fue ex regidor de Ica.

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