El primero de octubre de 1790 el periodista español-argentino Francisco Cabello y Mesa, que firmaba bajo el seudónimo de Jaime Bausate y Mesa, fundó el “Diario de Lima”, entre otras publicaciones en las que participaba en Argentina, Uruguay y Perú. Recogiendo esa fecha, a mediados del siglo XX, se instituyó la celebración del Día del Periodista en nuestro país.
En estos días, es muy frecuente que en las redes sociales, plataformas personales, y medios digitales, empiecen los saludos y halagos entre colegas que celebran su día con mucha algarabía y orgullo.
Pienso que, como muchas actividades en el Perú, debería hacerse una reflexión profunda sobre la idoneidad en su ejercicio y si en la actualidad el periodismo está cumpliendo el rol social que le toca, o no.
Siempre intento ir a la etimología para entender el origen de las cosas, y la primera sorpresa que me encontré es que en sí mismo el término no está relacionado a nada vinculado a su naturaleza informativa, sino más bien a la periodicidad de la actividad. Tanto en el griego, como en el latín, la palabras existentes son “periódico”, relativa a la frecuencia, e “ismo” que está referida a una doctrina o pensamiento.
Una simple definición de periodismo podría ser «profesión que se dedica a recoger y transmitir noticias en intervalos regulares de tiempo». Es decir, el periodismo es la actividad que, obteniendo información, la difunde, para lo cual utiliza diferentes medios o plataformas de comunicación.
Hay distintas maneras de ejercer este oficio, aunque diera la impresión que hoy en día, más que divulgar la información objetiva, el hecho real, se opta por el periodismo de opinión, que vendría a ser más bien la interpretación de los hechos antes mencionados, desde la óptica del periodista.
Este periodismo de opinión pareciera más bien centrarse muchas veces en el afán de los periodistas en que el público sepa qué es lo que ellos piensan de los hechos, antes que la noticia en sí misma. Otro fenómeno recurrente se da cuando, entrevistando a alguien, pretenden ser ellos los que den las respuestas a sus propias preguntas, dejando a un lado al entrevistado.
Pero no son los únicos riesgos del periodismo, está el de la desinformación, es decir cuando se brinda una data confusa que, lejos de acercarte al hecho, te confunde sobre él; o la información incompleta, que no permite tener una visión íntegra del hecho y por lo tanto, la opinión que uno se forme será parcial.
Peor aún es la mala información. Esto es más grave, porque podría implicar una intencionalidad en brindar información equivocada con otros fines. Otras tantas veces se cae en la difamación y hasta en la calumnia, sin importar la reputación y la buena honra que toda persona merece.
El Papa Francisco en una reciente entrevista resaltaba como otra desviación del periodismo la coprofilia, es decir la inclinación por lo sucio, por la cochino. Y destacaba cómo cierto tipo de periodismo vive de difundir lo oscuro, lo escandaloso, lo asqueroso y pestilente.
Un periodismo responsable debe buscar la verdad, es decir la realidad de los hechos, con objetividad. Debe investigar, buscar diversas fuentes. Debe ser descriptivo y claro, para que las personas puedan entender con transparencia la noticia.
No debe omitir la información, o en todo caso dejar en claro que la información que se está difundiendo, es incompleta. No debe caer en el facilismo de la exageración o del sensacionalismo. Debe ser despersonalizado, es decir el protagonista es la noticia no el periodista.
Debe también ser respetuoso y estar abierto a reconocer el error y rectificarse. De esa manera generará confianza y conectará con sus lectores, radioescuchas, televidentes o seguidores.
Un periodismo bien ejercido podría convertirse en un agente de cambio social, podría contribuir en la construcción de una sociedad más justa y reconciliada.
Feliz día del periodista!
Guillermo Ackermann Menacho.
Desde hace más de 38 años me desempeño en la industria de las comunicaciones y el marketing, ejerciendo tanto en medios tradicionales, como radio y televisión, así como en la producción independiente de contenidos audiovisuales, documentales, videos institucionales, programas televisivos y radiales y publicidad. He sido productor ejecutivo de material realizado en 24 países. Desde mi juventud he estado involucrado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como gestor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar y quiero ser protagonista.


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