Opinión Víctor Velásquez

Estrategia sin tiempo

Vivimos hoy, en un enfrentamiento entre lo clásico u occidental y lo no clásico u oriental, lo cual da como resultado, un permanente desajuste que se produce por la falta de correlación entre las normas y los valores, entre los sistemas y las tendencias presentes en nuestra sociedad y su enfrentamiento con los procesos que debe afrontar. Esta situación sumada a la corriente subversiva, perturba y desconcierta, pero no debiera ser motivo para cambiar de la democracia al chavismo y menos al maoísmo.

Por un lado está el Estado en que se ve vacío de poder, insegura, vacilante, pero democracia al fin, y en el otro, aventureros del desorden, que con recetas de las décadas de los sesentas u ochentas, con experiencias de crisis en países como Cuba o Venezuela o la misma Bolivia, pretenden impone ideologías extranjeras como solución.

Por un lado esta, la democracia, con errores, perfectible, y por el otro la subversión. Los segundos asesinan, roban, raptan, se enfrentan a los representantes del orden y cuando son ultimados, se les hace apología del martirio en defensa de la miseria de los pueblos y de la opresión de la oligarquía; pero cuando matan y eluden a la ley, propagandizan que lo hacen a nombre de la justicia y de la libertad. El objetivo del pueblo, hoy,  es la restauración de la democracia.

Una cosa es bien cierta. Si queremos seguir siendo una república democrática, libre de la órbita comunista, debemos conocer al enemigo para derrotarlo. Una vez conocido, emplear estrategias y tácticas no tan convencionales.

En la guerra subversiva y revolucionaria, el proceso no trata del dominio del territorio enemigo ni la destrucción de las fuerzas armadas, sino que el objetivo es la apropiación de la población. Empero, no se busca la dominación material de ésta, sino su conquista psicológica, la apropiación de su psiquis.

Mao considera tres grandes fases. La primera, es la organización, consolidación y preservación de zonas regionales, en la que el adoctrinamiento político es vital. La segunda, es de expansión progresiva que prioriza el empleo de la guerra de guerrillas. La tercera, es la desaparición de autoridades de oposición, así como de las fuerzas armadas que lo apoyan.  Es decir, la preservación de las fuerzas armadas es solo un pasaje para su reconversión o eliminación, después.

Es conocido que Ho Chi Ming, siguiendo el lineamiento chino, busco el apoyo de las masas campesinas, como lo había hecho Mao, y lo consiguió a medias Abimael Guzmán. Curiosamente, como lo hace ahora Castillo, también, esgrimió la bandera de la reforma agraria, alentando el odio contra el orden feudal – hoy inexistente, pero efectivista- e invocando una posición nacionalista en lo que a recursos naturales se refiere.  A estos se suma, el empleo de la droga, como enemigo temible antes que combates o encuentros, ya que les proporciona una fuente inagotable en su financiamiento y además, tiende a la destrucción del hombre, por socavamiento de su salud y moralidad.

Si se cumple la teoría de que “el pescado se comienza a podrir por la cabeza”, la muerte de su líder Abimael Guzmán, ha dejado un vacío difícil de llenar. Sus estrategas políticos Cerrón, Bermejo y Bellido, enfrentan procesos judiciales, insalvables. Sus estrategas militares están focalizados en el VRAEM. Su grupo partidario, parece que va a dividirse aún más en el Congreso. Ergo, la balanza, se empieza a inclinar sobre la restauración de la democracia.

De cara al problema de ser seguir siendo demócratas o no, el ejército y las demás instituciones de las fuerzas armadas no deben los únicos empeñados en la ruda contienda, mientras que el resto de la sociedad, continúa como en tiempo de paz.

En el camino, para vencer este adversario político, ya en el gobierno, los integrantes de las fuerzas armadas, no deberían estar alejados y ajenos a la política ni a los políticos y tendrían que iniciar su entrenamiento político paralelamente al militar. Esto quiere decir, priorizar la agitación y la propaganda antes que el combate por medio de fuego y el movimiento.

Mientras que en el Perú no se aperciba del estado real de la situación y, libre de la amenaza comunista, se dedique en primer lugar a resolver los graves problemas que generan crisis y enfrentamientos, desde el punto de vista político, económico y psicosocial; mientras no se le asigne a la educación la importancia que tiene, y lo medios que necesita, como factor determinante para contrarrestar la crisis, sucumbiremos, ante la pereza de los indolentes, el júbilo de los desposeídos que nunca tuvieron nada que perder, la extrañeza de los intelectuales que presagiaron el caos y la deshumanización de los aliados, víctimas de su falta de patriotismo y pobreza de sus propias convicciones.

Victor Velasquez Perez Salmon.  Coronel del Ejército del Perú en Situación de Retiro. Se ha desempeñado como Catedrático de Historia Militar en la Escuela Superior de Guerra, Director de la Comisión Permanente de Historia, y miembro del Proyecto Ejercito 2001.  Es autor de varias publicaciones de historia, ensayos, poesía y cuento.   

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