Luis Otoya Trelles Opinión

Destruyendo confianza

Muchos quedamos sorprendidos al saber que Pedro Castillo, en su primer viaje como gobernante del Perú, había decidido ir a los Estados Unidos de Norteamérica.

Parecía una buena señal que, un político de izquierda, decidiera ir a la Meca del capitalismo para presentar a su gobierno y que, tratando de ganar respeto en la comunidad internacional, comenzara sus discursos afirmando que “no era comunista, ni había llegado a gobernar para quitar nada a nadie”. Era un gesto que marcaba distancias del Castillo candidato y sus propuestas radicales, con el Castillo ya gobernante que parecía girar el timón hacia una ruta más socialista que comunista.

A la vez, era contradictorio con el propósito, el hecho que Castillo no llevara en su equipo a Julio Velarde, quien con su aval podría haber generado confianza en los inversionistas. Al no hacerlo hemos perdido una buena oportunidad para presentarnos como un país seguro y predictible para las inversiones, respetuoso de los TLC que mejorarían nuestras exportaciones y promocionarnos como atractivo destino turístico.

Pero lo que ha quedado claro es que, a Cerrón y a Perú Libre, el viaje a USA no les gustó nada y mucho menos que Castillo, en sus discursos, minimizara su gran promesa de campaña de convocar a una asamblea constituyente.  

Ha sido fácil darse cuenta de esto porque Castillo aún no había terminado de aterrizar en Lima, cuando Bellido ya había salido a torpedear los logros del viaje, amenazando con nacionalizar el gas de Camisea.

El “cuy de tres cabezas” que conduce este gobierno reaparecía para generar incertidumbre, poner al Perú de cabeza y perder credibilidad ante la comunidad económica internacional. ¿A quién se le debería creer? A Castillo que dice “no vamos a expropiar nada a nadie”. A Bellido que lo corrige diciendo “nacionalizaremos el gas” o a Dina Boluarte declarando “no deben exportar nuestros recursos porque no dejan nada al Perú”.

La “palabra de maestro” ha sido puesta a prueba y ha fracasado. No corregir de inmediato, con firmeza las declaraciones de Bellido, tiran por tierra los logros de su viaje. Los hechos ratifican lo que pensaban de Castillo en la comunidad internacional, desde antes de su discurso, que su gobierno no es confiable.

Como si lo de Camisea no hubiese sido suficiente, anteayer vimos a Verónica Mendoza, la aliada caviar de Castillo, declarar después de una reunión con Bellido en la PCM, dando la primicia que el gobierno en los próximos días anunciaría el lanzamiento de una segunda reforma agraria. Una muy mala señal para los empresarios agrícolas que después de cincuenta años aún no logran recuperar el nivel alcanzado antes de los estragos causados por la reforma agraria de Velasco Alvarado.

Esto coincide con la preocupación del empresariado de todos los tamaños que, desde el lunes 4 de octubre, deberá reintegrar a sus labores al personal que fue afectado por la Suspensión Perfecta. Es previsible que aquellos que aún no cubren las pérdidas de los meses de encierro durante la pandemia, podrían decidir cerrar sus negocios, lo que generaría más desempleo e informalidad. Además, el gobierno tiene en sus planes inmediatos una reforma tributaria para mejorar la recaudación por impuestos, lo que muchos consideran una torpeza implementarlo en este momento, en que la desconfianza e incertidumbre crece ante la posibilidad de un cambio de Constitución.

En conclusión, todo lo bueno que NO pasa en el Perú, se debe a las indecisiones de Pedro Castillo. Sin liderazgo, pareciera que todos se hubieran puesto de acuerdo para destruir la confianza que tenían en el gobierno los empresarios que votaron por Castillo, que ilusamente aún creían que su gobierno tenía la capacidad de enmendar el rumbo a tiempo.

Este gobierno parece un camión que marcha contra el tráfico, cargado de explosivas propuestas, llevando a funcionarios mediocres. Sabemos que chofer no sabe manejar, ni respeta las señales. Lamentablemente todavía no aparece alguien con autoridad que, con la ley en la mano, se atreva a detenerlo. A pesar de ser conscientes de todo, lo dejamos seguir, sabiendo que en cualquier momento puede reventar el país con nosotros dentro.

¿Qué esperan AP y APP para unirse a la oposición democrática? ¿Qué más tiene que suceder para que se decidan?

¡Hasta ahora sólo contamos con cincuenta valerosos votos, que todavía no son suficientes!

Luis Otoya Trelles
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

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