Columnas Jorge Céliz

Diplomacia como pretexto: el teatro estratégico de Islamabad

Por Jorge Céliz Kuong
13 de abril de 2026

Lo ocurrido en Islamabad no responde a un ejercicio genuino de diplomacia, sino a una escenificación estratégica donde la narrativa supera al acuerdo. En el contexto actual, marcado por tensiones crecientes entre Estados Unidos e Irán, el encuentro revela una tendencia más amplia: la instrumentalización de la negociación como herramienta de legitimación internacional. Mientras el vicepresidente Vance emprendía un viaje prolongado para sostener conversaciones extensas, el presidente Trump dejaba claro desde Washington que el resultado era secundario, afirmando que Estados Unidos “ganaría” en cualquier escenario. Esta aparente contradicción no es tal, sino evidencia de una estrategia deliberada orientada a preparar el terreno para decisiones ya previstas.

Washington busca construir un expediente político que respalde futuras acciones coercitivas, desde sanciones ampliadas hasta operaciones militares limitadas. Diversos análisis coinciden en que este patrón se ha consolidado: el intento diplomático funciona como preámbulo narrativo para justificar escaladas. Irán, por su parte, actúa bajo una lógica simétrica. Al asistir a la mesa sin condiciones cumplidas, construye una narrativa de agravio que busca resonancia en Europa y el Sur Global. El objetivo no es convencer a Washington, sino moldear la opinión internacional y debilitar la cohesión occidental.

La reacción internacional confirma esta lectura. La Unión Europea ha adoptado una postura cautelosa, insistiendo en la necesidad de mantener abiertos los canales diplomáticos y evitar cualquier escalada que comprometa la seguridad energética. Sin embargo, sus divisiones internas limitan su capacidad de influencia efectiva. Las potencias como China y Rusia han aprovechado la coyuntura para cuestionar el unilateralismo estadounidense, reforzando su discurso a favor de un orden multipolar y ofreciendo respaldo político implícito a Teherán sin comprometerse directamente.

En el Medio Oriente, la respuesta ha sido pragmática y fragmentada. Países del Golfo observan con preocupación el riesgo de desestabilización, pero al mismo tiempo ven una oportunidad para reposicionarse estratégicamente. Israel, en cambio, mantiene una postura firme contra cualquier concesión a Irán, mientras que Turquía busca capitalizar su rol como actor intermedio. Esta diversidad de posiciones refleja un equilibrio regional cada vez más volátil.

Las implicancias son profundas. La negociación deja de ser un mecanismo de resolución para convertirse en un instrumento de posicionamiento estratégico, incrementando el riesgo de errores de cálculo. El Estrecho de Hormuz sigue siendo un punto crítico para la seguridad energética global, y cualquier interrupción tendría efectos inmediatos en los precios del petróleo y en la estabilidad económica mundial.

Para Sudamérica, el impacto no es menor. Economías dependientes de importaciones energéticas enfrentarían presiones inflacionarias, mientras exportadores de materias primas podrían beneficiarse temporalmente del alza de precios. No obstante, la incertidumbre global afectaría inversiones y flujos comerciales, exacerbando vulnerabilidades estructurales de la región.

Ante este escenario, las respuestas estratégicas deben centrarse en fortalecer mecanismos multilaterales creíbles y verificables. Europa puede desempeñar un papel clave como mediador independiente, mientras organismos internacionales deben recuperar capacidad de arbitraje efectivo. Asimismo, es fundamental establecer canales de comunicación militar directa que reduzcan el riesgo de escaladas accidentales.

En conclusión, lo ocurrido confirma que ambas partes no buscaban un acuerdo, sino legitimar sus próximas acciones. Estados Unidos pretende justificar una escalada, mientras Irán busca capitalizar victimización internacional. Evitar un conflicto abierto exige liderazgo político, cooperación multilateral y compromisos verificables que transformen la diplomacia en una herramienta real de estabilidad global sostenible.

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Jorge Orlando Céliz Kuong
General de División en retiro, ex Comandante General del Ejército del Perú, especialista en Seguridad y Defensa con formación en Harvard y experiencia internacional en EE.UU. y la ONU.

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