¡El pueblo unido jamás será vencido! Esta poderosa frase nos trae recuerdos de diferentes etapas de nuestra vida. Ahora, como antes, tiene un significado tan importante que nos debería llevar a la reflexión.
En mi época universitaria era una arenga infaltable en la protesta estudiantil. Para otros una forma de expresar fuerza en la lucha sindical. En la adversidad se ha convertido en un lema que nos une, que estimula nuestra solidaridad y despierta nuestra consciencia.
¡En los momentos más difíciles de nuestro país los peruanos no hemos “arrugado”! En la más severa crisis económica que generó muchísimo desempleo, surgió el espíritu emprendedor de los peruanos que, al encontrarse sin trabajo, decidieron ser sus propios jefes y formaron junto a sus familias, miles de micro empresas, que generaron cientos de miles de empleo directo que puso dinero en el bolsillo de la gente, reduciendo significativamente el tremendo impacto social que pudo ocasionar.
En la pandemia, con disciplina, esquivamos la muerte y aprendimos a sobrevivir con poco. Los que más nos enseñaron, fueron los que menos tienen. Aprendimos a ser más solidarios. Mientras enfrentábamos a la muerte y el hambre a la vez, aparecieron las salvadoras “ollitas comunes” que se pusieron al hombro a sus comunidades. Mujeres “guerreras” se unieron, tocando las puertas de vecinos bondadosos y con la poca platita que se “recurseaban” armaban un menú. Unas se encargaban de comprar, otras de cocinar, poniendo cada día al mediodía, por sólo dos soles, un plato de comida en la mesa de sus vecinos que durante los meses de encierro no pudieron generar ingresos.
Ni el más organizado programa social del gobierno o sus tardíos bonos, pueden compararse con la oportuna e invalorable ayuda que pudieron ofrecer nuestras corajudas mujeres con esta solidaria iniciativa popular. Iniciativas loables como esta, y otras que muchos no llegan a conocer, son parte de las soluciones que nacen del pueblo, para el pueblo, ante los grandes problemas del país y la inacción de los gobiernos de las últimas dos décadas.
Vivimos momentos de incertidumbre, el pueblo esta desconcertado, una vez más se siente engañado. Hasta hoy sólo ve enfrentamiento, intolerancia y una gran lucha por una nueva Constitución, que ahorita no se la puede comer, ni paga sus gastos.
Nuestra resiliencia hasta ahora nos ha salvado. Esto ha sido posible por la actitud del pueblo peruano que no se paraliza ante la desgracia, no se amilana ante el desafío, que se fortalece ante la adversidad. Esta es la postura y actitud que debemos mantener para defendernos ante la amenaza comunista que ya la tenemos en la puerta de nuestras casas, sonriéndonos y enamorándonos con discursos bonitos de igualdad y equidad que lograríamos con una nueva Constitución que por arte de magia nos permitiría salir de la pobreza de la noche a la mañana.
El peruano resiliente reacciona y enfrenta, no se somete, no acepta lo que con prepotencia nos quieren imponer. Hemos aprendido a salir adelante siempre, esta vez no será la excepción. La gran ventaja es que aún está en nuestras manos hacer que las cosas pasen y lograr que cambien.
¡Todos queremos vivir en un Perú con futuro!
Luis Otoya Trelles
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.


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