Seguimos jugando a la ruleta rusa en salud, nos preparamos para terminar con esta pandemia, pero no para las siguientes.
Se nos advirtió que el calentamiento global iba a afectar nuestras vidas y Estados Unidos con Trump a la cabeza se rio del efecto invernadero. Las empresas químicas aumentan sus volúmenes de venta de insecticidas nuevos por el aumento de la resistencia de las plagas ante los antiguos insecticidas. Las plagas siguen en aumento a nivel mundial, sobre todo en el Perú y ahora más, con la crisis agraria con el uso de insecticidas baratos que dejan alta trazabilidad en alimentos destruyendo los ecosistemas en los campos.
La teoría de Darwin de selección natural de las especies dependía de la rapidez de adaptación ante los cambios en su entorno, pero pensamos que el humano jugando a ser Dios podía ganarle al resto de seres vivos, sin considerar a los microorganismos.
Hemos creado antibióticos para muchas bacterias, aunque en un futuro próximo también vamos a tener crisis por falta de antibióticos de última generación, ya que los grandes centros farmacéuticos han volcado sus investigaciones en estudios de medicamentos más rentables que los antibióticos como, por ejemplo, las prevacunas que estamos usando en la actualidad para el SARS COV-2 y en biotecnología.
Los virólogos están preocupados en cómo van evolucionando los virus zoonóticos. Su control real sólo puede ser realizado a través de las vacunas y esto gracias a que los laboratorios ponen su mira en los negocios de muchos millones de dólares como son las vacunas, o las prevacunas.
Existe un temor latente ante nuevos virus que puedan causar nuevas pandemias o epidemias. Se ha detectado que un tipo de los 7 coronavirus existentes está presente en los murciélagos en un laboratorio de Wuhan (China), llamado NeoCov, pero sin infección aún en humanos, con mayor mortalidad, pero poca transmisibilidad parecido al MERS. El MERS o Síndrome Respiratorio de Medio Oriente se presentó infectando al humano entre el 2012 y 2014, como una zoonosis, ya que también infecta a dromedarios. En esos años también se había identificado al NeoCov en Sudáfrica mientras investigaban la epidemia del MERS.
Aparentemente la mortalidad iría en torno del 35% según la OMS por tanto altamente preocupante. Este 25 de enero, fecha en que se emitió el informe, puso en alerta a la comunidad científica ya que con el calentamiento global y la costumbre de comer animales exóticos en China todo puede suceder.
Lo bueno es que la proteína ACE2 de la espícula del NeoCov es diferente al receptor de membrana del ser humano, aunque siempre existe la posibilidad de mutación.
Mario Cabani
Médico, gestor en proyectos de innovación y bienestar social, graduado como médico cirujano en la Universidad Nacional de San Marcos. Realizó estudios de postgrado en el Hospital Universitario Pedro Ernesto entre 1991- 1993 en Cirugía General y 1993 – 1996 en cirugía plástica con certificado por la Universidad Estatal de Rio de Janeiro, Brasil. Fundador y gerente general de empresas dedicadas a salud, agricultura y construcción, así como de Organizaciones sin Fines de Lucro con convenios nacionales e internacionales para la atención gratuita de pacientes desfigurados y el mejoramiento genético de embriones vacunos.


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