Hay momentos que trascienden la formalidad de un cargo y se convierten en recuerdos que permanecen en la vida. Hoy, al celebrar el cumpleaños de Su Santidad , quiero expresar, desde mi querida Chiclayo, un saludo lleno de afecto, respeto y gratitud, acompañado de ese abrazo norteño que nace del corazón y que lleva consigo la calidez, la franqueza y la hospitalidad de nuestra tierra.
Tuve la oportunidad de coordinar contigo durante mi etapa como prefecto regional y, sobre todo, de conocerte más allá de las responsabilidades institucionales. Pude apreciar directamente tus capacidades, tu sentido de servicio, tu entrega y esa disposición permanente para trabajar por los demás. Aquella experiencia permitió construir un vínculo basado en el respeto, la confianza y la vocación de servicio, valores que hoy adquieren una dimensión todavía mayor al verte asumir la responsabilidad de conducir a la Iglesia universal.
Por ello, tu cumpleaños no es solamente una fecha personal, constituye también una oportunidad para reconocer una trayectoria de entrega y para renovar los mejores deseos por la misión que tienes por delante. La grandeza de una responsabilidad no se mide únicamente por el cargo que se ocupa, sino por la capacidad de poner ese cargo al servicio de las personas, especialmente de quienes más necesitan esperanza, acompañamiento y solidaridad.
En ese contexto, la posibilidad de volver a encontrarnos con motivo de una visita pastoral genera una especial satisfacción. Chiclayo, Lambayeque y todo el norte peruano tienen una identidad profundamente vinculada a la hospitalidad, al trabajo, a la fe y a la solidaridad. Recibir nuevamente al Papa significaría mucho más que un acontecimiento protocolar, sería un encuentro humano y espiritual, una oportunidad para renovar esperanzas y fortalecer los valores que nos unen como sociedad.
Una visita pastoral también puede convertirse en un espacio de diálogo con la realidad concreta de nuestro pueblo, sus necesidades, sus aspiraciones, sus desafíos sociales y económicos, pero también sus fortalezas, su capacidad de salir adelante y su permanente voluntad de construir un futuro mejor. El Papa que llega a una comunidad no solamente trae un mensaje; también escucha, observa y comparte las preocupaciones de quienes la integran.
Desde esa perspectiva, la visita esperada adquiere un profundo significado para Chiclayo. Sería una ocasión para mostrar al mundo el rostro de un norte peruano trabajador, solidario, emprendedor y orgulloso de sus raíces. Sería, asimismo, una oportunidad para reencontrarnos alrededor de valores que hoy resultan indispensables, respeto, unidad, responsabilidad, justicia, reconciliación y servicio.
Hoy, con especial satisfacción, quiero decir, ¡Feliz cumpleaños, Santo Padre León XIV! Recibe desde Chiclayo un abrazo grande, sincero y profundamente norteño. Que Dios acompañe cada paso de tu misión y fortalezca tu capacidad de servir, unir y llevar esperanza.
Y queda también una invitación cargada de ilusión: esperamos volver a verte en tu visita pastoral. Las puertas de Chiclayo estarán abiertas y sus brazos también. Porque los encuentros verdaderamente importantes no solamente se recuerdan: se esperan, se celebran y se agradecen.
Que tu visita sea un encuentro de fe, esperanza y fraternidad; pero, sobre todo, un encuentro de corazones. Chiclayo te espera con alegría, gratitud y satisfacción, como se recibe a quien ya conocemos, respetamos y sentimos cercano. con aprecio y respeto, Rafael Aita Campodónico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.
