Columnas Mario Cabani Opinión

Quitémonos las máscaras

El hecho de no vernos los rostros parece estar facilitando el mentir, engañar y robar a todo nivel.

Nadie duda que la seguridad ciudadana está en uno de sus peores momentos, pese a los amagos realizados por las autoridades de turno, que por cierto cambian de la noche a la mañana.

¿Acaso el uso de mascarillas no protege a los ladrones y delincuentes que pululan en nuestras calles al mismo estilo de la casa de papel?, y que a pie o en motos, mototaxis o carros roban y asaltan a transeúntes con la mascarilla que los cubre de cualquier identificación.

De nada servirá el empleo de software de última generación de identificación de rostro, carro y placa si las mascarillas no se retiran al menos en los espacios abiertos.

Creo que ha llegado la hora de retirarse las mascarillas de las calles donde no haya aglomeraciones y que los vientos alisios y contralisios hagan su trabajo de limpieza del aire que respiramos y diluyan la concentración del virus a cifras no infectantes.

Obviamente, en el transporte público, sobre todo en el informal, deberá seguir usándose; es allí donde la gente se contagia más que en los comercios pequeños de subsistencia, que por cierto quebraron en su gran mayoría gracias al cierre obligatorio o el aforo tan reducido que hizo abortar cualquier negocio familiar en esta pandemia; negocios que no contaron con el apoyo de préstamos sociales por parte del gobierno.

Ha llegado la hora, después del descenso constante de la ola de Ómicron tan bien llevada por el anterior equipo de trabajo del MINSA, que se pueda salir a la calle sin mascarilla, respirar el aire y disfrutar del sol y ver a los niños corriendo en este verano que pronto se acabará.

Volvamos a reactivar la economía y dejemos de lado el oscurantismo, la pseudociencia y el temor social a lo desconocido. Esta tercera ola se estará acabando pronto; la variante Ómicron nos está demostrando que estamos en el extremo final de la historia natural de una pandemia. Podrá aparecer una nueva variante, pero la pérdida del temor nos hará fuertes para combatirla.

La vacunación sigue avanzando aceleradamente por lo que no creo que haya algún genocida que intente cambiar su ritmo en el Perú. Pronto nos acercaremos a las cifras que tiene Dinamarca donde por el alto número de vacunados, así como el de infectados con pocos hospitalizados, ya están suspendiendo muchas de las medidas de bioseguridad social impuestas durante la pandemia.

Dinamarca está eliminando el uso de mascarillas, excepto en locales en los que viven o trabajan personas vulnerables. Le sigue Francia, Inglaterra y otros tantos países europeos que ya pasaron la ola del Ómicron iniciando todos con la eliminación de la mascarilla en lugares abiertos. Sigamos su ejemplo.

Mario Cabani
Médico, gestor en proyectos de innovación y bienestar social, graduado como médico cirujano en la Universidad Nacional de San Marcos. Realizó estudios de postgrado en el Hospital Universitario Pedro Ernesto entre 1991- 1993 en Cirugía General y 1993 – 1996 en cirugía plástica con certificado por la Universidad Estatal de Rio de Janeiro, Brasil. Fundador y gerente general de empresas dedicadas a salud, agricultura y construcción, así como de Organizaciones sin Fines de Lucro con convenios nacionales e internacionales para la atención gratuita de pacientes desfigurados y el mejoramiento genético de embriones vacunos.

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