Josef Zielinski Flores Opinión

¡Que empiecen los juegos!

¡Empezó la feria electoral en nuestro país! No dudo que esta será – como todos los años electorales – impredecible, sucia, llena de promesas vacuas e improvisados postulantes, con más de un farandulero con ganas de ser congresista, con alguno que otro desubicado candidato bailando reguetón (por cierto pisoteando ese elemento tan importante en la política que es el gravitas), entre muchas otras perlas. Realmente podemos decir de todo sobre la política peruana, pero no podemos negar que es en extremo entretenida, aunque en muchas ocasiones la actitud, capacidad y conocimientos de muchos políticos nos den vergüenza ajena.

Siempre lo he dicho. La política peruana – y más aún los procesos electorales – es como un libro de Agatha Christie, nunca nos podremos imaginar que cosa sucederá en la página siguiente. Sin embargo hay algo que si se ha repetido mucho en las últimas elecciones y es que el que empieza primero en la competencia (como sucede en casi toda carrera de fondo) no gana las elecciones. Y este es el riego que estoy seguro ya deben haber evaluado en las filas de Restauración Nacional con su candidato George Forsyth (o Yorch Forsay como curiosamente ha aparecido mal escrito su nombre en muchas pintas a lo largo de todo el territorio nacional, que los que tenemos algo de experiencia en éstos avatares, sabemos que no es por casualidad o involuntario error), que es más que fijo se convertirá en el centro de los ataques de adversarios con motivos diversos como su juventud, su nacimiento fuera del Perú o su efímera relación con Vanessa Terkes, quien incluso lo acusa de maltrato psicológico.

Por otro lado, los guiños al militarismo los tenemos por el lado de Daniel Urresti – casi fijo candidato a la presidencia por Podemos Perú – quien va segundo en las encuestas (aunque muy alejado del primero) y quien ha demostrado tener mucha “chispa” en redes sociales y medios de prensa para insultar a sus oponentes, pero queda en duda tenga la misma capacidad para dirigir un país tan complejo como el Perú. En su contra tiene el pertenecer al tan desprestigiado congreso actual, además de líos judiciales aún no completamente clarificados y el cuestionable “club electoral” que lo respalda (Podemos Perú). Veamos si su “chispa” le sirve para salir bien librado de esto.

En tercer lugar tenemos a la – ya pareciera – inacabable Keiko Fujimori. Es más que un hecho que el fujimorismo está dispuesto a morir por su lidereza, quien al parecer de manera muy estoica está soportando la pesada carga que su apellido lleva. Es más que claro que apenas ella lance su candidatura de manera formal, los ataques vendrán de todos lados y por cualquier motivo (hay mucho de irracionalidad en el antifujimorismo), pero eso no hará más que entretener a la tribuna, que – como siempre – estará sedienta de sangre y mejor aún si esta es naranja. Ahora bien, lo único que me atrevería a predecir – algo muy riesgoso en las elecciones peruanas – es que por el voto duro del fujimorismo no me extrañaría que ella nuevamente vuelva a llegar a la segunda vuelta, donde el antifujimorismo y la eventual torpeza fujimorista se encargarán de sepultarla nuevamente, pero ya vemos que en política no existen los muertos.

Ya más atrás, tenemos a la izquierda como siempre desunida, que al parecer va a tener un rosario de candidatos con Verónica Mendoza, Marco Arana (aunque se habla de un eventual matrimonio por conveniencia entre Nuevo Perú y el Frente Amplio, que ya sabemos cómo va a terminar), Vladimir Cerrón y un curioso cambio de timón de Julio Guzmán, quien se ha tirado más a la izquierda en su alianza con Fuerza Ciudadana (agrupación política de Salomón Lerner Ghitis) y que definitivamente le restará votos a Mendoza. Sin embargo Guzmán parece no ha podido recuperarse de lo lapidario que fue el video en el que se le ve huyendo del edificio del famoso episodio del incendio, además del poco carácter y convicción mostrado en repetidas entrevistas y el mote que en ciertos círculos que se le ha colocado al Partido Morado de “nuevo toledismo”.

Y tampoco podemos olvidar a Cesar Acuña, quien – nos guste o no – maneja el que probablemente sea el partido político nacional mejor organizado. A pesar de sus evidentes limitaciones como candidato, no descartemos que nos pueda dar una sorpresa (más aún en un país como el nuestro).

Ya más atrás encontramos a candidatos interesantes, pero respaldados por plataformas muy precarias o cuestionadas (caso específico de Hernando De Soto), curiosas inscripciones de último minuto (Roque Benavides en el APRA) o fallidos intentos de alianzas entre pequeños jugadores (PPC y Cilloniz) y los duelos internos de la gran decepción del último año que es Acción Popular, frente que no ha aprovechado ese gran capital electoral que logró en los últimos procesos electorales, no obstante el aceptable desempeño de Jorge Muñoz en Lima, pero el pésimo desenvolvimiento de su bancada parlamentaria.

¿Hay espacio para alguien más? ¿Tal vez algún outsider? No lo descartemos. Como dije anteriormente, la política peruana es impredecible. Por el bien de todos nosotros, los ciudadanos debemos hacer algo para que se vuelva mucho más aburrida.

Josef Zielinski Flores.
Abogado por la Universidad de Lima y Máster en Acción Política por la Universidad Rey Juan Carlos I de España.  Miembro del Instituto de Estudios Social Cristianos (IESC) y profesor de ciencia política y problemática nacional en la facultad de derecho de la Universidad de Lima. Anteriormente se ha desempeñado como editor de la Revista Testimonio y como director ejecutivo del Instituto Peruano de Economía Social de Mercado – IPESM. Asimismo, ha sido colaborador de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales – FAES, con sede en Madrid y la Sociedad Internacional por los DD.HH. con sede en Frankfurt. Actualmente colabora activamente con la Fundación Konrad Adenauer de Alemania.

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