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No solo de redes viven las campañas

Un inminente rebrote de la pandemia covid-19 golpeará al Perú a mediados de diciembre, hecho que se puede pronosticar porque las etapas del ciclo europeo de la pandemia se han reproducido dos meses después en América Latina, y desde mediados de octubre el rebrote es muy fuerte en Europa (la semana pasada España decretó estado de alarma en Madrid; Francia, toque de queda en París y siete ciudades; Italia ídem en Roma, Nápoles y Milán), con un gran incremento del número de personas que contrae la enfermedad y que mueren por el virus de marras.

En ese momento futuro, en menos de dos meses, los partidos políticos en Perú habrán designado oficialmente a sus candidatos presidenciales, quienes iniciarán también “oficialmente” sus campañas electorales presidenciales.

En esas circunstancias, al existir mucha vulnerabilidad por el contagio de covid-19, se ha dicho que no habrá campaña terrestre, es decir, los candidatos y sus séquitos no recorrerán calles, plazas ni mercados, tampoco habrá mítines (chicos, medianos y grandes), para evitar las aglomeraciones de personas y así no propiciar el contagio.

Como también se ha dicho, ante la imposibilidad del contacto directo, las campañas se trasladarán a las redes sociales. Esta idea se ha generalizado, la prensa se ha encargado de difundirla, y se asume como válida.

Es cierto, eso ocurrirá, pero no solo eso, habrá otras condiciones (no solo desaparecerá la campaña terrestre) y otras respuestas (no solo el uso de redes sociales), que también otorgarán características especiales a la campaña.

Además de una campaña en que el contacto directo se reducirá al mínimo para evitar el contagio, también estará prohibido a los candidatos la contratación de publicidad en televisión y radio, esto es parte de las nuevas reglas de juego electorales en el país. Con este cambio, se romperá la hegemonía publicitaria de los candidatos económicamente más poderosos, y se dará paso al principio de la equidad electoral mediante la llamada franja electoral, que pagará el Estado peruano a los medios.

Otro aspecto que debe cambiar en la próxima campaña presidencial es la donación de grandes sumas de dinero de empresarios a candidatos, pues al ver lo ocurrido con el caso Odebtecht, no estarán muy dispuestos a donar dinero negro a postulantes presidenciales a cambio de favores políticos e influencia a futuro. Simplemente, lo pensarán bien, y el deseo de no terminar en la cárcel, los llevará a no ser “generosos” con los candidatos. Esperemos que tampoco haya financiamiento con dinero ilícito de narcotraficantes, mineros ilegales, taladores de bosques, traficantes ilegales de madera, extorsionadores, capos de organizaciones criminales, y más… que, como se sabe, financian campañas políticas a cambio de grandes beneficios.

De manera que no habrá campaña terrestre, no habrá contratación directa de publicidad en radio y televisión, y no habrá dinero negro en abundancia. Estas son tres características, entre otras, de la campaña presidencial que se avecina.

La respuesta a estas condiciones se dará en varios frentes. Por un lado, las campañas se volcarán a los medios de comunicación digital que, al crecer el alcance de Internet por efecto del confinamiento, tendrán una mayor cobertura, pero no lo suficiente, pues todavía un tercio de la población del país no tiene acceso a Internet, y quienes lo tienen, no necesariamente se interesan en la información política, pues prefieren contenidos de entretenimiento (música, videojuegos, deportes, etcétera).

Otra respuesta será el uso de publicidad exterior (paneles, afiches, pintas), y las calles y carreteras serán un medio de comunicación más atractivo que en otras elecciones.

En las circunstancias descritas, los candidatos se verán obligados a movilizar a los comités partidarios establecidos en sectores, distritos, provincias y regiones del Perú, para que, con la distancia social debida, hagan campaña “puerta a puerta”, “boca a boca”, para convencer a los votantes.

Sin lugar a dudas, será un proceso electoral muy diferente, con campañas diferentes, en medio de una pandemia insólita que ha cobrado ya más de 84 mil muertes, y en que la necesidad de buscar votos desarrollará la creatividad y la innovación de candidatos / partidos / estrategas / publicistas…. De manera que otra respuesta será la creatividad y la innovación.

Los peruanos, ante el agotamiento del sistema político por efecto de la corrupción e incapacidad de la gestión pública, esperaremos una campaña transparente, donde la verdad y honestidad sean los principales argumentos para convencernos por quién votar.

Luis Benavente Gianella.
Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Magíster en Administración, graduado por la Universidad de Lima. Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Hermilio Valdizán de Huánuco. Actualmente se desempeña como director ejecutivo de Vox Populi Consultoría y analista político en medios de comunicación nacionales e internacionales.

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