El problema electoral en el Perú no radica únicamente en los resultados, sino en la percepción de falta de transparencia, debilidad institucional y politización del sistema. A diferencia de otros países con democracias consolidadas, donde los procesos electorales son previsibles y confiables, en el Perú persiste una sospecha recurrente que erosiona la legitimidad del voto.
Instituciones como la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el Jurado Nacional de Elecciones cumplen funciones técnicas esenciales; sin embargo, enfrentan un déficit de confianza ciudadana. En países como Canadá, Alemania o Chile, los organismos electorales están blindados por tres factores ,,,carrera técnica meritocrática, autonomía real y sanción ejemplar ante irregularidades. En el Perú, en cambio, la percepción de influencias políticas, operadores informales y falta de rendición de cuentas debilita el sistema.
Comparativamente, existen tres grandes diferencias:
Institucionalidad sólida vs. fragilidad estructural
En democracias avanzadas, las reglas no cambian en cada elección y los actores las respetan. En el Perú, las normas suelen modificarse y se judicializa el proceso político.
Confianza ciudadana vs. sospecha permanente
Mientras en otros países el resultado se acepta la misma noche electoral, en el Perú surgen cuestionamientos, narrativas de fraude y polarización extrema.
Profesionalización vs. improvisación
Sistemas electorales exitosos invierten en tecnología, capacitación y auditoría independiente. En el Perú, aún se perciben brechas en control y supervisión, especialmente en niveles operativos.
Respecto a prácticas indebidas, es importante ser rigurosos, toda acusación debe ser investigada y probada por las autoridades competentes. Sin evidencia judicial firme, no se puede afirmar responsabilidad directa de instituciones o personas. Sin embargo, este tipo de declaraciones sí reflejan un problema mayor, la crisis de credibilidad.
¿Cuál es la solución en esta época?
El Perú necesita una reforma electoral de nueva generación,
Auditoría internacional permanente (antes, durante y después del proceso).
Digitalización con trazabilidad total del voto, manteniendo respaldo físico.
Profesionalización absoluta del personal electoral, eliminando operadores informales.
Sanciones penales inmediatas y ejemplares ante cualquier intento de manipulación.
Transparencia en tiempo real accesible al ciudadano.
¿Qué debe plantearse en la segunda vuelta?
Un pacto democrático explícito entre candidatos,respeto a resultados verificables.
Compromiso de reforma institucional electoral en los primeros 100 días.
Observación internacional reforzada (OEA, Unión Europea).
Mensaje de unidad nacional que reduzca la confrontación.
El Perú no puede seguir atrapado en la sospecha. La democracia no solo debe ser limpia, sino parecerlo sin dudas.
El Perú debe alinearse con las democracias del mundo donde la ley se respeta, la transparencia se garantiza y nadie ,ni poder político ni intereses ocultos, esté por encima de la voluntad soberana del ciudadano.con responsabilidad Rafael Aita Campodónico.
Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000. Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.
