Tras los bochornosos incidentes protagonizados en la Cámara de Senadores el último sábado entre senadores de izquierda, senadores de derecha y ministros de estado en el marco del debate de las facultades legislativas aprobadas en Diputados, no queda duda alguna que la izquierda radical continuará con su estrategia de dinamitar el diálogo, obstruir el debate, generar desorden y entrampar al gobierno aunque en ese afán arrollen beneficios e intereses de la población. Los actores encargados de generar los incidentes esta vez fueron senadores de izquierda, la senadora Ruth Luque que llamó “miedoso” al Ministro del Interior, César Astudillo hizo un comentario entre dientes y generó los gritos destemplados de un caserito de la política “anfo”, el incendiario senador Iber Maraví, lo que terminó en una fuerte disputa con los senadores Lourdes Alcorta y Calisto Giampietri de las filas de Renovación Popular y otros más que intentaron calmar las aguas.
Visto en frío, se trató de una trampa tendida por Luque que dio pase magistral a los senadores Iber Maravi y Humberto Morales para crear caos y lo lograron; los ministros fujimoristas de las carteras del Interior y de Justicia cayeron en el juego de estos vulgares agitadores y algunos senadores también; que sepan todos que la baraja ya está abierta, que los amigos del Movadef, Fenatep, Conare – SUTEP y otros grupos violentistas aplicarán en las próximas sesiones la misma estrategia y el llamado a poner orden sin dilaciones será el senador Carlos Mesía, presidente de la Comisión de Constitución. Desde luego que todos ya estábamos advertidos del esfuerzo que haría la bancada de Juntos por el Perú por obstaculizar todo aquello que soliciten sus enemigos acérrimos de Fuerza Popular; por su parte, el oficialismo no puede tropezar con la misma piedra, César Astudillo y Ernesto Alvarez en adelante deberán de ignorar la insolencia de esos agitadores profesionales y no contribuir a que cumplan su objetivo que no es otro que dinamitar el diálogo; a su favor, la derecha tiene mayoría en Constitución del Senado y algunos senadores de otras bancadas de izquierda parece que no seguirán la misma línea que sus pares de bancada en Diputados así que el espacio para el diálogo alturado existe y con esta experiencia bien harían en no caer más en las provocaciones de estos agitadores que, sin duda, son expertos en estos menesteres. JPP aún tiene sangre en el ojo, su bandera es el NO, no esperemos que esté a la altura de las circunstancias, no esperemos de ellos reflexión o generosidad en aras del bien común, esperemos solamente su defensa cerrada de intereses subalternos e intereses propios.
Una pregunta que flota en el aire es entender el enorme disgusto y hasta temor de la izquierda por darle un papel protagónico mayor a las Fuerzas Armadas en la lucha contra la criminalidad o su rechazo frontal a reforzar los órganos de Inteligencia que es vital en la desarticulación de organizaciones criminales; será que la respuesta está en los nexos estrechos de parte de su representación con brazos políticos del MOVADEF, con la minería ilegal y con otras actividades ilícitas que buscan proteger? Probablemente, varios de estos camaradas le deban su curul a un sector importante de esos grupos por lo que declarar grupos hostiles a quienes son parte de su bolsón electoral es inviable para ellos.
Astudillo sabe que es repudiado por los comunistas que no le perdonan su lucha contra el terrorismo, tampoco le perdonan la derrota definitiva al MRTA durante la operación Chavín de Huántar, hace mal entonces en dejarse arrastrar a confrontaciones montadas por estos operadores del caos; que le quede de lección al gobierno para evitar en las siguientes sesiones sucumbir a la tentación de entrar a terrenos minados montados por comunistas profesionales en el petardeo como Iber Maraví, “caserito” de DIRCOTE en la década del 80, según lo registrado en múltiples atestados policiales en Huamanga y Ayacucho.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.
