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EsSalud: recuperar la seguridad social con gobernanza, control y cambio tecnológico

La crisis de EsSalud no puede analizarse únicamente desde sus cifras financieras ni desde la situación de sus hospitales. Es, fundamentalmente, un problema de gobernanza, gestión, control, continuidad institucional y capacidad para transformar los recursos aportados por los trabajadores y empleadores en una verdadera contraprestación de servicios de salud.

La seguridad social peruana tiene una historia que merece ser reconocida. Desde mi propia experiencia, desde niño fui testigo de su crecimiento y evolución, desde el antiguo IPSS hasta su transformación posterior en EsSalud. Esa trayectoria también estuvo vinculada a profesionales que entendieron la seguridad social como una institución destinada a proteger al trabajador y a su familia. Entre ellos recuerdo particularmente a mi padre, Juan Aita Valle, médico y administrador de hospitales, cuya experiencia representa una etapa en la que la gestión sanitaria debía combinar conocimiento médico, administración y responsabilidad institucional.

Posteriormente, desde mi responsabilidad como presidente de la Comisión de Seguridad Social del Congreso durante tres años, participé en una agenda orientada al cambio, al control y al mejoramiento de la función de contraprestación. La premisa era sencilla, pero fundamental: quien aporta al sistema tiene derecho a recibir servicios oportunos, eficientes y de calidad. La seguridad social no debe convertirse en una estructura burocrática que se justifica a sí misma; existe para responder al asegurado.

La situación actual obliga a recuperar esa perspectiva. EsSalud necesita una conducción profesional, estable y sometida a resultados verificables. La Ley N.° 27056 establece un Consejo Directivo integrado por representantes del Estado, empleadores y asegurados. La discusión contemporánea debe centrarse en cómo fortalecer esa estructura para impedir que los cambios políticos interrumpan la planificación institucional y para asegurar que quienes administran recursos respondan por sus resultados.

El problema gerencial aparece cuando una proporción excesiva del presupuesto termina comprometida en gastos administrativos y laborales, reduciendo el margen disponible para medicamentos, equipos, mantenimiento, infraestructura, diagnóstico y atención directa. Por ello, cualquier reforma seria debe establecer indicadores públicos de productividad y eficiencia. No basta conocer cuánto se gasta; hay que saber qué resultados produce cada sol.

La evaluación debe incluir, entre otros indicadores, tiempo para obtener una cita, tiempo de espera quirúrgica, disponibilidad de medicamentos, productividad de los establecimientos, utilización de equipos, ejecución de inversiones, mantenimiento de infraestructura y satisfacción del asegurado. La continuidad de los funcionarios debe estar vinculada al cumplimiento de objetivos y no únicamente a decisiones de confianza.

A ello debe sumarse un cambio tecnológico profundo. EsSalud necesita una historia clínica electrónica interoperable, telemedicina, inteligencia de datos para administrar citas y camas, sistemas predictivos para evitar el desabastecimiento de medicamentos, seguimiento digital de pacientes y tableros públicos de indicadores. La tecnología no debe ser un adorno; debe convertirse en una herramienta para reducir tiempos, eliminar duplicidades y acercar el servicio al asegurado.

También debe fortalecerse el control. Una institución que administra recursos de millones de asegurados necesita transparencia financiera, auditorías oportunas, trazabilidad de compras y evaluación permanente de resultados. Controlar no significa paralizar la administración; significa impedir que la ineficiencia, la improvisación o decisiones sin resultados terminen perjudicando al usuario.

Conclusiones

La reforma de EsSalud debe recuperar el sentido original de la seguridad social: aportes que se transforman en protección efectiva. Obreros y empleados, todos iguales.

Mi experiencia vinculada a la evolución del IPSS, mi conocimiento familiar de la gestión hospitalaria a través de Juan Aita Valle y mi posterior responsabilidad durante tres años al frente de la Comisión de Seguridad Social del Congreso forman parte de una perspectiva histórica desde la cual considero indispensable recuperar una agenda de cambio, control y eficiencia.

El futuro de EsSalud no debe construirse únicamente aumentando recursos. Debe construirse administrándolos mejor, profesionalizando la conducción, midiendo resultados, incorporando tecnología y colocando al asegurado como centro de la gestión.

La contraprestación no es un favor ni una concesión administrativa; es la razón de ser del sistema. Cada aporte debe traducirse en atención oportuna, medicamentos disponibles, hospitales funcionales, profesionales suficientes y servicios dignos.

EsSalud necesita volver a ser una institución de los asegurados, administrada con responsabilidad, controlada con transparencia y transformada mediante gestión profesional y tecnología.

Con inmensa responsabilidad.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

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