Columnas Isabel Peña Opinión

Ese pequeño ser llamado “ego”

Dentro de cada persona hay un pequeño ser, aparentemente inofensivo, pero que si lo dejamos crecer se convertirá en nuestro amo y señor.

Siempre está pendiente de nosotros/as y nos canta al oído la historia de nuestras habilidades y perfecciones “nadie es mejor que tu”, parece decirnos. Este impertinente ser nos impide otorgar créditos o glorias a los demás, nos pide más y más ser el centro de atención de cuanta situación se presente.

Este pequeño y a la vez gigante ser, es nuestro “EGO”. Para él, nadie es más hábil ni inteligente que nosotros mismos, interrumpe sin ninguna cortesía y quiere ser considerado el centro del mundo. Siempre está esperando ser agazapado, un instante de silencio de su interlocutor para salir con frases comparativas “a mí me sucedió algo peor, fíjate que…” eso no tiene ninguna importancia, yo lo hice en alguna ocasión y…” es decir, sólo su historia es la importante.

Cuantas veces nos hemos encontrado  con personas así, y lo único que logran es dejarnos una sensación de frustración. Si todo ya es conocido, si él o ella saben y solucionan lo que estamos contando, ¿para qué contarles nada? Este ser llamado “EGO”, cuando ha crecido desmesuradamente, es nuestro peor enemigo. De tanto reclamar atención es posible que se quede solo, alabándose en silencio, creando distancia con su entorno. Al final habremos perdido la oportunidad de ser escuchados y lo que es peor no habremos disfrutado de las confidencias, alegres o tristes que tanto podrían haber enriquecido.

Sería tan fácil y tan saludable escuchar los acontecimientos de los que hacen participe, y convertirnos en escuela del otro. Cada quien tiene algo interesante que contar, démosle su tiempo, su oportunidad, y así la conversación fluirá de manera espontanea en la que cada integrante adquirirá importancia. En suma, lo único que lograremos con esta actitud egocéntrica es el ser evitado, porque nadie quiere tener frente  a si, a una enciclopedia de la vida.

Mañana cuando alguien se acerque a nosotros y nos cuente algo que para él o ella es sumamente importante, contengamos el deseo de interrumpir y otorguémosle nuestra atención tal como nos gustaría nos la otorguen a nosotros, tengamos una actitud de expectativa ante lo que nos cuenta y al final…, por favor no le cuente su historia.

Redondee la conversación con palabras sensatas, si es necesario, criticas, pero siempre en relación con lo que el otro ha hablado. Será usted buscado por su prudencia, y téngalo por seguro, no faltará la ocasión para que en otro momento, esa misma persona sea su  oyente. Al fin y al cabo, todos hemos vivido experiencias únicas. ¿Por qué, entonces, ese constante deseo de minimizar las ajenas y encumbrar las propias?

¿Es que con esta errónea actitud somos más importantes?

NO REHUYA A LAS CRITICAS

La manera en como reaccionamos a las criticas, depende que opinión que tenemos de nosotros mismos.

La gente que no se quiere a sí mismo/a no será capaz de soportar una crítica, de la misma manera que la hace una que sí tiene confianza en mismo/a.

La autoestima se desarrolla a temprana edad, una vez perfilada, se retroalimentara, si es positiva, la persona podrá mostrar confianza y optimismo en todos los aspectos de su vida.

LOS PARADIGMAS DE PODER

  • Admitir que el primero que tiene que cambiar soy yo.
  • Somos responsables de todo lo que nos sucede.
  • Somos producto de lo que pensamos de nosotros mismos/as.
  • Somos el resultado de una programación que ocurrió en nuestra infancia.
  • El momento del poder es siempre el presente, vivir el “aquí y el ahora”
  • Todos nos enfrentamos a conductas dañinas como: el resentimiento, la culpa, el odio, la frustración y la crítica interna que nos hacemos a  nosotros mismos.
  •  Los pensamientos que nos dañan se pueden cambiar.
  • Somos los creadores de todo lo que llamamos “enfermedad” en nuestro cuerpo.
  • Tengas la edad que tengas, hay en tu interior un pequeño de 4 años que necesita AMOR y ACEPTACION.

Isabel Peña Rodríguez.
Psicoterapeuta Gestalt de niños, adolescentes, familia y de pareja. Bachiller en Derecho y Ciencias Políticas. Asimismo, se desempeñó en el área de Salud Mental del Ministerio del Interior. Coaching internacional – Programación Neuro Lingüística (PNL). Diplomada en Salud Mental Comunitaria. Se desempeña en la Dirección de Recursos Humanos – Talento humano, Salud mental del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

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