Columnas Mario Cabani Opinión

Hablemos de salud: secuelas de COVID-19 y telemedicina

Todos conocemos los casos de corrupción del club de la construcción en obras de los últimos 20 años.

Cada vez que se menciona la construcción de un hospital nuevo, la población tiene dudas si es en favor de ellos o de las manos ocultas que dirigen la buena pro en la licitación de la misma. Además, el tiempo de construcción y de ponerlos al 100% a trabajar lleva muchos años, peor aún, cuando no hay personal suficiente para ser ocupado en su totalidad, por lo que la duda socrática cabe en este caso.

Reevaluemos los costos de poner un sistema integrado nacional de telemedicina. Ésta, como consulta simple, ha jugado un papel muy importante en la pandemia donde médicos de diferentes especialidades consiguieron atender por teléfono a los pacientes que no podían acudir a los centros médicos por saturación y riesgo de contraer la COVID-19.

Pasada la pandemia, las secuelas y complicaciones cardíacas, pulmonares y cerebrales entre otras continuarán, así que se deberá tener un equipo de soporte a nivel nacional, el cual no existirá si no se toman cartas en el asunto, evitando el congestionamiento de los hospitales como viene sucediendo en los últimos 30 años.

La miocarditis, endocarditis, arritmias y otras patologías cardiacas que aumentaron con la COVID -19 bien podrían diagnosticarse y tratarse a distancia a través de un electrocardiograma y otros equipos portátiles con transmisión a través del internet, y conectado al paciente por un técnico previamente capacitado, en cualquier pueblo recóndito del Perú con un centro de recepción donde un cardiólogo pueda resolver el caso en minutos inclusive haciendo el control posterior seguro y de buena calidad con medicinas básicas.

Así mismo, una secuela de la COVID-19 o una tuberculosis en su estadío inicial o avanzado, entre otras patologías pulmonares, pudiera ser detectado por un equipo de Rx portátil y retransmitido digitalmente a un neumólogo que vea la radiografía en tiempo real y genere una estrategia médica a seguir en cada caso. Inclusive un equipo portátil de Rx que pueda mostrar un trazo de fractura en una emergencia a mucha distancia y que un radiólogo desde su tablet pueda diagnosticar.

Dejemos la mediocridad con decisiones populistas y tengamos una visión de país de primer mundo. Me cuesta creer que prefieran invertir en hacer un hospital enorme cuando ese dinero bien podría servir para hacer un centro nacional de telemedicina y llegar a todos los rincones del Perú.

La telemedicina interviene en casi todos los campos de la salud y su uso facilitará la vida de nuestros compatriotas, por las grandes distancias y obstáculos naturales que nos separan.

¿¡Acaso no podemos soñar con ese Perú revolucionando la salud!?

Mario Cabani
Médico, gestor en proyectos de innovación y bienestar social, graduado como médico cirujano en la Universidad Nacional de San Marcos. Realizó estudios de postgrado en el Hospital Universitario Pedro Ernesto entre 1991- 1993 en Cirugía General y 1993 – 1996 en cirugía plástica con certificado por la Universidad Estatal de Rio de Janeiro, Brasil. Fundador y gerente general de empresas dedicadas a salud, agricultura y construcción, así como de Organizaciones sin Fines de Lucro con convenios nacionales e internacionales para la atención gratuita de pacientes desfigurados y el mejoramiento genético de embriones vacunos.

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