Hace escasos días la Argentina tuvo sus P.A.S.O., las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias donde los diferentes frentes y partidos políticos dirimen sus internas para presentarse en las próximas elecciones de noviembre de medio término, para elegir legisladores locales, provinciales y nacionales. Cabe destacarse que en nuestros país las elecciones son obligatorias y hay una asistencia a las urnas que oscila entre el 72% y el 80% con picos del 85% según la elección; en éstas P.A.S.O. votó alrededor del 66% se considera que por efecto de la pandemia del COVID-19.
Esta introducción no tiene por objeto analizar el resultado electoral, sino escribir sobre la conformación de las opiniones individuales de las personas, en tanto que se considera que el voto es, pensado en término conductuales, la manifestación visible de una opinión.
En su ya clásico libro de Opinión Pública, el investigador Vincent Price (homónimo del actor de cine de terror norteamericano) destaca que una opinión es una especie de cálculo mental, en donde intervienen a) esquemas, que es una estructura cognitiva que representa el conocimiento sobre un concepto dado, son filtros perceptuales que forman la base para las inferencias, b) valores, que es una creencia respecto a lo que es deseable, son pautas para la conducta personal y social, planes que guían la acción personal y c) identificación de grupos, que es el propio auto concepto, el sistema de creencias de una persona sobre sus características personales y sociales, relacionado a la identidad personal y social.
Desde nuestras investigaciones de campo surge como necesario sumar un cuarto factor al proceso de formación de las opiniones individuales que serían d) las redes sociales, dado que, y de acuerdo a las voces de grupos focales realizados, “se transmiten los comportamientos sociales en las redes”; agregando otras de las voces, que “las personas somos como somos, y se refleja en todo lo que haces y en las redes también”; señaló otro integrante de los grupos focales que “está claro que una red social no te define como persona, pero sí o sí te transforma… puede contribuir en parte a definirte. Ser un rasgo más de tu personalidad”.
Consideramos que si bien desde el principio de la humanidad las sociedades vivieron en redes, las actuales redes sociales 2.0 nos reconfiguran en términos culturales, sociales, económicos y políticos; pero debiendo aclarar que en Argentina se evidencian limitaciones en términos geográficos (lugares sin red, con mala señal, con poco proveedores del servicio de internet), inequidades en términos socio económicos (alta portabilidad numérica de celulares sin distinción casi de clase social, pero con barreras de acceso de PC /notebook/ netbooK en sectores con menos posibilidades económicas), a la vez que es también desigual la existencia de internet en los hogares.
Realizando entonces la salvedad de vivir en sociedades fragmentadas e inequitativas, debemos en determinadas poblaciones tener en cuenta a las redes sociales en lo que Vincent Price llama los apuntalamientos psicológicos de las opiniones de las personas, estudio que hemos publicado junto a otras investigaciones en nuestro libro sobre Comunicación Política y redes sociales[1].
[1] Comunicación política y redes sociales. Gustavo F González (compilador) EDULP, Ediciones de la Universidad Nacional de La Plata, 2019. Disponible en http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/84036
¿TENES EN CUENTA A LAS REDES SOCIALES A LA HORA DE VOTAR?

Cómo se muestra en el gráfico, para sostener nuestras afirmaciones además de grupos focales llevamos a cabo encuestas domiciliarias y telefónicas, las cuales nos confirman que un 44% presta mucha y poca atención (18% más 26%) en la encuesta domiciliaria y un 55% presta mucha y poca atención (17% más 38%) en la telefónica a las redes sociales a la hora de sufragar; el 53% en la domiciliaria y el 45% en la telefónica dice que no presta atención; y el 3% de los encuestados en forma domiciliaria dijo no saber.
La encuesta domiciliaria procesada con el paquete estadístico SPSS nos permitió correlacionar la variable “prestar atención a las redes sociales a la hora de votar” y “edad”, concluyendo que es a partir de los 71 años donde se desarticula completamente la incidencia de las redes sociales en el voto, como marcador de lo etario de esa díada relacional; asimismo en la edad de 63 a 70 años ningún encuestado señaló prestar mucha atención a las redes sociales al momento del voto.
Los resultados de nuestras investigaciones son similares a un estudio desarrollado en Ecuador por Barredo Ibáñez, Rivera y Amézquitan para las elecciones municipales de 2014, ante la pregunta “Influencia de la información que circula en las redes sobre la intención de voto”, destacan los autores que “casi el 50% de los encuestados sostenían que la información circulante en las redes era su principal fuente de información, o acaso tan importante como la que se distribuía a través de los surtidores convencionales”.
Por otra parte, un estudio realizado en Chile por Navia y Ulriksen Lira sobre la participación electoral entre los años 2009 y 2013, “evidencia que el consumo de medios y redes sociales influye en la formación de opiniones”.
En investigaciones anteriores[1] hemos demostrado que la ciudadanía desarrolla una alta interacción en las redes sociales intrasector, sin embargo los ciudadanos son más pasivos que activos en la interrelación con periodistas/medios de comunicación, políticos y políticas en ese uso de las redes sociales, no logrando un empoderamiento que ponga en crisis las condiciones de producción y reproducción del poder.
El medio es el mensaje señalaba Mcluhan, deberemos (re) visitar al autor, en el marco de esa máxima mcluhiana las redes sociales son performativas, como antes lo hiciera la televisión, la internet y su tecnología alteran el dispositivo sensorial humano, “Todo medio de expresión transforma sustancialmente la sensibilidad humana de manera, sobre todo, subconsciente e imprevisible”.
Repensar los procesos de formación y/o cambio de las opiniones políticas individuales de las personas nos llevan a considerar que para atender/ entender/ estudiar las mismas, deben tenerse en cuenta en el marco de lo definido por Price los esquemas, los valores, la identificación de grupo y, según nuestros estudios, la participación (en todas sus dimensiones) en redes sociales.
Esa multidimensionalidad de las redes sociales son las que permiten observar y analizar los procesos actuales de la formación de las opiniones, junto a los conceptos tradicionales señalados, en un mundo interconectado y global con personas que derriban sus propias fronteras materiales y simbólicas; hoy lo tecnológico nos atraviesa, nos modifica, nos constituye en consumidores, productores, difusores, comentaristas, críticos, apologistas, militantes; ciudadanos de ésta era performativa.
Consideramos que el modelo empleado por Price para entender / comprender / explicar los procesos de formación y/o cambio de las opiniones de las personas, en nuestro caso las políticas, tiene una carencia: el de la comunicación en sí misma.
La filosofía, la antropología, la historia, la sociología, las ciencias políticas, la comunicación, hasta el derecho, entre otras ciencias, analizan, estudian y explican manifestaciones políticas, sociales, culturales, históricas, jurídicas e incluso económicas por las formas, modos, técnicas, métodos, estilos en las que diferentes culturas, civilizaciones, poblaciones, pueblos, naciones se desarrollaron dejando plasmado, evidenciado su idiosincrasia, formas y modos de desarrollo, a la vez que sus características epocales y contextuales.
No señalamos un determinismo tecnológico evidenciado en las redes sociales; destacamos que la historia de los procesos paracomunicacionales es la historia de la humanidad, por lo cual no podemos desentendernos de las formas, modos y técnicas a partir de los cuales los individuos se comunican, hablan, se conectan, intercambian, siguen a otros, postean, etc. es decir construyen su subjetividad como sujetos, pero también como civilización de época.
Afirmamos además que los diversos tipos de confinamiento establecidos por los distintos países en el marco de la pandemia del COVID-19 aceleraron los procesos de participación en redes sociales de las poblaciones, a la vez que numerosas actividades económicas, políticas, sociales, culturales, educativas debieron llevarse a cabo obligatoriamente en forma virtual; poseemos estudios de los que daremos cuenta en próximas columnas de opinión.
Señalamos entonces que esas formas comunicacionales, en términos absolutos, junto al conocimiento (esquemas), gustos (valores), filiaciones (identificación de grupo) se ponen en acción en los procesos de formación y/o cambio de las opiniones de las personas.
[1] Comunicación política, periodistas, políticos y la opinión pública. Definiciones, conceptos e investigación de campo. Gustavo F González (compilador). Ediciones de Periodismo y Comunicación, FPyCS, UNLP, 2017. Disponible en http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/65185
Gustavo Fabián González.
Periodista. Licenciado en Comunicación Social (UNLP). Especialista en Ciencias Sociales con mención en Ciencias Políticas (FLACSO Argentina). Director del CICEOP (estudios de opinión pública) FPyCS. UNLP. Compilador del libro Comunicación Política, periodistas, políticos y la opinión pública. Definiciones, conceptos e investigación de campo, disponible en:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/65185 Compilador del libro Comunicación política y redes sociales, disponible
en: http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/84036 . Actualmente dirige la investigación análisis del uso diferencial de las redes sociales por los integrantes del espacio de la comunicación política: políticos, periodistas y opinión pública.


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