Llamamos por error “banquete” a la comida buena en abundancia. Cuenta Platón en su obra “El banquete” que Sócrates le pide a Agatón que haga un “banquete” (banquete o sympósion: reunión de bebedores) en su casa y le dicta los invitados (literatos y filósofos). Reunidos todos, Sócrates indica que sirvan vino y que cada uno ofrezca su mejor discurso sobre el amor. Fue una sesión de excelencia retórica y argumentación filosófica, los discursos se prolongaron hasta el amanecer junto con el vino:
Platón dijo que sólo quien experimenta el amor es capaz de comprenderlo, no es posible hablar de él sin sentirlo, muchos creen saber del amor, enamorados o no, pero en realidad no saben porque lo buscan donde no está, en los cuerpos que cambian y en las pasiones inestables, no entre las almas y en las ideas eternas. No es que se desprecie el amor al cuerpo, sino que éste es temporal e insuficiente.
Fedro dijo que el amor es capaz de nobles acciones y además hace que hagamos cosas buenas, porque de hacer algo malo nos avergonzamos frente a los seres amados, más que frente a cualquier otra persona.
Aristófanes dijo «hasta al más cobarde el amor inspira el mayor valor semejante a un héroe» y relató el “mito del andrógino” sobre el origen del amor: en el inicio éramos una pelota grande con cuatro piernas, cuatro brazos, dos sexos y una sola cabeza con dos caras opuestas, veloces cuando rodábamos en todas direcciones, con visión 360 y una fuerza terrible, pero como siempre, la soberbia invadió al ser humano queriendo ingresar al Olimpo, casa de los dioses. Zeus nos castigó y nos cortó por la mitad, volteó nuestro rostro, cosió la espalda y nos dejó el ombligo y arrugas como marca de nuestro pecado. Así quedamos partidos en dos y tenemos hijos uniendo las dos mitades, que dicho sea de paso, es el origen de la frase “mi media naranja”. Concluye que el amor es una necesidad, la mitad que nos falta para vivir y trascender en la vida a través de nuestros hijos y que unidos volvemos a ser fuertes.
Pausanías, general espartano, dijo que el amante no abandona al ser amado solo porque envejeció, sino que se queda unido a él toda la vida, porque su relación va más allá de lo físico, que el verdadero amante no querrá jamás ser visto por su ser amado cuando abandona su puesto o arroja su arma, que preferirá morir.
Erixímaco dijo que el amor tiene dos caras, el Eros bueno es el amor en el tiempo, y el Eros malo el que se queda en el deseo y el cuerpo, el bueno debe prevalecer porque si predomina el malo caemos en el desenfreno y en el desorden, que en escala es el desorden del mundo, lleno de crímenes y pestes. El amor es lo único que puede unir a contrarios o polos opuestos y que la música es el arte que tiene ese don de unir lo opuesto, sin amor no es unión, solo es acercamiento por interés.
Diotima, mujer filósofa, dijo que el amor no es la verdad ni la belleza absoluta, entonces es imperfecto y que su verdadero valor consiste en vivir buscando la verdad y la belleza, y le recuerda a Sócrates que es como su famosa frase “solo sé que nada sé”, que es saberse ignorante, pero vivir buscando la sabiduría y que este vivir se plasma opinando correctamente sobre las personas y las cosas, y en decidir bien. Su teoría se basa en que el amor es una búsqueda de inmortalidad, en el amor físico a través de los hijos y, en el amor espiritual, que, si bien no tiene hijos, da a luz pensamientos e ideas que por sí mismos son inmortales.
Sócrates le da la espalda a Alcibíades que estaba ebrio y recuerda que un banquete no es una reunión de borrachos sino un disfrute moderado con una finalidad importante. Agradece los discursos, da el suyo, concluye que el amor inspira la verdad y el intento por lograr la inmortalidad y que así como la búsqueda de la verdad, el amor también debe producir algo, el virtuosismo, que es la gran habilidad para hacer lo bueno, lo que no defrauda. Practicaron además el Banquete o Simposium Epicuro, Aristóteles, Voltaire y muchos más, no como una reunión de ebrios, sino como el diálogo alturado camino a la sabiduría, con su copa de vino por supuesto.
Ismael Iglesias
Oficial FAP en retiro. Licenciado en Ciencias de la Administración Aeroespacial. Graduado en Inteligencia. Bachiller en Ciencia Política. Inteligencia en EE.UU. Imágenes Satelitales en Francia. Estudios de Maestría en Ciencia Política. Fue Gerente Municipal y Gerente General del Servicio de Administración de Inmuebles en Trujillo. Escribe en Correo. Ha escrito en La Industria, Revista Aviación, Revista Air Power de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y otros. Miembro del Instituto de Estudios Vallejianos – Universidad Nacional de Trujillo.


ESTUPENDO ARTÍCULO
Extraordinario artículo !!!!
Buen artículo Ismael, el conocimiento al servicio del lector.
Un abrazo !!
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