El plan migratorio vigente de la Unión Europea es el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo (PEMA), aprobado en mayo de 2024 y de aplicación obligatoria en los 27 Estados miembros desde el 12 de junio de 2026. Es la reforma más profunda del Sistema Europeo Común de Asilo en 30 años, diseñada para terminar con la crisis permanente que generó el reglamento de Dublín.
Se estructura en 5 ejes , importantes.
- Blindaje de la frontera exterior y cribado rápido, Todo irregular que cruce la frontera será sometido en 7 días a un procedimiento de screening en centros en la frontera, identificación, control de seguridad, registro biométrico y examen de salud. Es el filtro para separar a quien necesita asilo de quien será devuelto.
- Eurodac reforzado y procedimiento fronterizo acelerado,Se amplía la base de datos biométrica. Las solicitudes de nacionalidades con baja tasa de reconocimiento (<20%) se tramitarán en 12 semanas directamente en la frontera, con detención permitida. Facilita devoluciones rápidas.
- Solidaridad obligatoria pero flexible, Fin de la voluntariedad. Cada país debe elegir: acoger un cupo de solicitantes, pagar 20.000 euros por persona no acogida, o aportar apoyo operativo y logístico. Busca aliviar a los países de primera entrada como España, Italia y Grecia, que aplican el pacto con enfoque garantista según su gobierno.
- Reglamento de crisis e instrumentalización, En situaciones de llegada masiva o cuando un tercer país use migrantes como arma política (como Bielorrusia), se permite ampliar detenciones, retrasar registros y aplicar medidas excepcionales.
- Externalización, El pilar más controvertido. La UE formaliza y expande acuerdos con terceros países – Túnez, Egipto, Libia, Mauritania, Turquía – para que contengan flujos a cambio de financiación. ONG y académicos denuncian que institucionaliza la vulneración de derechos humanos y la externalización de fronteras. El Pacto confirma el endurecimiento de la política migratoria de los Veintisiete.
En paralelo, la Comisión presentó el Plan de Ejecución Común para transformar los actos legislativos en realidad palpable con infraestructura y legislación nacional.
Conclusiones
Europa ha cambiado el paradigma, de la gestión humanitaria a la gestión del riesgo. El PEMA resuelve dos problemas históricos: acaba con el bloqueo institucional y crea por primera vez un mecanismo de reparto obligatorio, más eficaz y solidario en teoría.
Sin embargo, el equilibrio es frágil. El Pacto apuesta por disuadir antes que integrar, más rapidez, más devoluciones y fronteras más duras, con menos garantías de acceso efectivo al asilo. La externalización compra estabilidad a corto plazo pero exporta el problema y debilita la credibilidad de Europa como defensora de derechos.
A futuro, el éxito dependerá de tres factores, 1) si la solidaridad flexible no se convierte en que los países ricos simplemente paguen para no acoger, 2) si los centros fronterizos respetan el derecho internacional, y 3) si la vía legal de migración laboral, que el Pacto apenas desarrolla, se abre de verdad para responder al envejecimiento demográfico europeo. Sin vías legales, la fortaleza será porosa.con responsabilidad Rafael Aita Campodónico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.
